Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Juan Eladio Palmis.
Viernes, 15 de marzo de 2019

La santísima Semana Santa y yo con estos pelos por aquí

[Img #17509]Mi problema es que me siento profundamente mediterráneo. Y el Mediterráneo es luz, y una cultura básica que es y fue la Griega: la Helénica, sin espadas ni corazones rotos, y todo lo demás fue un postizo de intermediarios que nos dejó de solaje cosas que iban decayendo, como la santísima semana santa, hasta que llegó el franquismo tardío, y encontró un buen negocio en el asunto de los votos; sin que, hasta ahora, tenga en cuenta que el dinero público, según Constitución, es para sufragar asuntos públicos de todos, no privativo de sectas o grupos.

 

Antes, cuando disponía de mayor movilidad porque no estaba comidico de años, cuando llegaban estas fechas, solía marcharme a Marruecos, a Tánger concretamente; y se notaba allí que era santa semana santa, porque aumentaba muy considerablemente la presencia de españoles que no querían, como yo mismo, verse involucrados en el primitivismo de pasear figuras inertes por las calles. Cosa que no ocurre en una de las ciudades más cómodas para el viajero, como lo es la marroquina ciudad de Tánger, mediterránea y atlántica a la vez: una dualidad envidiable.

 

Me solía sentar con un buen amigo a la puerta de su establecimiento, y como es, o era (no sé nada de él en este momento) un hombre mayor que yo, dotado de un ingenio singular, que dominaba el español supuesto que toda su vida la llevaba pasada en Tánger y había ido a un colegio español y vivía en el barrio español, me contaba, y yo lo escuchaba con mucho interés, cosas de un Tánger dotado de un embrujo especial, o por lo menos así siento yo a la ciudad norte africana.

 

Me contaba cosas de cuando Franco quiso apoderarse de la ciudad, aprovechándose del hecho de que los alemanes invadieron Paris. Y como él sabía perfectamente de mi interés por el franquismo africano, me contó que sería casualidad, pero el año que estuvieron las tropas franquistas, a traición de lo acordado con Francia, Inglaterra e Italia sobre la neutralidad de Tánger, me refería mi amigo que, al margen de que nunca se había visto por aquella su ciudad tanto miedo, desolación y trapicherías,  en su recuerdo particular lo tenía archivado como un año triste y gris en su vida. Y que todo el mundo se alegró cuando al año volvió Francia, y la altanería española la mandó a hacer gárgaras.

 

Hay un hecho, existe una realidad, que cuando no se quiere ver y se quiere imponer a la generalidad de la gente, es simple y llanamente porque no tiene nada de genuino y de espontáneo, y, normalmente está lleno de otras cosas muy diferentes de las que suelen exponer en la charla cotidiana. Y en verdad que uno no se siente cómodo cuando desde algo tan cercano y lejano como es la hermosa ciudad de Tánger, desde allí te cuestionan que no se ve acorde con los tiempos, con los conocimientos que se tienen, con la ciencia de que se disponen, que la gente le siga confiando la salud y el bienestar a una imagen. Y que entorno de ella giren, o por lo menos aparenten girar, gentes que se consideren científicos.

 

Muchas veces me quedaba contemplando a mi amigo, al tiempo que lo escuchaba hablar con su sabiduría habitual, opinando de muchas cosas. Y siempre que quiero relatar como debe de discurrir una tarde plácida, recuerdo con mucho agrado aquellas charlas en las tardes noches tangerinas de un marroquí que tenía (o tiene) un tremendo amor a España y lo español, aunque haya aceptado que España en Tánger, en Marruecos en general, no es que se haya portado mal; es que es imposible hacerlo peor a nivel de mandos y gobierno.

 

Salud y Felicidad.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress