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José Juan Cano Vera.
Martes, 12 de marzo de 2019
en Argelia, vivíamos españoles de ambos bandos, mezclados pero sin roces

Arde Argelia

[Img #17465]Durante los cerca de tres años que viví en Argelia, mi padre era entonces profesor de Lengua Española, formando parte de aquella legión de valientes que se titulaba MISION  CULTURAL ESPAÑOLA, educando  a alumnos argelinos y  españoles, hijos algunos de  exiliados que huyeron a la colonia francesa ante la dura represión del Gobierno franquista, aprendí a pesar de mi   edad, que la hora de la libertad de Argelia  era cuestión de pocos años, y que esa guerra colonialista sería de las más duras, porque Argelia escondía en sus entrañas grandes, enormes riquezas como el petróleo y, el gas, la pesca y la agricultura. Lo sabía el Gobierno francés de la IV República y envió a los mejor de sus fuerzas armadas, unos ejércitos para luchar en guerras totales y abiertas pero no aptas para combatir a la guerrilla, modo de combate que ya conocíamos los españoles en la guerra del Rif, en el norte de Marruecos. Un infierno con ese eslogan mortal de VER SIN SER VISTO, la del blocao, la del francotirador y los golpes de mano, sin trincheras y a cielo abierto, siempre atacando los flancos.

 

Allí, en Argelia, vivíamos españoles de ambos  bandos, mezclados pero sin roces, porque ambos, trataban de vender caras sus vidas y pensando en el futuro. Al final todos ellos, en la guerra de Argel, lucharon juntos frente al FLN, el frente nacional argelino. Y posteriormente, cuando De GAULLE, en un autogolpe militar, inteligentemente se rindió a las evidencias y fundó la V República francesa, con éxito hasta hoy.

 

Los españoles de ambos bandos mezclados con los campesinos franceses, pequeños empresarios y colonos autónomos, prosiguieron la lucha a favor de una Argelia francesa, bajo las siglas de la OAS, un ejército silencioso, en las sombras y matiz fascistoide. La paradoja es que Franco les ayudaba bajo cuerda, a republicanos y a los suyos, en comandos instruidos por los servicios secretos de Madrid y militares franceses paracaidistas dirigidos por el general  Sadán, hasta  que De Gaulle llamó a El Pardo. Ganaron los argelinos y el país cayó en manos de los grandes jefes políticos y militares del FLN, entre ellos el mítico Ben Bella y el hoy casi moribundo Buteflika, presidente de una Argelia militarizada casi similar al régimen turco.

 

Hace un año ya advertí que ese gran monstruo dormido que es Argelia es un objetivo preferente del yijadismo musulmán, una vez situados en parte de Libia y Túnez. Luego, vuelvo a insistir, debe caer Marruecos, según su estrategia, sería como abrir un enorme hueco a espaldas de Europa, a veinte millas de la costa española, Andalucía y el Sureste. Los bombarderos argelinos y de Marruecos, ya en manos de los extremistas y terroristas que financian Arabia Saudí, Irán, Siria, Rusia y Qatar alcanzarían Cartagena en treinta minutos. España en el ojo del huracán de la guerra religiosa y económica más dura desde la II Guerra Mundial.  Una situación de extrema gravedad y aún peor si el inquilino de la  Moncloa  contara con el apoyo de Podemos,  admiradores de Maduro, socio de Irán y Rusia, y lo que significa ser los amos  del sesenta por ciento del petróleo y el gas. España mantiene con Argel un negocio preferente y uno de los oleoductos  más potentes del  globo. Empresarios murcianos trabajan en el sector de la construcción y el turismo.

 

La rebelión de las clases medias y obreras argelinas parece que tiene un rostro más bien social. Hay mucha pobreza. En España marroquíes, argelinos y ecuatorianos suman un total de aproximadamente un millón, y curiosamente el mayor número en la rebelde Cataluña con sus doscientas mezquitas. Pero solo puede ser una forma oculta de penetración, como los yijadistas radicales que residen en España, los “durmientes”.

 

Hoy,  en estas semanas pasadas y las que viene, Bruselas tiembla. En Suiza lentamente muere Buteflika el presidente argelino que mantienen vivo hasta las elecciones inmediatas, para ser reelegido. El cuadrado Paris-Rabat-Madrid-Argel está en alerta, con el problema añadido de la guerra abierta entre Marruecos y Argelia, que ya dura más de cuarenta años. Al fondo la cuestión del Sáhara ex español y la base del Polisario en Tinduf, en territorio argelino, con un pequeño ejército envejecido de veinte mil soldados, pero dispuestos a regresar a su país invadido brutalmente por Marruecos cuando Franco moría, también lentamente en un hospital de Madrid. Atentos.

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