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LUIS SOLANA.
Sábado, 15 de diciembre de 2018
LUIS SOLANA

“Sin violencia, no hay independencia”

[Img #16948]No hace mucho tiempo que escuché en Barcelona esta frase; la dijo un conocido mío en una reunión de gentes que debatíamos sobre la situación catalana. Según pasan los días la expresión va tomando un cuerpo antipático y premonitorio.

 

Hay dos organizaciones en Cataluña que están provocando desórdenes violentos y chocando con los Mossos d’Escuadra. Una es la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y la otra -mucho más agresiva- Comites de Defensa de la República (CDR). No olvidarse de las insensatas palabras del President animando a los CDR a “apretar”.

 

Pues, mientras una serie de autopistas catalanas viven la violencia de esos CDR, el President está visitando Eslovenia para analizar las posibles coincidencias con una deseada independencia catalana. Es impresionante recordar los muertos que produjo esa independencia eslovena. Y vuelve a mi cabeza el recuerdo de la frase que encabeza esta meditación: es muy difícil conseguir hoy en día el desgajamiento de una nación de otra nación sin que la violencia ande de por medio.

 

No tengo la menor duda de que hay más de un responsable político de la Generalitat catalana que sabe y planifica eso de que la independencia necesita de violencia: y que está planificando cómo ir avanzando paso a paso en ese camino con algún desgarro sangriento.

 

Para completar el cuadro, los Mossos d’Escuadra van a recibir instrucciones muy severas de “moderar” o suspender sus acciones contra manifestaciones ilegales. Si los Mossos dejan de ser una de las policías del Estado español, algo muy serio se va a empezar a romper.

 

A todo esto, el próximo día 21 de diciembre, el Consejo de Ministros, tendrá una sesión especial en Barcelona. Imposible encontrar un intento tan generoso de integración y diálogo. Ni una posibilidad tan clara de que la violencia tenga un eco irreversible.

 

Si el agorero dicho que encabeza esta meditación tiene posibilidades de ser real, ese día 21 va a pasar un examen social y político de primer orden.

 

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