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Juan Sánchez.
Martes, 28 de mayo de 2019
Ah!, los pactos, que cosa más bonica y asquerosa

Pactos, comienza el baile

[Img #17869]En las próximas semanas vamos a ver, oír y callar casi de todo, en política local, regional y nacional. Tras los resultados electorales, visto que no hay gobiernos lógicos y claros, pues de mayorías absolutas el pueblo español no ha dicho nada de nada, y todo está en el aire, como el amor, pendiente de los quereles entre pretendientes al trono de los gobiernos de distinto nivel. Todo por la gobernabilidad. Y cuando digo todo, me refiero a todo de todo. Y si no, ya vais a ver lo que rezuma la política y el afán, imperiosa necesidad o ambición por cabalgarse en la poltrona otros cuatro añitos de vellón, y tal.

 

Ah!, los pactos, que cosa más bonica y asquerosa. Como dije arriba, se van a tramar disculpas, planes dentro de otros planes, urgentes necesidades y miedos a tutti play ante la posibilidad del vacío de poder o marear la perdiz con una segunda vuelta electoral. Y eso jamás de los jamases, verdad. No aquí, en este pueblo-país, que hace cuanto sea necesario para que España vaya cojonudamente, para ellos. Este último matiz siempre se olvida mencionarlo en las ruedas de prensa, pecatta minuta, cosa nimia, sin importancia. Y el pueblo, como siempre, a verlas venir, las hostias, digo, las cornadas que da la miseria y el hambre, mientras sus señorías dedícanse a pactar y repactar a la sombra protectora del cargo oficial. Pero vayamos al mogollón del asunto…

 

Pactos, pactos y más pactos. Que dé comienzo el baile de los vampiros. Veremos declaraciones absurdas, rotas, increíbles, patrióticas, locas, broncas, melosas, acarameladas, imbéciles e idiotas. Veremos intenciones de confundir al patio de butacas, entreactos y entremeses de vaudeville, política social de salón de té y casita de muñecas rubias con ojos de azul de metileno, veremos venir al lobo de la ruina social, al salvador encarnado de Ulises en tierra de sirenas, llegará el coherente, el sensato, la revoltosa y sus huestes de bienmandados, veremos aflorar la mierda en cantidades industriales, veremos monos de circo y payasos de la tele, y la tela, toda la tropa desfilará por los medios oficiales, suboficiales, incluso de tropa rasa y mercenaria por un tazón de sopas con hondas desde las ondas. Vamos a ver casi de todo, ya lo apunté, en el principio fue el verbo… MENTIR.

 

Pero lo que no veremos son los pactos verdaderos, esos que se ultiman a última hora de la madrugada en el salón privado de un hotel muy discreto, en la casa de algún prócer humanista del montón de pasta a cambio de un apaño. Los cruces de intereses en carreras personales, las presiones del partido y los peones que van a ser sacrificados. El reparto presupuestario, los dineros dinerarios, los cargos de confianza infiltrados, los sobes, odres y alabanzas al caballo ganador que resultó trotón con demasiados palos en la ruedas del carro. Lo de siempre, pactos, pactos y más pactos a espaldas del pueblo, directos a la gamella de la pasta, eso sí, con todo el boato protocolario y los dedos cruzados para que ningún trastornao descubra las sombras más oscuras de lo pactado.

 

Que dé comienzo el baile. Bailemos el vals de los tratos y los retratos mediáticos. Continuará…

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