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José Juan Cano Vera.
Domingo, 12 de agosto de 2018
REFLEXIONES PECAMINOSAS SOBRE UNA ESPAÑA MACHISTA. ESCRIBE JOSE JUAN CANO VERA

Se teme un cambio de régimen sexual a la española, casto y podemita

[Img #16482]En una nación en la que permisividad raya lo absoluto, y se situa,en infinidad de ocasiones en los límites del delito en las mismas élites sociales que nos gobiernan, el rey emérito Juan Carlos es perseguido por la política extremista y en la prensa mercenaria éticamente sin categoria moral para ejercer una critica justa y razonable. Véamos cómo.

Un terremoto o maremoto minutos antes de producirse emite señales inequívocas de desasosiego en seres humanos y entre algunos animales domésticos. Lo tengo comprobado. En la vida política española, teatro y otros espectáculos, tenemos un volcán  populista con su magma separatista. Se observa en la masa cotilla de los medios de comunicación insuflados por la derecha económica y  la izquierda devoradora utilizando palabras armadas y gestos. "El cielo no se conquista con consensos, se entra a patadas" advirtió hace ocho  años el lider leninista Pablo Iglesias, escupiendo a la democracia del diálogo que levantamos en el 78, invitación revolucionaria que han asumido los separatistas todos ellos unidos, para llevar a Pedro Sánchez a la celestial Moncloa. 
 
Lleva dos meses y medio pagando un caro y rácano peaje económico y político, ya que dialogar, y no digamos negociar como pretende, aceptando las tesis radicales de sus interlocutores es perder el tiempo y regalar miles de millones de euros sacados de los numerosos impuestos que soportamos de las tres y cuatro administraciones de una HACIENDA, que no es de todos porque funciona un agravio comparativo que impulsa a otras regiones a tomar partido por el soberanismo.
 
Desde que alquiló La Moncloa hay pocos dias en la que su Gobierno no toma una decisión que desmantela, paso a paso, las defensas del Estado. No engañan a nadie. Unos aspiran a cargarse la Democracia imperfecta, el Régimen de partidos obsoletos y quebrar el Estado de las autonomías. Y adiós Monarquía parlamentaria y restablecer una República, como si su presidente no nos costara nada.
 
En toda Europa cualquier presidente republicano tienen un presupuesto de nuevos ricos. Estamos de acuerdo, hasta gran número de socialistas decentes, que el inquilino de la Moncloa no es muy fiable, se le observa detalles anteriores  a un terremoto.
 
El colmo del cinismo y ramplonería de medios de comunicación muy influyentes en la opinión pública, que viven de una publicidad que nos machaca en las teles privadas sin compasión y saltándose a la torera los quince minutos obligados de mensajes estúpidos, sexismo y fármacos milagrosos, puro periodismo sensacionalista y amarillo, colaboran hipócritamente, como si fueran miembros de una cofradía mística o puritanos calvinistas, destacando, machacando o linchando la íntimidad sexual de los monarcas españoles, y específicamente si son Borbones y no de la casa de Austria o de la Bertraneja. Incultos tácitos. Y llegan incluso a dar detalles del tamaño del miembro viril de algunos reyes, como el de Fernando VII, de un calibre doloroso. Ese regodea no va más allá de los lideres y lideresas del podrido mundo político,  dentro y fuera de España.
 
Los deslices de los reyes les mueven a analistas, tertulianos, partidos, periódicos a castigarnos con homilías envidiosas y agitadoras, propias de la raza hispanoamericana natural de su  extrema izquierda y los "apostólicos" que formaron partido en el siglo diecinueve, luego llamados carlistas. Arma vil para descalificar al adversario o al enemigo, que en el fondo nuestra sociedad se lo toma a choteo, salvo en los segmentos humanos envenenados a conciencia y sutilmente, con unos mensajes sociales que levanta odios.
 
Ahora en pleno siglo veintiuno el fornicio se practica a destajo y sin tapaderas, incluso se vende en las televisiones, forman parte de los espectáculos, y la homosexualidad es una practica valorada por minorias fácticas que pueden influir notablemente, sumando puntos en una petición de empleo, desde ministros en activo --se ve bien entre los progres-- diputados, lideres socialistas, populares, ciudadanos, lesbianas encumbradas y empresarios. Hasta los curas y cardenales montan sus números, pero a estos se les patea con rabia y sin buenismo zapateril. Segun una encuesta publicada recientemente de cada cien españoles, varones y hembras, el treinta y siete por siento se toman el sexto ejerciendo el pasotismo. Un 23 por ciento confiesan  se suman a la infilidad periódica no estable.
 
He aqui la cuestión, el nudo gordiano para descabalgar a la Monarquía, aunque en el caso del rey Felipe VI aún no han encontrado por donde sacudirle, aunque lo han intentado con la reina Letizia,  por ahora. Le ocurre duramente a la Corona del Reino Unido, criticada como debe ser, pero respetada desde siglos. No soy monárquico, pero tampoco republicano a la española, sino más bien como la que goza Francia, Holanda, Alemania, Suecia, Japón, Finlandia, etc etc.
 
Copular todo el que pueda y quiera guardando las normas propias de seres humanas racionales. Todo vale pero la saña se ha descargado sobre el rey abuelo Juan Carlos, y le motejan de adúltero los que practican el adulterio diario. Es la via de obligarle a abdicar y a seguir golpeándole cruelmente. Sin tregua, lo quieren arrodillado por el peso del odio y el sectarismo de los bárbaros quemados por el maniqueismo tan español. Pecador de la pradera como diría el genial Chiquito de la Calzada. Roban todos, a mansalva, nos estafan, nos engañan, nos potrean, nos enfrentan, asesinos terroristas a cientos de inocentes y la justicia los pone en la calle y sus amigos, hoy gobernando, le rinden homenaje al criminal en serie. Puto mundo, pais o región.
 

En fin, tenemos muy claro los analistas y los sociólogos y la gente justa y cuerda, que solo en las dictaduras se suele cupular menos. Los estados totalitarios acostumbran colocar a sus féminas cinturones de castidad, como en los sultanatos, emiratos, ayatolacracias, dictaduras de todos los colores, y a los homos los cuelgan o los encarcelan como en la Rusia fascista o la comunista China y en Vietnam. Parece que hay sombras de dudas si en nuestro bello y encantador pais, se trata de levantar una muralla populista del sexo, que afectaria desde al rey a los altos cargos socialistas andaluces que se gastaron miles de euros en los prostíbulos a costa de los ERE.

Todo muy claro, solo basta contemplar impávidos cómo se utiliza el doble rasero en esta democracia que ya  practica doctrina calvinista y mahometana. No, no es una obra lo que he dejado escrito. El sexo se ha convertido en una obsesión extrema, como hasta ahora en las iglesias, mezquitas, sinagogas y monasterios budistas. Y en un arma fatal. Sicopatía sexual al borde de una patologia crónica de importación. Solo nos falta que después de prohibir cosas tan españolas, nos obliguen a pasar consulta después de echar un quiqui, como durante el franquismo. Todo empezó con el eslogan ese de PONTELO PONSELO, que no nos daba tiempo.

 
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