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Juan Mariano Pérez Abad.
Viernes, 5 de abril de 2019
juan mariano pérez abad

Independentismo: El problema deseado

[Img #17563]Cuando tenemos un problema para el que la solución ya está inventada, si no se la ponemos, será porque lo queremos tener. Y no la he inventado yo, que la sabe todo el mundo, aunque la tengamos olvidada. Que ya nos la decía Mariano y nos la repetía Soraya. Que la saben Pedro y Pablo, nos la puede confirmar Alberto y Santiago tampoco la ignora. Pero nadie desea ponerla encima de la mesa para salir de una vez por todas de esta situación tan enquistada. Quizás sea porque un río revuelto siempre interesa a los pescadores.

 

¡Qué contradicción tan controlada, qué solución tan ignorada!: Que, por un lado, en España hay Democracia y la voluntad del Pueblo es sagrada (también la del catalán); Que, por el otro, somos un Estado de Derecho y la Constitución hay que respetarla y, sobre las secesiones, no permite ni siquiera preguntarlas ¡Qué fácil ecuación resuelve este problema tan complejo… si quisiéramos encontrarle solución!

 

Como nuestra Constitución también es Democrática, podemos votarla y cambiarla cada vez que nos venga en gana. Tan solo tendríamos que hacer lo que hasta ahora se ha negado: un referéndum nacional (ENTRE TODOS LOS ESPAÑOLES) para decidir si modificamos esa parte en la que dice que ¡ni hablar! Tal y como marca la actual Constitución, después de ese referéndum habría que disolver las Cortes y convocar unas nuevas Elecciones Generales Legislativas, en las que el partido que lo convocó tendría que jugarse el control del Gobierno.

 

Si en este referéndum sale que , habría que permitir que cualquier Comunidad Autónoma que lo desee, incluida la catalana, convoque su propio referéndum autonómico independentista, con plena legitimidad. Si vuelve a salir que SÍ, como buenos demócratas, tendríamos que aceptar que se vayan como amigos, sin ningún tipo de acritud ni enfrentamiento, sin patada en el culo, sin vetarles su entrada como nuevo miembro en la Comunidad Europea, ni sacarles del Euro, ni quitarles el aval para su prima de riesgo, ni llevarles al tercer mundo de un plumazo. Pero si votan que NO, todo quedaría como estaba, salvo por el subidón de la Deuda Pública con tanta campaña y sufragio.

 

Pero si en el primer referéndum sale que NO, la legitimidad de la aplicación del 155 y los encarcelamientos de los sediciosos quedarían fuera de toda duda y sus críticas inmediatamente anuladas, dentro y fuera de nuestras fronteras. Es más, por coherencia democrática, los partidos independentistas tendrían que ser ilegalizados como contrarios a la Constitución.

 

Tanto en un caso como en el otro, el conflicto se resolvería legítima y democráticamente de un tirón, desarmando de argumentos a manifestantes y violentos y sin gastar un Euro más.

 

Se admiten apuestas sobre el resultado que saldría en aquel primer supuesto referéndum nacional.

 

Esta solución, que ya era conocida, es clara y evidente, pero Mariano dijo que no la aplicaría y nos lo repitió Soraya. Pedro y Pablo no se atreven ni a nombrarla. Alberto la pasa por alto y Santiago también la rechaza. Nadie se atreve a ponerla encima de la mesa, aun sabiendo que es la única salida digna para esta situación tan enquistada.

 

 Moraleja: Si nuestras aguas siguen revueltas, será porque esta pandilla de pescadores está interesada.

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