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Jesús de Las Heras.
Viernes, 5 de abril de 2019
jesús de las heras

Papanatismo musical

[Img #17566]El culto a los instrumentos antiguos me parece una auténtica majadería más propia de niños maleducados cuyo apego a sus viejos juguetes va más allá de lo razonable. En apoyo de lo que digo consideremos al propio W. A. Mózart, que a pesar de tener como uno de sus juguetes infantiles el clavicordio, para el que escribió conciertos de indudable mérito, en cuanto conoció el piano se olvidó del instrumento de su infancia. Sí, es cierto que la obra de Bach no suena igual en el piano, pero este aporta matices y fuerza a esa música que su predecesor nunca pudo conseguir.


 

La música es música, es arte sonoro, notas y sonidos que elevan el alma y el ánimo de los que la oyen y, sobre todo, de los que nos la interpretan. En cada época los músicos (genios o no) han utilizado los mejores medios que han tenido a su disposición, no las antiguallas de rancio abolengo que utilizaron los viejos maestros porque no tenían otra cosa. Ayer era el clave, luego vino el piano, y desde hace unos años, el sintetizador. Porque de lo que se trata es de hacer arte, de elevar el espíritu, no jugar con juguetes obsoletos. ¿Para qué queremos la teorba, si tenemos la guitarra y el arpa? Los músicos de verdad a lo largo de la historia, como Bach, no ponían reparos para transcribir e interpretar la misma pieza con el laúd, el clave o el violín. Y si Beethoven no escribió para el sintetizador fue porque, por desgracia para él, no lo conoció.


 

Hoy en día hay algunos músicos que prefieren utilizar los instrumentos «históricos», dicen, aquellos para los que los compositores de otrora compusieron sus grandes obras musicales. Pero no olvidemos que aquellos músicos, Bach, Haydn, Mózart, Beethoven, Sor, Tárrega, Albéniz, y tantos muchos otros, innovaron constantemente su arte. Y sí, puede ser una curiosidad escuchar las piezas tal cual las oyeron aquellos maestros, pero al igual que uno no ansía la sanidad, los medios de locomoción o el nivel de vida de siglos pasados, no es razonable ansiar las limitaciones de aquellos instrumentos musicales; los mejores en su día, pero que han sido plenamente superados en el siglo 21. Pretender lo contrario es, a mi juicio, una muestra de papanatismo musical, el querer aparentar una sensibilidad de la que se carece.

 

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