[Img #17037]Ya no es difícil saber la influencia que las redes sociales tienen a la hora de inclinar la balanza electoral. Ejemplos, en los últimos años, se han repetido siguiendo un patrón sospechosamente similar. Por una parte, en Estados Unidos, según algunas informaciones, el actual presidente Donald Trump, pudo haberse servido de una fuerza online procedente, señalan las mismas fuentes, de un país extranjero e, históricamente, enemigo de los norteamericanos.

 

Otro caso similar es el de Bolsonaro, que acaba de tomar el bastón de mando en Brasil y con tintes de ultraderecha muy parecidos a su homólogo del norte y de otras formaciones radical conservadoras de diferentes países del mundo, en particular, europeos.

 

Las llamadas fake news se han convertido en objetivo de plataformas sociales como Twitter o Facebook. Desde hace tiempo, estas empresas dedican parte de sus recursos económicos a luchar contra las noticias falsas, o eso es lo que transmiten a la opinión pública.

 

Sobre ellas, el papel que juegan las redes sociales y lo que hacemos cada vez que interactuamos acaba de advertir la organización Spanish Revolution. , que ha sido clara a la hora de advertir acerca de la importancia de otorgar importancia a través de las interacciones al partido radical de ultraderecha que acaba de emerger en España, es decir, Vox.

 

Conocer la trayectoria profesional de su líder Santiago Abascal más allá de las ‘ayudas’ públicas y generosas de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre a través de una entidad ‘muy española’, es mucho más complicado por su escasez que saber dónde se encuentra la clave del éxito de su partido, VOX (a partir de ahora, como lo denomina Jordi Évole, la formación con nombre de diccionario o FND para contribuir a su ascenso).

 

Una de las patas del banco exitoso de FND en Andalucía se encuentra en las redes sociales (al margen del autocastigo socialista a Susana Díaz).

 

El uso de aplicaciones como Twitter por parte de la FND para difundir su pseudo mensaje y, por tanto, hacer marca, es más que evidente. Por ello, Spanish Revolution ha hecho público una especie de argumentario en el que se pregunta que “¿Por qué NO hay que contestar a perfiles de Vox y sus secuaces (sic)?”.

 

La respuesta es muy clara, evidente y tiene que ver con los famosos algoritmos. Según esta denuncia “los algoritmos de todas las redes muestran más las publicaciones que generan más interacciones”.

 

Este es el motivo por el que, desde Spanish Revolution, invitan a “no compartir sus vídeos”, no “mencionar sus perfiles” o “no contestar a sus seguidores”.

 

El aviso responde a la realidad de la modernidad actual y que, en cierta medida, otorga peso al dicho de que ‘hablen de mí, aunque sea mal’.

 

A partir de aquí solo queda evaluar qué fuerza tiene que VOX, perdón FND, se haga famoso por sus menciones en redes sociales, y qué influencia ha tenido la guerra interna en los partidos de izquierdas.

 

En mayo saldremos de dudas.