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José Juan Cano Vera.
Jueves, 16 de mayo de 2019
josé juan cano vera.

El cuadro de Arturo Pérez Reverte

[Img #17808]HOY  me he emocionado, aunque me queda poca velocidad en los látidos de mi viejo corazón, rebelde, claro. Hoy he mandado que me encuadren un artículo de ARTURO PEREZ REVERTE,  para colgarlo en el salón grande de mi cabaña rural junto a otras obras de arte de pintores murcianos, arrinconados en una Región colgada en la relatividad de pesadillas culturales. Murcia y sus cuatro grandes comarcas que deben ser una segunda provincia, son de algún modo,el termómetro de España. El  país entero necesita de tratamiento, intoxicado por la droga, la peor, por masiva, la política, con minúscula, sin fármacos, como la Venezuela de Maduro. Ni siquiera el periodismo guerrero. Vivimos en una nación de mercenarios que sirven a los cinco grandes poderes, los tumores históricos y ya crónicos.

 

Me ha emocionado, sacudido por unos párrafos no solo emotivos, sino brillantemente humanos, recordando a los que nos criamos en esas viejas redacciones de flexo, nicotina e imaginación. A teclazo limpio dice el académico cartagenero: "el de la vieja Olivetti en la que mi generación se dejó las uñas. Ese crepitar inconfundible de decenas de máquinas de escribir ametralladas a la vez con el ruido de las campanillas al llegar al final de linea. El ring-ring de los teléfonos y el tableteo incesante de los teletipos que escupían noticias...".

 

Algún gilipollas de carnet de partido-pesebre levantará la voz populista gritando histérico: "Sí, pero os olvidáis de la censura". ¡imbécil humanoide! Ahora, en estos últimos 25 años no tenemos una censura franquista, sino muchas, a puñados, desde el pedáneo al líder glorioso. Y la peor, la autocensura para retener el empleo fijo de periodista, contenido, amargado y simplemente rutinario púnico que cobra sobres o es regalado con un almuerzo o es paseado en yate por el millonario del ladrillo, burbujas catastróficas y envenenadores de la LAGUNA QUE FUE AZUL Y PLATA. O tratan de silenciarte jugando con tus necesidades. Castigándote sicológicamente haciendo llamadas infinitas a tu móvil, pide socorro a los guardias. Luego, silencio macarra. Te flagelan con impuestos negros, y a veces, cuando tienes cinco coches de amigos aparcados a las puertas de tu retiro, brotan grajos de azul con sus motos municipales quizás tomando matriculas. Me  sustraen con engaño, e intriga, un fulano de Mazarrón, 400 ejemplares de un libro prohibido de vender en unos grandes almacenes de tipo británico.

 

 

No me quitaron el sueño durante la dictadura, ni tampoco en este espectral ocaso de una democracia que será enterrada como la SEGUNDA REPUBLICA. Son ellos mismos, los descubridores y vendedores de falsas libertades. "Tratan de comprarte", me advirtió Tico Medina cuando me enviaron a Murcia para dirigir el DIARIO LINEA. Se cargaron solo al noble periódico, donde Santiago Carrillo dio su primera conferencia de prensa en plena Transición. Conmigo lo han intentado, pero observen, no paro de escribir en tres digitales regionales que tratan de no sucumbir en la cuerda floja de la publicidad oficial y de la derecha económica que ha hundido una región, cuando somos región de papel mojado. Habrá que ver si al honorable Alberto Garre le dejan sacar el cuello. Si no es así, ¡que os jodan!.

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