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Mariano Sanz.
Sábado, 20 de octubre de 2018
mariano sanz

SUETONIO y los 60.000 MILLONES

[Img #16806]Propician los ardores veraniegos que obligan al reposo, la relectura de textos inmortales, esos que se posponen para más adelante y que un día afortunado el azar deja caer en nuestras manos desde la estantería donde dormían el sueño de los justos. Entre otros, le ha tocado este año a Suetonio y su “Vidas de los césares”, amena “crónica rosa”’  de los emperadores romanos, desde Augusto hasta Domiciano. Siento especial debilidad por la época imperial inaugurada por Cesar, quizás porque me lo hizo estimar como estadista, pacificador, hábil político, personaje entrañable, astuto y manipulador, el libro de Robert Graves y la serie “Yo Claudio” que me parece –aún hoy- de impecable factura.

 
Cómodamente instalado en la hamaca, bajo el plantón macocano de amena sombra, me tiro al coleto las 723 páginas, notas incluidas, del volumen. Y en la duermevela que propician el reciente esfuerzo de la lectura y el vientecillo de levante que templa la tarde, reflexiono sobre el contenido y se aparecen a la imaginación las escenas que narra Suetonio: Sólo sufrió dos derrotas graves y vergonzosas, y las dos en Germania: las de Lolio y la de Varo. La de Varo resultó casi un desastre total, pues fueron aniquiladas tres legiones junto con su general, los legados y todas las tropas auxiliares.
 
Me detengo en la de Publio Quintilo Varo, (herido y avergonzado tras la derrota prefirió la espada en el vientre a la ira del emperador), que también recogen Tácito, Dión Casio y Veleyo, en el bosque de Teotoburgo, zona de la actual Westfalia, el año 9 dC. ante las tropas del caudillo Arminio. A la enorme y costosa derrota sufrida en la zona empantanada por las lluvias invernales, se añadía la afrenta de perder las águilas imperiales que campeaban al frente de las legiones XVII, XVIII y XIX.
 
Dice Suetonio que el emperador se mostró tan consternado, que se dejó crecer la barba y el cabello durante varios meses seguidos y de cuando en cuando golpeaba su cabeza contra las puertas gritando “¡Quintilio Varo, devuélveme las legiones!; y que consideró  todos los años el día de aquel desastre como un día triste y siniestro.
*
En la ensoñación que el relax propicia, me imagino interpelando a mis dirigentes acerca de los 60.000 millones (que en parte –aunque pequeña- han salido también de mi bolsillo), para tapar los agujeros de la banca, que ahora se refocila con sustanciosos beneficios. Recuerdo las palabras del señor Rajoy: “El préstamo a la banca, lo devolverá la banca”. Y le grito en sueños al actual presidente: “¡haz que nos devuelvan nuestros 60.000 millones!”
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