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Rafael Simancas
Jueves, 18 de abril de 2019
Rafael Simancas

La derecha recorta el salario mínimo

[Img #17636]Casado lo dijo porque lo piensa. Dijo literalmente que si es Presidente del Gobierno situaría el salario mínimo en los 850 euros, es decir, que lo recortaría en 50 euros respecto a lo que ahora está vigente. Escuchamos todos cómo lo decía y lo argumentaba en Onda Cero. Puede que después algún asesor le recomendara ocultar esa intención a las puertas de la campaña electoral. Pero lo dijo.

 

Y lo dijo porque lo piensa. Es totalmente coherente con el pensamiento de su gurú económico y con el modelo de gestión económica del último Gobierno de su partido en España.

 

Daniel Lacalle, actual portavoz económico del PP de Casado, ha defendido públicamente que “El salario mínimo hay que eliminarlo” (12 de mayo de 2014), al tiempo que criticaba la “tibieza” en las políticas austericidas en España durante la crisis, y negaba el cambio climático. ¿Cómo no va a ser creíble la intención de Casado de recortar el salario mínimo si su máximo asesor económico aboga públicamente por su supresión?

 

Otra referencia fundamental para el pensamiento económico de Casado es el actual Presidente del Banco de España, nombrado por el Gobierno del PP en una de sus últimas decisiones. El dirigente de nuestro banco central ha pronosticado públicamente también que la subida del salario mínimo conllevaría pérdidas de empleo. Tan negros augurios no se han confirmado en los primeros meses de este año. Todo lo contrario: el ritmo de creación de empleo se mantiene firme. Pero la opinión de este señor también es coherente con la declaración de Casado.

 

Además, Fátima Báñez, la última Ministra de Empleo y Seguridad Social del Gobierno del PP y ahora asesora a sueldo de la CEOE, fue la responsable de congelar durante dos años el salario mínimo en nuestro país durante la crisis. El efecto de la congelación del SMI, unido a la subida de los precios y los recortes en prestaciones sociales, fue una rebaja sustancial en la capacidad adquisitiva de los asalariados. Recorte del salario real y empobrecimiento de los trabajadores, en suma. Muy coherente con Casado también.

 

La derecha nunca ha ocultado que su estrategia favorita para que la economía española gane competitividad pasa por la rebaja de derechos laborales y el recorte salarial. Practicaron esta política con fruición y saña durante los años de la crisis económica. Esta es la dinámica de la reforma laboral emprendida por el PP desde el Gobierno entre 2012 y 2013, precisamente.

 

El PP modificó la legislación laboral para desequilibrar las relaciones de poder en el seno de la empresa a favor del empleador. Debilitó a los representantes de los trabajadores en la negociación colectiva, hasta reducirla casi a la inoperancia. Estableció la prevalencia del convenio de empresa sobre el convenio sectorial, consciente de que los trabajadores negocian con más fortaleza en este último marco. Habilitó la subcontratación como subterfugio para la precarización de los empleos. Facilitó hasta el extremo los descuelgues empresariales del convenio, flexibilizó el despido colectivo…

 

¿Cómo no vamos a creer que el candidato del PP quiere precarizar los salarios y los empleos? Eso es exactamente lo que ha hecho el PP mientras ejerció el Gobierno. Por eso, entre otras razones, se presentó y se ganó una moción de censura.

 

El Gobierno del PSOE presidido por Pedro Sánchez ha emprendido una estrategia de crecimiento económico diametralmente opuesta a la del PP. Los socialistas queremos un crecimiento justo: crecer repartiendo. Solo nos vale un crecimiento económico que conlleve buenos empleos, condiciones laborales dignas y derechos sociales.

 

Para el Gobierno del PSOE, la competitividad más sólida y duradera solo se logra mediante la mejora de la educación y el conocimiento, con la apuesta por la investigación y la innovación, e invirtiendo en infraestructuras estratégicas. En apenas diez meses, el ejecutivo de Sánchez, además, ha puesto en marcha un ambicioso Plan de Reindustrialización dotado con más de 400 millones de euros.

 

En este poco tiempo y con el respaldo de tan solo 84 diputados en el Congreso, el Gobierno Sánchez ha elevado el salario mínimo en más de un 22%, la subida más importante de nuestra historia democrática. Y ahora nos planteamos elevarlo hasta los 1150 euros, el equivalente al 60% del salario medio, tal y como establece la Carta Social Europea. La subida del salario de los empleados públicos ha alcanzado el 2,25%, muy por encima de la inflación.

 

Hemos establecido la obligación legal de registrar la hora de entrada y de salida en la jornada laboral de todas las empresas, a fin de acabar con los falsos contratos a tiempo parcial, las horas trabajadas que no se pagan y, en definitiva, la explotación laboral. Y ahora nos proponemos elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores, de la mano de los interlocutores sociales, para recuperar los derechos arrebatados por la reforma laboral del PP.

 

En este tiempo se ha puesto en marcha un Plan Director de Trabajo Digno, que ha convertido más de 60.000 contratos temporales en contratos indefinidos, y que ha transformado cerca de 20.000 falsos autónomos en auténticos contratados por cuenta ajena, con todos sus derechos. Se ha elaborado un Plan de Choque para el Empleo Joven, que ayudará a lograr buenos empleos a más de 180.000 jóvenes con el concurso de 3.000 orientadores. El Plan Reincorpórate, por su parte, destinará 4.000 millones de euros en tres años a rescatar para el mercado laboral a miles de parados de larga duración.

 

Se ha legislado para obligar a las empresas a establecer planes de igualdad y acabar con la brecha salarial y profesional entre mujeres y hombres. Se ha restablecido la cotización social para los y las cuidadoras de personas en situación de dependencia. Y se han multiplicado los esfuerzos para ofrecer prestaciones dignas a las personas que quedan en desempleo, recuperando el subsidio para mayores de 52 años, que el PP suprimió.

 

No. Las declaraciones de Casado planteando un recorte del salario mínimo no son una noticia falsa. Han sido un rasgo de sinceridad, creíble y coherente con la política de su partido. Movilicémonos ante el 28 de abril para que esos planes no se hagan realidad.

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