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Juan Sánchez.
Jueves, 24 de enero de 2019
a tiro de escupitajo del ramillete electoral que nos atontará otra vez más

Folletín electoral, y tal

[Img #17150]Estamos a tiro de escupitajo del ramillete electoral que nos atontará otra vez más, amén. Y la gente política, por ser sumamente educado y condescendiente con ellos, y ellas, la gente que nos pretende, o pretende quedarse con nuestros cuartos durante otros cuatro añitos no más, se dedican a tirarse los trastos a la cabeza por mero deporte político sin atender otra ‘cosica’ que no sean sus babas, mocos, o algún producto equivalente, en reñida competición por sablear los posibles e imposibles del ciudadano y de paso reírse de todo quisque -que se repiten más que el ajo-, a mandíbula batiente. No cambiarán jamás; ya veréis lo buenos que prometen ser y lo melosos que se ponen desde la fecha de hoy hasta esa noche que les tiene el ojete hecho pesicola con ‘sus’ resultados electorales, y mandaaar a tomar por saco a los estúpidos votantes, y tal. “Y a vivir como maharaníes y maharajás que son cuatro añicos más. Ya lo veréis, ya”.

 

¿No tenemos memoria o qué pijo nos pasa? ¿Por qué cojones seguimos entrando al trapo y procesionamos cual borregos posesos de estulticia total y absoluta hasta ‘sus’ colegios electorales, que no son otra cosa sino el templo de la gran mentira y la mayor traición engalanada para la ocasión con el falso disfraz de la democracia, con liturgia y atrezo de seudo-libertad para elegir si morimos dentro o fuera de ‘sus’ urnas de plástico? “Mis pelotas ya no votan, y mi papa no me compra otras”.

 

Mientras acudamos a esa cita maldita, ellos seguirán teniendo el poder para estrujarnos. Mientras sigamos su juego, ellos tendrán el justificante para esclavizarnos. Mientras sigamos creyendo que esta vez será real, y sus promesas de campaña verán la luz en nuestra vida, ellos seguirán dándose la vida padre y nosotros seguiremos penando en este valle de lágrimas que nosotros mismos, con nuestra inocencia sangrante y la pegajosa desesperación a flor de piel, hemos consentido, creado y justificado. Queremos creer, necesitamos creer desesperadamente y por eso jugaremos a la ruleta rusa otra nueva vez…  “Si el poder es nuestro, ¿Por qué pijo se lo regalamos?”

 

Hace algunos años servidor, entre otros, aportó una idea de tantas otras que irritan al político, ¿por qué será?. Al final, como mandan los cánones podridos del trato y el engaño, la idea resultó buena mientras duró la campaña electoral, y tal. Luego lo de siempre, a la mierda las ideas, que viva la sinrazón social y el montón de pasta que voy a estafar al votante. Tú eres ese votante, tú que has llegado hasta aquí porque te sientes decepcionado por los políticos, y no solo eso, te sientes estafado, utilizado, ordeñado y mil desengaños más que por prudente, callas. Tú, yo, nosotros, vosotros, ellos no, somos el motor de ‘su’ pretendida democracia. “Si se para el motor, todo el mundo al carajo, empezando por ellos, ¿o no?”.

 

Bueno, a lo que vamos, servidor lanzó en los morros de la gentuza política de aquel entonces, que es trasladable a la gentuza política de ahora mismico, el compromiso real de su programa de gobierno. Esos que llenan las calles en días previos a la votación en folletines de pasarnos la mano incorrupta de Santa Teresa por el lomo gacho, a ver si picamos y les votamos, o sea, les damos carta blanca para sablearnos cuatro años más. Y servidor, entre muchos, se dijo, ¡pero pijo!, si de verdad piensan cumplir esos programas, que cosa más bonita sería que los garantizaran, que ese compromiso se firmara ante un notario oficial, y de resultar ganador en la tómbola electoral, y tal, fuese cumplido a rajatabla o dimisión rigurosa y a la puta calle. A buscarse las habichuelas honradamente como el resto del personal. No está nada mal, verdad. Que si no firman ese contrato con el ciudadano, ya sabemos a lo que van y a lo que vienen, y tal. “Sí van de frente, que no lo van, y piensan cumplir lo que prometen, que no lo piensan, que nos lo garanticen contractualmente ante un notario”

 

Merecerá la pena, en la siguiente entrega y subsiguientes, ir desgranando uno por otro los diferentes programas y promesas electorales que estos [email protected] [email protected] en la mayor estafa ciudadana a Cartagena, lanzaron y volverán a lanzar al viento de la sinvergonzonería, para, sin rubor alguno, dejar a los vecinos sin cuartos y con las mismas promesas por cumplir una votación tras otra. Lo de esta gentuza no tiene nombre. Bueno, sí, pero mejor lo pones tu [email protected] lector, que a servidor le da una risa justo aquí en el izquierdo, porque el ‘derecho’ hace tiempo que brilla por su ausencia. Y no me refiero al atributo, tú ya sabes mi amol…

 

ya seguimos con este folletín electoral, y tal.

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