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José Juan Cano Vera.
Viernes, 12 de abril de 2019
No sigo valorando al líder de Vox -no sea que me metan en la lista de los ultras viejos- lo que es una gilipollez

La mayoría absoluta no queremos ser la Venezuela de Europa, Sánchez

[Img #17588]Estamos hartos y no deseamos la mayoría casi absoluta -salvo los violentos extremistas-  de los españoles que nuestra nación  llegue a ser la Venezuela de Europa, ese país fraterno tan vapuleado y arrodillado, desde su independencia, tanto por la derecha económica como un chavismo falso que ha desprestigiado Maduro. Venezuela es sin duda una potencia con enormes riquezas, en el cono sur de América. Hoy se derrumba por el cáncer del populismo marcando el paso que han impuesto los militares, sus jefes, coroneles y generales, que han hecho del petróleo un sucio negocio y un estado de pobreza multitudinario que la Oposición trata de cortar en seco, aunque la historia venezolana nos enseña desde hace dos siglos que la tampoco la derecha caciquil dio días de gloria al pueblo. La misma historia que en otros países latinos, desde Méjico a Argentina. Estos territorios fueron sembrados de espermatozoides cainitas procedentes de la Europa latina mediterránea. Ahora tratan de vengarse exportando robots adornados de coletas de una extrema izquierda leninista, que  son tratados como colaboradores necesarios por Pedro Sánchez, filoetarras de Bildu que preside Otegi y la ola de separatistas que han jurado rencor eterno a todo lo que  huela a perfume español, sean rosas, claves o jazmines. Lo más macabro, recientemente, ha sido ese espectáculo lúgubre en el escenario del Parlamento, cuando los vascos descendientes  y herederos de los pistoleros, con sus votos dieron oxígeno al Gobierno de un presidente que juega a todo, hasta con cartas marcadas.

 

Aquellos que mataron a más de medio millar de policías y guardias civiles -a los que injurian en el parlamento vascongado- que puestos sus ataúdes en fila, uno detrás de otro, ocuparían una longitud superior a un kilómetro. Pero no solo policías sino militantes socialistas como  Isaías Carrasco, en presencia de su esposa e hijos, hasta Buesa, que lucharon por restablecer las libertades. Eta no ha desaparecido, ha dejado su impronta política, está en las instituciones y sus militantes cobran del erario público, incluyendo al jefe Otegi. Ya no es posible llamarse a engaño porque extinguido cualquier chispazo de protesta interna o externa, la posición del PSOE sanchista, como partido constitucionalista, ha caducado en la mayoría de las comunidades autónomas. También en la Región el sanchismo de los compadres  funciona, y sus depuraciones inexplicables.

 

Lógicamente ha empezado a calar en la opinión pública la sensación de que el candidato Sánchez, y sus confluencias regionales, no son fiables de ahí que el número de indecisos haya crecido hasta el treinta por ciento en la última semana, aunque  el líder social populista jure y perjure su lealtad al pueblo español y a la Constitución. Y a la par, crezca el apoyo a Ciudadanos y a Vox de Abascal que evita choques frontales y deja a los demás líderes que se partan la cara en los platós, en la prensa y emisoras, ni se deja entrevistar para evitar ser arrollado por la prensa alquilada o comprometida con los poderes fácticos financieros y ser descalificado como peligroso ultra algo que no ocurre con Podemos a los que pocos denomina extrema izquierda.

 

No conocía ni personalmente al líder de Vox hasta que la pasada semana en la casa de Bertín Osborne apareció, y me pareció como una figura del nacionalismo español, ese amplio segmento social que sigue al Real Madrid, que apuesta por la tortilla de patatas, que va a las procesiones de Semana Santa y que en verano utiliza el popular botijo o la bota de vino, ese nacionalismo que no se deja enterrar. El colega y escritor Luis VENTOSO escribe que Abascal le “resultó el más de carne y hueso. Transmitía franqueza con sus frases claras y critica al derroche económico de las comunidades autónomas”.

 

No sigo valorando al líder de Vox  -no sea que me metan en la lista de los ultras viejos- lo que es una gilipollez, porque no se puede ocultar que existe, que es motivo de curiosidad y que la libertad de expresión debe ser igual para todos, excepto a los que vulneran la justicia y destrozan vidas humanas con odio. Y ese odio se  viene elevando desde que se ha iniciado esa locura, esa carrera de cuatro elecciones en un mes, y las falsedades verbales, noticias falsas, acumuladas en discursos, mítines y promesas imposibles que no vaticinan un futuro en paz, libertad, solidaridad e igualdad. Sí, sería una locura que España tocara fondo como la VENEZUELA EUROPEA.

 

P.D.- ACABO de almorzar con un amigo que fue embajador en África del Norte, Oriente Medio y en América del Sur. Se muestra locuaz explicando “lo del Sáhara”, Marruecos y Argelia desbordada. “Lo habéis cuadrado, pero hay más cosas feas que contar. El lobby España- Marruecos- Mauritania es un negocio fabuloso, como el de las  drogas. Mi padre que fue de la Guardia Civil en San JAVIER, su pueblo, ya me contaba historias ocultas, como el de la Casa Colorá en las playas de Calnegre,  un picadero de políticos europeos socialdemócratas. ¿Sabéis que Felipe González se construyó una villa tan lujosa como el chalet de Pablo Iglesias, precisamente en Tánger, hace meses a la venta? Claro que no, porque las puertas giratorias es un privilegio de políticos, desde los de medio pelo a ex ministros parriba. Me ratifica la situación crítica española”. El país está lleno de agentes secretos de medio mundo. Fue no una acción de guerra simple, sino un pelotazo billonario en el corazón del  desierto, del sistema. Y lo de la embajada norcoreana, nada de nada  la CIA. Sospecha del Mossad israelí, caso de ciencia ficción. La Corea comunista ha instruido a determinados regímenes de África de cómo fabricar material nuclear. Claro, inspirada por China que ha inundado medio continente, y préstamos, como a Venezuela. Aquí  la prensa, ni pio. Tampoco EL PAÍS desde que fue alquilado por Cebrián a Soraya, un riego de millones. Ahora también paga La Moncloa. Nos recomiendo el libro de David Jiménez, EL DIRECTOR.”Léelo despacio,  desde la página  40 a la 63, es el meollo del periodismo púnico o premiado con la publicidad institucional ¿y de la región murciana que me cuentas? Recuerda, lo de la cumbre en Lo Poyo”. Me asusta, me da miedo el maestro sabio, con las jornadas de caza del hijo de Trump en los montes de Toledo.

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