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Juan Sánchez.
Viernes, 14 de septiembre de 2018
Juan Sánchez

Casi nunca pasa nada

[Img #16628]Me parece a mí que tenemos un cuajo; los españoles, digo, tenemos una ‘mersa’ que nos la pisamos  -Igual que mi gato castrado-. O nos la pisan, los de la bota en la cara, eternamente, que decía Orwell en su acertada profecía sobre aquel inquietante futuro que acabó por alcanzarnos. Y aquí estamos, jodidos, muy jodidos, rejodidos pero contentos por los cojones del profeta. Y no me refiero al insigne musulmán, líbreme el cielo inalcanzado pero eternamente prometido. No, me refiero a esta España profunda, abismal, que se resiste a liberarnos. Muy al contrario, cada día se hace más insondable la ‘quintaesencia’ de la boina y el gallao siempre presto al vil garrotazo, a destiempo, desubicado y desgraciado por la creciente y galopante ignorancia del personal. Ya lo sé, ahora salen los defensores de la birra y la ultra-tumbona a enmendarme la plana y descubrir que esta nación atesora ‘munchísima’ sapiencia en el ADN por la gracia de un Dios que, de existir, se descojona a mandíbula batiente de nuestra cachaza. Y estacazo va, y estacazo viene, nos pastorean al gusto de la superioridad para llevarnos en manada hasta el cadalso de esta inoperante libertad.

 

Buena largada, compañero y compañera, que dirás tú que a qué viene tanta letra sin fuste, tanta calentura de mollera, tanto sermón desde la era que nunca lo fue, y muy al contrario, siempre fuera este erial llamado España. Pues nada, que como no tenía nada mejor que hacer en esta macilenta mañana de domingo, voy y me digo: por qué no le das un rato a la tecla, por diversión, por pasar el rato, por ver si algún chalado o chalada, se animan a mirar fuera de la caverna. Cosa que no creo que vaya a pasar, ya lo dijera aquel sabio de la Grecia pretérita, clásica, desconocida u olvidada por esa inmensa mayoría de filósofos con ‘pandereta, pito y pelotas’ desde esa grada que tanto degrada la conciencia y adormece la consciencia en esta partida de genios plebeyos contra los tarugos de rancio abolengo que nos desgobiernan. Y ya salió la política, conste que no la buscaba, pero una y otra vez asoma el morro, ese morro inconmensurable de quienes la practican, dejando claro que cualquier zopenco con los contactos apropiados y las tragaderas y la lengua bien engrasada, pueden acceder al mando en plaza, de toros y cabestros, o simplemente del senado o parlamento. Qué más da, nadie pondrá palos en la rueda a no ser que intente joder a quienes llenan su gamella.

 

No, no son los votantes, los ciudadanos, los paisanos de este país de lelos, que creen ser más listos que el hambre soportable, soportada, consentida por cobardía, pero siempre serán los mismos lilas; no, aquí se reparte el pastel antes y después de las urnas, antes y después de ese teatrillo cuatrienal tan colorido como escandaloso, calculado y falso…

 

Que casi cuatro millones de españoles no tienen con qué llenarse el buche, y qué. Que la sanidad se ha ido al garete y si te pica el ‘ojete’ pues ‘t‘arrascas’, y qué. Que la educación está en vía tuerta y solo los pudientes pueden acceder a ella, y qué. Que las pensiones son el limosnero de San ‘Araprepucio Den-Medio’, y qué. Que las infraestructuras son un nido de chupópteros, sinvergüenzas y mafiosos, y qué. Que el patrimonio y las arcas del estado se subastan al mejor postor en el mercado de las añagazas, y qué. Que las altas alcurnias han hecho de nuestra nación su particular casa de putas, de lujo campechano y todo un muestrario de excesos con colmillos de marfil, rapiña impune por la patria única, grande y libre y venga cachondeo azul muy bien preparado, y qué…

 

Aquí, en esta España de listillos de ‘bocachancla’, nunca pasó ni pasará nada. Salvo jodernos la existencia por el bien y la buena marcha de un país con sangre de Horchata…

 

Casi nunca pasa nada, hasta que pasa. Y entonces vienen las ‘mares mías’, y todo dios se echa las manos al melón de aguas, y sale el listo de guardia con aquella sentencia tan manoseada: Te lo dije!. Y hablan los garrotes, las traiciones, los paredones y las chapas. Y usted no sabe con quién está hablando, y tal. Y los mismos cabrones de siempre hacen su agosto de cuarenta años con prórroga muy democrática y penaltis a mansalva. Y los que se decían rojos ahora son más fachas que los fachas, y se regalan los oídos, y los odios, con disculpas de andar por casa. Y el palacio de verano resulta escaso para su causa. La burla y la venganza del comendador que se retuerce en su propia (Ali)baba: los salva-patrias resultaron ser los mismos hijos de puta disfrazados de pura trampa. Pero nunca, o casi nunca, pasa nada.

 

Ya lo estás viendo lector, prepara tu bolsillo para financiar su campaña, que de elecciones en puertas va la cosa, y de posiciones en la mesa de reparto de tu sudor y tus lágrimas. No llores querido, querida, si esto es lo que buscas, esto es lo que encuentras. Porque en este país de mierda, o casi, nunca pasa nada que no esté previsto en el guión de un sainete llamado España.

 

Post Scriptum: Por cierto, ¿Cómo va ese negociazo del AVE, los terrenos implicados del pringue colorao y esos ‘híbridos’ -Entre cabrón de espía y amigacho de toda la vida- que intentan distraer nuestra atención desde esos medios de contaminación con mercenarios bien pagados?

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