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Adolfo Caparrós.
Viernes, 26 de abril de 2019
La primera de la saga

“La mujer que arañaba las paredes”, de Jussi Adler-Olsen

[Img #17688]Clasificación: Novela Policíaca

Editorial: Maeva

 

El género policíaco tiene una serie de características que se han detallado ya pero que no viene de más recordar. Una de ellas es que se divide en episodios, ese <continuará> que se remonta a La Literatura de Folletín de autores como Honoré de Balzac o Benito Pérez Galdós.

 

En este caso, “El Departamento Q” es un éxito reconocido en Dinamarca. Así, podemos recuperar esa línea de La Literatura Policíaca Nórdica que tanto éxito logró con la saga “Millenium”

 

En el fondo, es una rama del género policíaco muy parecida a la americana que nos resulta diferente a la rama española que tiene una ambientación, en la mayoría de los casos, nacional y otro rasgo de identidad muy marcado, el humor.

 

Por lo que respecta Al Departamento Q, es un departamento creado a raíz de un tiroteo en el que muere un policía, otro queda impedido físicamente -no mentalmente por lo que puede seguir aportando- y otro con daños leves, Carl.

 

Es a él a quien se le encarga la creación de este Departamento Q que se va a encargar de reabrir casos cerrados que, en caso de ser reabiertos con éxito, podrían suponer un reclamo electoral.

 

De toda la documentación recibida, Carl y su compañero Assad optan por el de Merete Lynggaard que ha sido hasta llevada al cine. Se trata de una joven política que es muy envidiada por un lado, ya que tiene belleza, juventud, inteligencia, capacidad de sacrificio… Al ser muy envidiada, es también muy odiada.

 

Por si fuera poco, tiene otra circunstancia desfavorable y es su falta de adaptación al sistema. Resulta que tiene un hermano discapacitado al que se dedica en cuerpo y alma. Eso supone que su vida social sea muy limitada algo que va radicalmente en contra de progresar en el sistema.

 

Dada por muerta, al reabrir el caso empezamos a saber más sobre un secuestro que nos tendrá en suspenso hasta la última página.

 

En paralelo tenemos el caso del tiroteo en el que está implicado Carl. Él tiene pocos daños físicos pero secuelas psicológicas que tiene que afrontar con una psicóloga con la que entablará un diálogo muy interesante.

 

En definitiva, muy buena Literatura Policíaca que viene a sumar a lo bueno que ya conocemos. Otra opción que añadir a los que empezamos a ser vocacionales del género.

 

Evidentemente, hay escenas muy duras en las que la tortura se hace especialmente desagradable. Mucho me temo que estas novelas estén basadas en hechos reales. Por consiguiente, se trata nuevamente de un aviso frente a los abundantes peligros que tenemos que afrontar en el día a día.

 

Formalmente, puede resultar algo más lenta que el género policíaco tal y como estamos acostumbrados, muy ágil y dinámico. A cambio, el ritmo de lectura permite detenerse un poco y que la lectura nos aguante algo más. Por ejemplo, quien vaya a hacer un viaje de largo recorrido tendría suficiente con un solo libro. Preside la cubierta una mano con un punzón que es el que araña las paredes. Se trata de uno de los aspectos más desagradables y morbosos de toda la lectura.

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