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Redacción
Viernes, 11 de enero de 2019
editorial

El comienzo de un drama nacional

[Img #17043]El 9 de mayo de 2019, se puede considerar como una fecha negra en la moderna Historia de España. Lo que hace unos años veíamos como imposible, que el PP se desplazara aún más hacia la derecha, cuando Aznar iniciaba el camino hacia el centro; cuando el PP, a regañadientes por no disponer de mayoría suficiente, empezaba a tragarse algunas cuestiones como dimisiones por corrupción, o implementar algunos aspectos sociales; en definitiva, cuando pensábamos que el PP podía convertirse en una derecha moderna, europea, nos hemos dado de bruces con la triste realidad de que, no sólo ha surgido un partido hijo del PP, de extrema derecha, VOX, con lo peor de sus hermanos europeos, sin un mínimo de ilustración, con unos dirigentes de escasa o nula formación, que han copiado de forma exagerada los valores de la ultraderecha europea, sino que el PP de su nuevo sheriff Pablo Casado, se ha colocado a unos pocos centímetros de VOX en sus aspectos ideológicos como se está comprobando día a día.

 

Creemos que los resultados de las pasadas elecciones andaluzas los tenemos en mente: la suma PP más Ciudadanos, la derecha nacional, sumaba 47 (26+21), por debajo de la mayoría de gobierno, 55, y de una posible unidad de la izquierda PSOE, Adelante Andalucía, 50 (33+17). Sin embargo, desde el principio, tanto el PP como Ciudadanos repetían sin cesar que el pueblo había hablado y quería un cambio en Andalucía. Ya se ha visto que la derecha no sumaba, ¿dónde estaba el cambio? Enseguida tuvimos la respuesta porque el PP, con entusiasmo, y Ciudadanos, de forma vergonzante, daban por hecho que VOX apoyaría a la mayoría de derechas. Esta coalición, por desgracia, sí que sumaba (59 escaños). El PP convertía unos pésimos resultados en una aparente victoria; eso sí, compartida con Ciudadanos.

 

A partir de este momento, empezó el intento de una tomadura de pelo nacional. Ciudadanos decía, y dice, que no se sentaría con VOX y que sólo hablaría con el PP. Y así fue como empezó la negociación llegándose a 90 puntos de acuerdo que, según ellos, suponían una regeneración y mejora de Andalucía, pero dudo mucho que ellos mismos se crean su propio programa; más aún, en el caso del PP el incumplimiento es evidente porque esos puntos, o no los ha llevado nunca en sus programas, o si los ha incluido no los ha cumplido. Y Ciudadanos erre que erre, seguía con su royo: “sólo negociamos con el PP y nunca con VOX”, lo cual es imposible, máxime cuando ya se había repartido con el PP los cargos del gobierno de la Junta.

 

El martes, empezó a cantar la gallina, o si se quiere, el teatrillo montado por la derecha dio la cara: VOX se presentó en una reunión con el PP con 19 puntos inadmisibles, pero lo que es peor, el PP aceptó sentarse con un partido que no es democrático ni en apariencias. Siguiendo con el paripé, un día después, VOX se ha bajado del burro eliminando sus puntos más llamativos, pero ha dejado otros como la derogación de la Ley de Memoria Histórica, el apoyo a los toros, la caza y el flamenco, la conocida “libertad de enseñanza” llevando la privatización a su máxima expresión, o el tema de los 52.000 inmigrantes que queda como un iceberg que reaparecerá en su momento. Una tragedia para Andalucía que amenaza con extenderse al resto de España, porque una cosa es formar gobierno la derecha con la extrema derecha, y otra es ejercer el gobierno ordinario sabiendo que, en todo momento, las decisiones que se tomen tendrán que contar con los votos de VOX.

 

Lo último que queda es un triángulo en el que uno de sus lados es el PP con Ciudadanos, y el otro el PP con VOX, estando los populares en el centro. Uno de los lados tiene 90 puntos y el otro 37 y, en principio, los dos documentos son incompatibles. ¿Qué pasará al final? ¿Será capaz Ciudadanos de mantener su postura de que sólo está vinculado a su pacto con el PP y que no quiere saber nada de VOX? Es más que probable que, al final, aunque sea a porrazos, los 37 puntos del acuerdo del PP con VOX, puedan ser subsumidos por el pacto PP Ciudadanos.

 

Esto empieza mal, pero nos tememos lo peor.

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