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Redacción
Sábado, 20 de abril de 2019
editorial

¿Y la Sanidad no toca, enfermos?

[Img #17641]El rumor fundado es la antesala de la noticia, mala o buena y escasamente falso cuando toca a la salud de los españoles, y en este caso nos referimos en concreto a la Región, donde se vive un pasado que fue mejor hace  dos decenios, veinte años o una década y media, quince años. Dos anécdotas con rasgos de categoría. Nunca que sepamos los pasillos de los  hospitales estrellas de la Comunidad Autónoma que funcionan en Murcia-ciudad, Cartagena y hasta el de Yecla, otra gran comarca abandonada, se han saturado llenos de enfermos muy graves, graves y a veces críticos. Preguntamos inquietos al personal de estos centros hospitalarios, y unos se escogen de hombros, aburridos, y otros más locuaces y sinceros te dicen que “estamos desbordados, faltan medios de última generación y personal. Si no fuera porque los familiares de los hospitalizados están aqui, se daría un serio caos. Tenemos recortes. Es más, desde hace dos meses no llegan medicamentos recetados, en  las farmacias, fármacos vitales para problemas de diabetes, tensión y patologías serias”.

 

El otro dato significativo es la angustiosa sala de espera de enfermos y familiares de Oncología, el vetusto Morales, de unos ochenta metros cuadrados claustrofóbicos,  en obras desde HACE DOS AÑOS, obras que no son del Escorial, pero necesarias para no machacar a las gentes que no aguanta estoicamente estar encerradas entre cuatro paredes. Y el  estrés, decenas y decenas de enfermos de cáncer de todos los tipos que se pasan hasta más de una hora para consultar a unos médicos presionados por el tiempo, y nos dicen que con graves problemas  en radiología y análisis que a veces deben ser enviadas , las resonancias, fuera de la Región.

 

Y en fin, este relato es la pálida imagen de una crisis de autoridad y responsabilidades políticas ya que no terminan de enterarse de  que la SANIDAD con mayúscula  debiera funcionar como un reloj mítico, sobre todo en la Primaria o Medicina familiar, a punto de infartarse en los centros de Salud atosigados, asfixiantes.

 

Llevamos suficiente tiempo de campaña electoral basada fundamental en golpes bajos entre las cinco estrellas de cielo político y el chorreo constante de programas y promesas que nos constan imposibles aunque las televisiones y otros medios nos hagan llegar mensajes bonitos y noticias falsas para recaudar audiencias y   publicidad incontrolada, que es otra manera de putearnos a los pacientes, enfermos o saludables.

 

El caso es que llevamos un duro y largo  PARON -y lo que quede terminadas las elecciones manipuladas- de las administraciones públicas, desde la local, regional y estatal en las que solo se hablan de los lideres y sus ocurrencias, fechorías y sus mítines y debates censurados. Más de tres años sobre las espaldas del pueblo español el peso de las autonomías, las palizas separatistas y los millones, miles, que se aplican en obras como para sacar la barriga del poncio del lugar o levantar trincheras de la diplomacia catalana  que sale de nuestros bolsillos. Un separatismo catalán que se opone frontalmente a que llegue a tierras del levante español, donde vivimos en precario, el agua para seguir existiendo, y Sánchez calla como hicieron otros gobiernos mercachifles. Un destrozo casi delictivo mientras la Sanidad nacional y esta nuestra se va hundiendo lentamente en un pozo de arenas movedizas de déficits inasumibles, hasta el punto de tener que recurrir al negocio de la privada o que los mecenas nos envíen dinero para ir tapando parches que finalmente terminan en brechas denigrantes.

 

No señores, cinco “magníficos”, los viejos y los nuevos, dais la impresión de ser unos inútiles voceros, charlatanes, con poco fondo intelectual y desconectados con la realidad del día a día, que nos amargáis la existencia y la salud con una mediocridad repelente y peligrosa para la integridad de los españoles de segunda clase que no residimos en “”comunidades regionales históricas”.

 

SOMOS UNA REGIÓN. No somos una pedanía de La Moncloa y ni mucho  jornaleros de las ambiciones desnortadas de la burguesía corrompida catalana, no nos debemos dejar encantar por los que lloran por el VOTO UTIL, el único voto útil es el que sirve a los intereses de las  grandes comarcas del que fue el viejo Reino de Murcia, y ese diamante de la historia hispánica que fue y es Cartagena, como Caravaca desde una sólida base religiosa y hasta ahora, ellos, han violado sistemáticamente sus hipócritas promesas, gobernando socialistos y peperos. Y preguntemos a lorquinos y yeclanos si de verdad se merecen vivir sin poder llegar a fin de mes. Vienen tiempos turbios y hasta quizás otras elecciones en las que la sanidad como otras necesidades perentorias se dejen  en el cajón del sastre de una nación magreada por abusadores empedernidos.

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