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Juan Sánchez.
Martes, 19 de marzo de 2019
Juan Sánchez cabreado

Cara de mono

[Img #17533]Decía Sun Tzu (El arte de la Guerra): “El verdadero estratega solo acometerá la batalla cuando la haya ganado”. Entendido, entiendo que esta afirmación invita a la reflexión, quien sea capaz de ello. Por otro lado, el ciudadano hindú más imperturbable, Gandhi, que era muy capaz de ello, reflexionaba a propósito del eterno enemigo del pueblo: el mono supremacista: “Primero te ignorarán, luego se burlarán, después te combatirán, y entonces habrás ganado”.

 

Y a propósito de monos, concretamente esos monos, con cara de mono, que no saben hacer la ‘o’ con un canuto, ni de caña ni de los otros, esos que ni siquiera saben limpiarse el ojal de forma correcta pues sus papis se lo estuvieron restregando hasta bien entrado en añitos, y dejaron de hacerlo justo unos días antes de incorporarse a filas: ah, no, pijo!, que ahora solo ‘militan’ [email protected] con un par de cojones, no sea que al correr-se la pista americana se astillen la uña del deo gordo del pié y tengan que llamar de urgencia a su mamá  pa cantarles el sana, sana, culito de rana y que les entre el zapatito de cristal de swarovski , y de paso les limpie el culo que de seguro se habrán cagao en vivo y en directo. En fin.

 

Pues resulta, que esos monicos tan bonicos se dedican a insultar a tíos de pelo en pecho, de eso tampoco saben na de na los nenicos bonicos, que para eso sangran a su mamá y corren azorados al estilista de guardia a que les retoque las ingles brasileñas, y de paso todo lo demás, menos el ‘cerebro en barbecho’, ojo al dato. Y quedan de un viril que ya quisiera para sí aquel orejudo de Mogambo: Clark Gable. Pero claro, insultan y se burlan de tíos de pelo cano a lo cobarde, gallina, capitán de las sardinas”, desde esas redes sociales en rosa de pitiminí, que junto con su agenda cotidiana de no dar ni palo al agua, son el único sainete en su patética parodia existencial, y tal.

 

Seguro que son de esos seres tan amargados, que pasan el día criticando a los demás con intención de verlos tan hundidos y acabados como ellos mismos, y luego, al verse solo en la vida, repudiado, apartado y esquivado del resto del mundo, allí, en la cetrina cueva de la auto-compasión y los pueriles lamentos, absurdos, se preguntan por qué nadie quiere saber nada de ellos. Patéticos niñatos que necesitan joder a alguien para alcanzar una presunta y enfermiza satisfacción. De asco.

 

El cara-mono, como ellos gustan nombrar a quienes tienen algo dentro de la sesera y utilizan las  neuronas para otros menesteres muy distantes a la depilación integral y sus afeites de mango cipotero; incluso se molestan en cultivar el intelecto y expresar ideas propias desde una metódica reflexión a la sazón de la experiencia casi siempre dolida, dolorida, y estúpida por circunstancia ajena que hacen propia desde un ejercicio social llamado solidaridad y que a día presente empiezan a plantearse muy seriamente dejar de fumar y dejar de hacer favores a quien solo merece tremendo patadón en los cojones.

 

Pero claro, al estar tumbados en el catre, rascándose los güevos o escarbándose el ombligo astral a jornada completa, es bastante complicado conocer los pesares de aquellos que les ponen cada día un plato caliente en la mesa, además de ser tan [email protected] que van hasta ‘la guarida del energúmeno’ treinta veces si hace falta a ver si le sale de los compañones levantarse y zamparse el potaje gourmet antes de que se hiele. Porque si se enfría, todavía tendrá la cachaza y la caradura de montarles el cirio, el tío Caraculo, que encima los llama monos, muchas gracias Sr. Marqués de tocatelpijo. Aguanta colega, y vuela a por la toallita de seda al aloe vera ‘pa’ dejarle al nenico el agujerico en óptimo estado de revista. Y el nenico parapetado en el hotel de mi mamá me mima a pensión completa por tol jeromo. Y la madre-esclava que lo parió sin ajustarle los morros de un zapatillazo, justo eso.

 

Y es que los tiempos adelantan o atrasan que es una barbaridad. Y en ello andamos, solo hay que verle el ‘gepeto’ reventón de la rabia y frustración (Observa la foto ilustrativa de arriba, un capullo integral, verdad), que no vale ni pa hincharlo a palos, MAROMO!… Anda, comemieldas, mira ver si aprendes a limpiarte el ojete de una puta vez, sentao y no de pié, culo en pompa y esperando que venga tu mamá a terminar la maniobra, entre otras cosas; que tu mami no te va durar toda la vida, King Kong de cochecitos de choque, TARUGO!! Te urge un buen peeling de aguachochos, o una mascarilla a lo mandinga: que te corten los cojones y te los peguen con locktite uno en cada ojo, y la polla en la nariz… tu look saldría ganando, ande va parar, hazme caso…. Y da gracias que no publicamos, de momento, tus datos personales, porque tenemos bastante más vergüenza que tú, orangután carabobo… MINDANGO!!

 

En la próxima entrega: “El padre del mono” (Y la saga continúa…)

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