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Juan Sánchez.
Domingo, 30 de septiembre de 2018
Juan Sánchez

Las próximas generaciones

[Img #16721]El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” (Winston Churchill) 

 

Con la que está cayendo y la política, los políticos de medio peo, centrados en llevarse el gato al agua de sus anhelos y ardores personales. Cuánto daño aún podrán hacernos esos elementos y elementas incatalogables,  cuantos sueños dejaron morir por falta de cerebro humano. No, no apunto a la escasez neuronal de nuestros mandatarios, eso ha quedado altamente demostrado por sus quehaceres villanos: más centrados en la foto mediática y el postureo, que en sus compromisos y obligaciones sociales. Empiezo a entender la política, mal que me pese, empiezo a zambullirme en esa mente deforme, amorfa, sin otro nombre que no sea la estulticia traidora de intención. Mala intención, más teatro y toda la ambición.

 

Lo curioso del caso, es que casi todos nos damos perfecta cuenta del negocio que se tienen montado. Todos comentamos el derroche de caradura que adorna la jeta inmensa de nuestros representantes públicos. Todos despotricamos en su contra. Todos aportamos una idea de plexiglás para solucionarlo. Pero nadie se lanza a poner el cascabel al gato. Nadie se echa a la calle a capar sinvergüenzas con mando en plaza. Excepto los [email protected], ole sus cojones y sus ovarios. Y salvo esta heroica excepción, nadie pasa del brindis al sol de su propia cobardía. Los jóvenes, dónde cojones están los jóvenes que no andan dando rienda suelta a su portentosa imaginación, sus ganas de comerse el mundo, sus fuerzas intactas, sus deseos aún sin contaminar, sus ideales tan ciertos, ¿dónde está ese nuevo mundo, esa vida por crear?. La realidad está ahí fuera, hay que luchar por ella. Nadie vendrá a salvarlos, nadie luchará su guerra…

 

Esa indolencia de las nuevas generaciones es la mejor herramienta del poder. Sembrar anestesia social entre los jóvenes, encarcelarlos en un mundo virtual controlado, intervenido, contaminado. Agrandar la distancia entre ellos y la realidad es tarea primordial para su alienación, dominio y la esclavitud total hacia donde están siendo derivados. Un futuro muy muy negro se apunta en el horizonte inmediato. La adicción al mundo irreal está sembrada y bien enraizada en esas mentes inocentes. Los quieren justo donde están porque es muy fácil controlar su pensamiento. Es tan inmediata su manipulación, es tan asquerosa la forma en que han sido derrotados incluso antes de iniciar su lucha. “La batalla que todo ser humano está obligado a dar por el mero hecho de darla” (José Luis Sampedro). Por dejar constancia de su condición humana y su derecho a la libertad. Libertad de elección y expresión, libertad ideológica, libertad para soñar su propio mundo, libertad de rebelión contra la injusticia, libertad para decir ¡ya basta!. Y justo eso les han robado: la libertad. 

 

«Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano incesantemente.» (Geroge Orwell)

 

Un mundo donde la sangre joven no hierve, es un mundo muerto, vencido, acabado. Un mundo decadente utilizado a capricho para limpiar la mierda del poderoso. Un mundo sin juventud viva ya no es un mundo libre, es un campo de concentración para borregos deshumanizados. Es el Infierno, y  ya casi lo han logrado. Punto.

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