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Juan Sánchez.
Jueves, 28 de febrero de 2019
Juan Sánchez, sin pelos en la lengua

Pueblo español "artículo 1.2": Esta vez no me engañan

[Img #17406]Llega la campaña electoral cual apisonadora que pretende hacer papilla la memoria del votante. Votantes somos todos los ciudadanos de este chocho de la Bernarda Albina llamado…, A la mierda!, váyase usted a la mierda!; me falla la peonza, ya no recuerdo siquiera su nombre. Es igual, ya se encargarán los ideólogos políticos, ja!, de recalcarnos las virtudes teologales de esta tierra de cainismo, cinismo y estulticia infinita, y bombardearán nuestras meninges con promesas viles, pantallazos y fotocopias de la anterior campaña electoral que nunca cumplieron. Eso sí, cuatro años de vida loca en sus bolsillos regados con la ignorancia del vecindario patrio.

 

Esta vez se centrará el tema en la indivisibilidad de España. Hostia tú, he recordado del nombre. Qué cosas. Centrarán sus tejemanejes en dividir al electorado en dos bandos comandados cada uno de ellos por los mismos perros con deferentes trapitos y eslogan para el caso. Que si España no se parte, que si España ya venía partida de serie;   que solo actualizamos datos históricos a la vista embobada de una nación que cree todo cuanto le cuentan desde ese púlpito semicircular. El interés oculto tras la teatralizada trifulca electoral no deja de ser el mismo de toda la vida: “Prometo y prometo, hasta que te la espeto”… y tú eres esto y lo otro, pues anda que tú… y vótame a mí, que para que se lo lleve crudo él, me lo llevo yo.  Y una panzá reír entre bambalinas que saben perfectamente que nunca verá la luz. Una sola palabra asalta mi mente: CABRONES!

 

Allá vamos. Calientan motores. Preparan disfraces de buena gente. Montan escenarios con todo lujo de numeritos circenses. Diseñan egregias estrategias para cazar incautos, neófitos y desmemoriados. Esquivan las balas de fogueo del adversario sin muchas bajas pues siempre será necesario para seguir jugando. Se ponen en manos del estilista de moda, sea para telebasura o prensa mamporrera. Llenan calles, putiferios y plazuelas de cartelería borreguera. Pelan la pava con el pretendido/a al pacto en nuestra espalda. Pero eso solo se sabrá tras cantar sus alabanzas el día de jurar el cargo y la trampa…

 

En dos palabras: im-presionante. Y no es por añadir más leña aunque sea necesaria. Servidor hará balance del propio sufrimiento en estos cuatros años pasados. Y ensamblaré mi escapulario con cada lágrima, cada herida, cada desesperanza, cada noche sin luna, cada mañana sin lontananza, cada mirada perdida, cada boca quebrada, apagada, acerrojada. Y miraré sus panfletos de traición con la cara muy alta. Tal vez asome una sonrisa entre mi mueca cansada, o tal vez no. Pero estoy seguro de una cosa: ESTA VEZ NO ME ENGAÑAN…

 

“Que ya está bien de mentir al pueblo. Que ya está bien de sangrar su riñón y su alma. Que ya está bien de reírse de la gente. Que ya está bien de sacar la panza”.

 

– Dice la constitución española en su Artículo 1.2 : “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del estado” 

 

Al final, España es la ruinosa imagen de lo que pudo ser pero nunca fue: Solo un pueblo en el olvido, un pueblo abandonado… Lo voy a dejar por aquí mismo, lector. Creo que queda suficientemente claro.

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