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Juan Sánchez.
Jueves, 7 de marzo de 2019
Juan Sánchez, sin pelos en la lengua

Carthagineses, Capirotes y Votamos

[Img #17462]Confieso que he vivido, equivocado. Decía aquel poeta vero que había culminado su existencia, satisfecho. Al fin, proclama su amor a la vida, incluidos desliz, yerro y desaire de un mundo tan próximo como lejano, tan cálido como helado, tan cierto como errabundo. Él, descubrió muy pronto su destino y cada mañana al despertar, en ese instante justo de volver a la vida, entonaba el canto alegre de saberse necesitado por tanto ser anónimo, ávido de atención, cariño y sepelio para una lágrima. Confieso que he perdido el tiempo, mis pasos demarraron hacia el callejón más oscuro, sin salida, plagado de seres extraños, de mentes extrañas, de intenciones extrañas, de ojos extraños que miran sin poder verte pues su interior está tan podrido, tan sobado, tan manoseado por aquellas bestias milenarias de corazón amortajado.

 

Hay una clara intención flotando en la nube: manipulación. Todo gira en torno a la política, ¿Por qué?. Este mundo nuestro está repleto de vida. La política es ante todo muerte. ¿Por qué se llenan los telediarios o las portadas de la prensa ‘oficial’ de letras envenenadas con su correspondiente retrato desde el infierno? Acaso no existen millones de miradas distintas desde la realidad. Y nos encierran, clausuran, acotan claramente nuestro universo entre las porquerías del baboso politiqueo. Es engordar a propósito nuestras entrañas; como esos gansos atiborrados mediante embudos, recalcados hasta el gaznate para hipertrofiar el hígado que acabará en la mesa del potentado cual preciado manjar: Le Foie.

 

Engordan nuestras entendederas sin opción de reacción ni tiempo para la digestión. Atiborran la vida de su inmundicia: aguas turbulentas, truculentas, procelosas, odiosas aguas sucias de más sucia intención. No, el mundo no es cual lo presentan. No, la vida no se limita a su basura. Y desde unos años a esta parte, esta peste de medios de desinformación dedican el noventa por ciento de su espacio a la noticia manipulada y manipuladora, dedican verdaderas fortunas a contaminarnos, a confundirnos, a intoxicarnos con esa cochinada de la política. Está claro que albergan intereses muy concretos, está claro que los medios ‘oficiales’ viven de vender noticias tóxicas, está claro que detrás de todo ello existe un plan, una estrategia meticulosamente calculada para sacar pingües beneficios de su perversión. Nada resulta gratis en este mundo, y mucho menos nuestros votos en las urnas.

 

Pero mejor os presento la realidad a pie de calle, en nuestra ciudad, Cartagena. Los cartageneros, al igual que el resto de paisanos, muestran escaso interés, un interés minoritario, en temas de política local, al igual que el resto de paisanos. Solo un corrillo concreto de mindundi -(Don nadie, persona sin carácter)- bocachancla, ahora se les denomina “Influencer”, se precian de conocer al dedillo los mondonguillos del gobierno municipal. Estos mindundis, y bocachancla, serán el altoparlante galopante y malintencionado, arriero de la masa hacia una u otra opción política. Y como de sus rifirrafes se hará eco la prensa local, y tal vez la regional, pues hay que librar la batalla y dejar en evidencia al contrincante por la misma razón de antes: el voto de los corderos camino del matadero: las urnas.

 

A los cartageneros les importa principalmente tener un plato de potaje en la mesa cada día que luzca el sol, y si está nublado también. Además de eso, tener un buga guapo, una casa cómoda, un trabajo estable, un mes de vacaciones pagadas, el domingo ver al FC, que no den mucho el follón los críos o la suegra. Que los Carthagineses y Romanos no se mojen. Que la semana santa no se moje. Que las vacaciones no se mojen, etc. Y seamos claros, que los políticos se mojen cuanto se tengan que mojar para que ellos tengan todo lo anterior garantizado, que para eso cobran cojonudamente. Pero no, la realidad es el reverso tenebroso del anhelo popular…

 

En Cartagena hay demasiada gente que pasa hambre, esté nublado o no, la gente no puede pagarse un coche y por eso llevan el mismo desde hace veinte años, o más, las casas se caen a pedazos y si pagas la hipoteca tienes que pedir ayuda social para la luz y el agua, o acudir al comedor social para que no te quiten la casa esos buitres de la banca que masacran hasta su propia gente con suelduchos de mierda; los contratos de trabajo se hacen por horas y las familias acuden al sicólogo para que neutralice su miedo a la miseria, lo de las vacaciones ni lo miento no sea que alguno me meta un estacazo, y lo del FC tampoco, los críos y la suegra cuando no tienen una, tienen treinta, los Carthagineses y Romanos veremos este año dónde mojones acaban, según fuentes bien informadas se los llevan de ‘acampada’ al otro lado de la rambla, la semana santa se cierne en el horizonte revenida de capirotes con propaganda electoral, y tal pascual.

 

En fin, ya veis que a Cartagena le importa una real mierda de vellón si la alcaldesa incumple otra de tantas promesas electorales mientras sonríe junto a algún ‘picachu’ comemieldas, o si arrambla o no arrambla con el mejunje de la rambla, o si les baila el aguachirle a los del suministro y el barrizal: agua + tierra, pijo! Hidrogea, que hay que darlo ‘to mascao’. O si pepito toca el pito o el tambor en el próximo pleno, o si el efímero se arranca por tarantos o por bulerías, o si el escaso de entendederas quiere echar el tren veloz por Antequera, o si la rubia se presenta disfrazada de buena prensa vendida al mejor postor, o si los del “pa de deux” -paso a dos-, o tres o cuatro, o cinco, o vaya usted a saber como acaba el desparrame, se visten al fin de marrajos o californios, qué pijo más o menos dará el sumario. ¿Estará alguno de ellos pensando en el futuro y el bienestar de los cartageneros?, SÍ, POR LOS COJONES

 

Oh, la saeta al cantar… porrón, pon, pon, pon, porrón…

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