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Juan Federico Arriola.
Miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Hay alguna duda de que Nicolás Maduro es el nuevo dictador latinoamericano?

[Img #17480]Venezuela se dirige a una guerra civil. El difunto Hugo Chávez quien jamás fue un demócrata –no debemos olvidar su pasado golpista en 1992- empeoró la situación de su país, con sofismas como el siguiente: “quien no vote por mí, vota contra Venezuela” o hablar de un socialismo bolivariano, cuando El Libertador jamás fue socialista.

 

Maduro llegó a la presidencia de la república en Venezuela porque fue un adulador continuo de la persona de Chávez, es más, si uno observa con detalle la oratoria de Maduro, que es malísima, imita a su antecesor y hace los mismos ademanes, grita de la misma manera y culpa de la crisis económica y política a Colombia, México y Estados Unidos.

 

Maduro no sabe gobernar, es un improvisado, no tuvo carrera política, no tiene prestigio académico, intelectual o como dirigente sindical –pienso en Lula de Brasil- y esto nos hace entender que no tiene la menor idea de lo que es gobernar.

 

El gobierno de Maduro es ya represor. En días pasados las fuerzas de represión mataron a tres jóvenes e hirieron a cientos de oponentes, tanto estudiantes, como opositores y ciudadanos en general, hartos de la drástica caída de la economía venezolana.

 

Todos sabemos en Latinoamérica, que Venezuela hoy está controlada por la dictadura cubana. El país sudamericano es el principal proveedor de petróleo en Cuba y no sólo eso, hay miles de cubanos infiltrados en el aparato del Estado venezolano. Se repite la historia de Chile: Allende fue espiado por los cubanos e incluso una hija de Allende se involucró emocionalmente con un agente cubano y terminó en el suicidio.

 

Maduro es incapaz de reconocer que es incapaz de gobernar Venezuela, por eso, al estilo chavista, echa culpas del exterior.

 

La izquierda mexicana y la prensa de la misma tendencia inconsistentes como siempre, callan ante la represión de Maduro, que viola el texto constitucional venezolano, los derechos humanos y trata de callar a la oposición que es mucha en aquel país sudamericano.

 

El lector debe tener presente que el gobierno de Maduro es una caricatura del gobierno de Chávez, del que fue él parte. Chávez tuvo como socios a Cuba, la Rusia de Putin, la China totalitaria, Irán, Nicaragua, la guerrilla colombiana, los etarras y que protegió a Montesinos, brazo corruptor del gobierno peruano de Fujimori.

 

¿Qué inversores o como decimos en México, inversionistas, estarían interesados en arriesgar su capital en un país inestable con un gobierno autoritario como el que encabeza el señor Maduro? Ninguno.

 

Venezuela se hunde en una depresión social, económica y política y sólo un milagro podría salvar a este país de una guerra civil.

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