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Adolfo Caparrós.
Martes, 5 de febrero de 2019
la otra américa

“El poeta”, de Michael Connelly

Clasificación: Novela Policíaca

Editorial: Rocabolsillo

[Img #17223]Si alguien nos preguntara por Estados Unidos nos vendría a la cabeza el éxito, la libertad, los rascacielos, las oportunidades, el arte, la música y tantas y tantas cosas que están detrás de lo que se ha llamado <el sueño americano>

 

Pero hay otra América. La de los policías, la de los asesinos en serie, la del desierto solitario, la de los moteles cutres que incluyen en el precio de la habitación las películas pornográficas –lo he descubierto en la novela, no tenía ni idea-

 

Posiblemente, quienes conocen bien el país sepan de sobra que tan reales son la una como la otra y que cuando se va para allá el viaje puede salir en un sentido o en el otro.

 

El poeta es un asesino en serie que camufla sus asesinatos de suicidios en los que el fallecido deja unos versos de Edgar Allan Poe como despedida. Voluntad de estilo por parte de Michael Connelly que amplía el universo de su novela con el mundo del periodismo y de la documentación. De hecho, no es la primera novela policíaca en la que el protagonista es un periodista, recuerden “Millenium” ni tampoco la primera en la que la documentación y las bibliotecas tienen una presencia importante.

 

De todos modos, son recursos un poco olvidados que vuelven al primer plano en la novela.

 

[Img #17224]Para endulzar la trama, “El poeta” tiene una historia más de sexo fugaz que de amor. El caso es desviar la atención un poco de una trama tan dura. Puede que esta historia no sea lo mejor de la novela pero aporta mucho en otro de los aspectos en los que la obra está mejor trabajada, el de la psicología.

 

Puede que sea bastante real que este universo de buenos y malos esté bien poblado de víctimas que pasan a ser auténticos depredadores. Por eso, los aspectos relativos a la infancia están tan presentes en la historia. Desde un grupo de víctimas, todos niños. Hasta el otro grupo, policías que investigaban los casos de esos niños brutalmente asesinados. Estos policías también tienen su infancia y están ahí por algo.

 

En definitiva, una novela muy bien llevada, que no dejará de sorprendernos hasta la última página por unos motivos o por otros.

 

Para los que les guste el periodismo o el mundo de la policía, ejército y similares no sé si es una lectura recomendable, o no, ya que puede que desmonte algunos mitos y haga perder algunas vocaciones.

 

Por otro lado, hay un aspecto morboso y sucio propio de las letras estadounidenses que tiene un público numeroso y fiel. Supongo que, como la tónica, a fuerza de probarlo se hace el paladar.

 

Formalmente, dije que la lectura es ágil. Las páginas van robando horas al sueño y a la consulta del médico, por ejemplo, porque cada vez estamos más intrigados por saber cómo va a terminar. En la cubierta, el hormigón, el acero y tonos propios de estos días fríos de Blue Monday. Una figura oscura que más es una sombra que una presencia definida, nos recuerda que el mal siempre está presente. Sin mal no hay bien y viceversa. Que la disfruten.

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