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José María Quevedo
Lunes, 17 de septiembre de 2018
El tesoro de Cartas al Director se dilapida

Abusos fiscales y democracia

[Img #16641]Como asiduo lector de periódicos de papel y de digitales serios no púnicos  o mercenarios de partidos y grupos de presión que se dedican a copiar literalmente lo que se escribe --en el argot periodístico se llama refrito-- manipulando los textos, le presto mucha atención a las páginas  que recogen las opiniones de los lectores, algunos de ellos de gran talla humana, en ocasiones  señalados  por el dedo índice de los censores del medio o por figurar el lector en las listas negras que se seleccionan por ideologías o antipatías personales.

Estas cartas a los directores han venido a menos, pero a veces merecen la pena leer lo que escriben y piensan  personas anónimas con mcuha calidad intelectual, humana y social. Y si se puede, reproducirlas como ejemplo de que la opinión pública para hace valer sus ideas, principios y la defensa de sus derechos. Esta vez, acabo de leer una carta firmada por ELENA MARTINEZ, residente en Alcantarilla, en la que denuncia unos hechos  que en mi criterio supone unos abusos fiscales incalificables, y como estos, los hay incluso más graves.  Escribe la lectora en un diario  regional  lo siguiente: "Es su cumpleaños y decide convidar a su familia en un restaurante. Cuando pide la cuenta, el camarero le requiere el DN I y lo introduce en un datáfono. No, no es para comprobar su tarjeta de crédito bancaria. El bicho está conectado con una BASE DE DATOS DE HACIENDA que, al instante sentencia el tipo impositivo del IVA que aplicarán a su cuenta, según su nivel de cuenta. Como usted gana "EQUIS" euros, pagará el TREINTA Y CINCO POR CIENTO”.

 

"En otra mesa unos amigotes celebran ruidosamente lo que sea y, a la hora de pagar, el que menos ingresos declara de todos, solicita la nota. Como gana menos que el padre de la familia contigua, su comilona se agrava con solo un quince por ciento. Es decir: cada mordisco al chuletón y cada lingotazo de vino o brandy le sale más caro, como PREMIO, al mayor contribuyente. Esto no es  "Hacienda  ficción". Aparte de que cualquier día puede ser realidad, ya sucede con el PADRE  de todos los impuestos, el de la renta de las PERSONAS FISICAS, cuya campaña de TERROR TRIBUTARIO comenzará este próximo año que viene.

 

Ya saben lo que es un impuesto progresivo. Si usted gana 100 euros, paga a Hacienda  10 ( es un ejemplo ). Y si gana mil y le aplican la misma tasa, el diez por ciento pagará cien. O sea, diez veces más. Esto ya es que pague más el que tiene más. De sobra ¿ no? Pues no. Si gana mil le aplicarán el  veinte por ciento, si son dos mil, el treinta por ciento, y si son cuatro mil, el cuarenta por ciento. Es decir, le confiscarán el dinero que haya ganado con el sudor de su frente y en función de la formación superior requerida para desarrollar su trabajo o de alta responsabilidad que conlleve su ejercicio. Más estudios de nivel, con ahorros.

 

Y es que el Estado expropia más donde más puede, en virtud del sacrosanto principio colectivista de la JUSTA REDISTRIBUCIÓN DE LA RENTA, que TODAS LAS FORMACIONES POLITICAS DE ESTE PAIS APLICAN SIN RECHISTAR.  La progresividad del IRPF será cualquier cosa menos justa. La virtuosidad solidaria y OBLIGATORIA, hasta la persecución y a la que apela el Estado para justificar el EXPOLIO FISCAL, es el envoltorio sentimental de una voracidad impositiva coactiva que se ESTA CARGANDO las clases medias para financiar un gasto público desbocado y un déficit insoportable."

 

Hasta aquí la carta de Elena Martinez, pero toda esta descripción es solamente una pálida imagen de cómo se nos roba dentro de una legalidad impuesta, y la que exige, bajo  chantaje,  Podemos al PSOE, para que Pedro Sánchez se mantengan en La Moncloa y Pablo Iglesias en su chalet de película. Y para terminar, una advertencia. Una vez terminen las cuatro inmediatas campañas electorales volverán a clavarnos el impuesto canallesco a nuestros herederos, esposa o esposo incluidos. Y un drama para los hijos si andan en el paro. Puede que llegue el caso ignominioso, que si no puede tributar la herencia de sus padres, el Estado le expropie la casa por la que han estado pagando durante años un pastón o el Ayuntamiento con esa pluvalía tan democrática que llena los bolsillos de los pesebres, enchufados, personal de confianza o al primo hermano del alcalde ¡¡vaya como para tener que resucitar un muerto caído en una fosa del Valle de Josafat!! O para cubrir gastos del golpista Puigdemont, general honorario de los Mossos!!

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