Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Juan Eladio Palmis.
Sábado, 13 de abril de 2019
juan eladio palmis

¡Lastimica de Cartagena!

[Img #17591]Es que, encima, se ha desarrollado un olvido, mezclado con una mala leche visceral, que parece como si haber tenido un antepasado defendiendo su jornal, su dignidad, fuera una cosa mala, al lado de lo fundamental para el género humano que resulta el pasear palos secos con peluca, o creer a pies juntillas las milongas vaticanas.

 

El hecho de que en la cortijá, más de cien mil personas, que se dice pronto, tuvieran que posar y pasar, cagaicos de miedo por delante de los tribunales franquistas terminada la guerra civil, parece que a sus descendientes les hace mucha gracia, y dicen que eso hay que olvidarlo; pero, no se debe de olvidar las recias tradiciones de mantener con diezmos y primicias a una secta religiosa que es la potencia económica más grande de España, con más de cuarenta mil empresas propias dentro del territorio nacional, y del mundo entero; y que tiene capacidad económica sobrada para que nos dejen en paz y se ganen su jornal con el sudor de su frente.

 

Y como el trompeteo de los buenos repite que hay que olvidar todo menos seguir subvencionando “nuestra historia”, servidor quiere recordar a esos amantes de lo bueno, que según cifras, de cada cinco personas de los citados más de cien mil que cagados pasaron y posaron delante de los tribunales franquistas al terminar la guerra, dos de cada cinco de ellos fueron procesados; y por miles llevados a que se murieran de sed, por ejemplo, a Albatera: un campo de concentración que las máquinas hicieron desaparecer físicamente del terreno, y después nadie quiere ni comentar que existió, por aquello de echarle el voto a los que nos salvaron de las hordas rojas.

 

Que se ve que hubieron muchas hordas en la cortijá murciana, porque el resultado estadístico arroja la horrible cifra de que dos de cada tres murcianos señalados como peligrosos jornaleros, fueron fusilados, y ahora están dentro de un complot de olvido; dentro de una complicidad que nos está conduciendo a una situación insostenible, porque Cartagena es la única ciudad del Mediterráneo de su volumen urbano que está perdiendo habitantes y recursos, y todo el mundo parece aplaudirlo y no preocuparlo.

 

Nadie suele abanderar el hecho de que mientras aquí se desguaza uno de los mejores astilleros que ha tenido España, publicitando que ya no se construyen barcos, cosa que es un solemne mentira, porque se están construyendo y de una manera formidable, aquí, en un silencio de complicidad, se está aceptando que lo bueno es que Navantia se convierta en un convento de retiro espiritual muy bien pagado para titulados opus. Y desde hace unos diez años aproximadamente, la cinco grandes navieras que operan en el mundo, llevando y trayendo contenedores, al margen de que ninguna es española: De China, Francia, Danesa, ¿Italiana? y de Taiwan, si conocen algo de Cartagena es por el “orden” de su Santísima Semana Santa.

 

En Cartagena no ha triunfado un olvido que sabe que está olvidando, no, en Cartagena ha triunfado a límites de puta pena, un olvido de incultura que sigue pivotando sobre asuntos medievales de gente que por no ser no son ni coherentes ni respetuosos con sus abuelos ni padres verdaderos, y han seguido el sonido de una flautas de las cuales no es fácil salir, supuesto que todo, por mayoría, se opone al pensamiento libre de la gente.

 

A ninguna de las grandes empresas que controlan el mercado de los contenedores, la Cosco, Evergreen, CGM. Maersk, o MSC, no se las ve asociadas en esas dos palabras que nos están hundiendo en la puta miseria, que es el Gorguel, y el Ave, mientras vamos en autobús a coger el tren a Murcia, y no tenemos ni trenes de cercanías que permitan a los estudiantes asistir a clase en la Universidad de Cartagena.

 

Y todos los días dando por saco con el número de cruceros que entran para asegurarnos a todos un bienestar cojonudo, mientras el puerto más solitario en mercaderías del Mediterráneo, se publicita, a base de “amichis de los Tomasinos”, como el puerto más rentable de España ¡Manda cojones!

 

 Salud y Felicidad.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress