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Redacción
Miércoles, 5 de septiembre de 2018
el ojo público

¿Donde esta el arte? Fiesta nacional, fiesta criminal

[Img #16581]LAS CORRIDAS DE TOROS es el espectáculo feroz en el que se tortura a un toro bravo, y macho, durante días, desde el encierro hasta su muerte sin perdón, porque cuando lo indultan, termina siendo desollado. No puede ser un espectáculo que fomenta cultura ni  mucho menos arte porque no tiene explicación humana, nos bloquea el alma. Sino que es la práctica atroz de una degeneración española cuando la nación española salía de la Edad Media, y se mantiene.

 

Se descalifica con la crueldad que es la vileza espiritual porque propicia que el público disfrute con el sufrimiento de un ser vivo, y pague por ver como es muerto, lentamente, entre ovaciones incompatibles con el ser humano, que dicen que es obra de un dios desconocido. Ni la Iglesia habla.

 

Desde hace años los antitaurinos hemos  crecido desde dentro y fuera de España, pero los políticos se han cruzado en el camino que no conduce a ninguna parte, que es la incultura y la ignorancia.

 

El argumento falso de ser una fiesta nacional y muy española, ha sido un arma cobarde para frenar a los que amamos a los animales, domésticos o salvajes, como sin duda a la naturaleza. El caos de los destrozos en la Amazonía, los pulmones del mundo, es la terrible película de un odio hasta ahora desconocido que nos deja sin respiración. Tanto en la orgía de sangre de las corridas de toros y matadores unimos el maltrato y abandono de cientos de miles de mascotas, descalificando a  un pueblo que disfruta y paga observando como la muerte llena las calles y cunetas de animales enloquecidos que terminan pidiendo auxilio junto a una perdida gasolinera. Aumenta el espejo de lo morboso cuando ese arte llamado de Cuchares, el toro bravo es arrastrado como un trapo dejando un rastro rojo de vergüenza.

 

Esta nación anda desmelenada y ya los varones machos, para evitarse problemas cuando soliciten un trabajo y lo toreen, deberán vestirse de luces o faldas tobilleras provocadoras de sexo. En el fondo tenemos un problema de cuernos, pero el toro bravo tendrá que seguir en la verde dehesa de sus amores. Fresco, guapo y con vida, derrochando bravura, en una España sin sangre y arena. No más aquella de una de cal y otra de arena, ¡¡ fuera !!

 

Pues sí, seguro, porque un país no se levanta con sangre y palabras vacías o toreando al ciudadano. Por favor no más toros aniquilados, por toro y macho. Y ese beso que nos escapa de la boca seca cuando admiramos al toro observando la luna en el silencio de la noche andaluza o murciana. Nos negamos a ser verdugos y asesinos.

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