Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Jesús de Las Heras.
Martes, 30 de abril de 2019
Jesús de Las Heras

El 699-155116

[Img #17711]Los 123 diputados del PSOE significan que el pueblo español no tiene memoria de la historia de su país. Se sigue votando EN CONTRA DE una colección de mentiras interesadas.


Pero la solución está en Sánchez mismo, al que sólo el interesa su persona, como vimos anoche cuando a sus vitoreadores que se desgañitaban con el grito de guerra de «¡Con Rivera no, no es no!» contestó con un lacónico «no pondré cordones sanitarios a nadie». Rivera, pues, debería pactar on Sánchez por el bien de España, poniéndoles condiciones, como que los golpistas cumplan íntegramente sus condenas, y ejecutar un 155 duro en Cataluña. Si Rivera no puede hacerlo por coherencia personal, debería hacerse a un lado y dejar que Inés Arrimadas pacte con el líder del partido más votado... Porque si eso falla, le tocaría a Pablo Casado tragarse muchas cosas para realizar un gran pacto de Estado para salvar a España de una vez de toda esa gente de pensar pequeño y aspiraciones vituperables que la quieren romper. Después, cuando hayan batido a ese enemigo pequeño que se ha hecho tan grande porque no se le ha hecho mucho caso, ya podrán pelearse entre ellos.

 

No obstante, ese no es el principal problema que tenemos los españoles. Nuestros problemas están condensados en esa especie de número de teléfono que he puesto en el título. Es una chuleta para que se acuerden ustedes, y le puedan explicar a sus amistades por qué no existe en España la democracia, por qué nunca la ha habido, y por que´nunca la va a haber, a no ser que espabilemos todos de una vez:

 

El 6, a modo de prefijo de teléfonos móviles, es el 6º artículo de nuestra constitución del 78: «Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.» O sea, que no participamos en la política si no es a través de un partido político. Por lo tanto, esto no es una democracia, sino una partitocracia: los diputados, por ley, no nos representan a nosotros, sino a los partidos políticos y a sus ideologías.

 

El artículo 99 es prueba más conclusiva en su apartado 3º: «Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.» O sea, que de separación de poderes, nada: el legislativo nombra al ejecutivo, aunque en realidad el jefe del ejecutivo es el que les dice a los miembros de la mayoría del Congreso lo que tienen que decir y hacer. Infamante.

 

Pero no se vayan todavía: aún hay más: El - no es un guion de unión, sino un signo menos, porque es lo que no se quiere hacer, o no se ha querido hasta ahora. A lo mejor con el apoyo parlamentario, o pacto firmado, o lo que ustedes quieran creer que los partidos nacionales estén dispuestos a hacer, se puede ejecutar de una vez el artículo 155 de la constitución del 78 pero en serio, y no la memez que hicieron Rajoy y los suyos. Y si eso falla, como es previsible, que se asuma de una vez que existe el 116: «El estado de excepción será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros, previa autorización del Congreso de los Diputados. La autorización y proclamación del estado de excepción deberá determinar expresamente los efectos del mismo, el ámbito territorial a que se extiende y su duración, que no podrá exceder de treinta días, prorrogables por otro plazo igual, con los mismos requisitos.»

 

Nos da un poco de tiricia, puede que miedo, ¿no? Bueno, pues más tiricia y miedo debería darnos que los independentistas se metan de lleno en «la vía eslovena», que causó 60 muertos, o la de Bosnia, que causó mucho más y se internacionalizó. ¿Creen ustedes que eso no se puede dar en España? Tampoco pensaban nuestros abuelos que nunca iba a haber una Guerra Civil y miren ustedes lo que pasó. Que no nos pase nada. Pero si es así, es porque algo habremos hecho para resolver el problema. A mi modesto modo de ver, el problema no es que mande Sánchez, o Rivera, o Casado, o incluso Iglesias o Abascal: el problema, y muy importante, es que cualquiera de ellos puede mandar y hacer lo que le dé la gana, sin que los ciudadanos, o sea nosotros el pueblo, podamos hacer absolutamente nada. Porque no nos representan, y por lo tanto no tienen responsabilidad alguna ante nosotros. ¿Eso les parece a ustedes bien? A mí me parece fatal, y por ello ninguno de ellos puede presumir de haber obtenido mi voto. Hay que cambiar la constitución para que eso no sea posible, para que si un candidato promete bajar los impuestos, como hizo Mariano Rajoy, no pueda subirlos en lugar de bajarlos sin tener que dimitir antes. Porque tenemos que cuidar lo que tenemos, aunque sea un mísero estado de libertades parciales y dentro de ciertos límites, y a ser posible ampliarlas hasta conseguir tener algún día una democracia de verdad. Cuidar y defenderlo día a día, con mayor celo cada vez, porque si no seguiremos necesitando líderes que nos lleven por donde quieran, como el pastor lleva a su rebaño porque «no nos gusta hablar de política». Y si un día el perro se vuelve loco y despeña al rebaño, va a dar igual que el pastor mate al perro, excepto a las ovejas negras, que no obedecieron al perro porque veían a dónde los llevaba. Por eso tenemos que ser, en todo caso, ovejas negras, y no dejar que el miedo al debate o la vergüenza a ser políticamente incorrectos nos impidan balar en otro tono, causando disonancia en el balar general, porque el disenso es la madre de la libertad y de la democracia, aunque parezca mentira. Y el consenso es su enterrador.

 

Mientras tanto, a efectos prácticos ahora tenemos nuevo dictador durante al menos cuatro años, en que a lo mejor votan ustedes a otro dictador, por aquello de cambiar. La verdad es que lo de Franco, siendo lo mismo, pero más largo, nos salía más barato. Y teníamos Plan Hidrológico Nacional, que tanto necesita esta huerta de Murcia tan sedienta siempre...

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress