Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
José Juan Cano Vera.
Martes, 4 de junio de 2019
josé juan cano vera.

Juan Carlos, el Rey que ama a la Región

[Img #17901]La tarde del 23-F  cuando el teniente coronel Antonio Tejero entró violentamente y disparó al Congreso de los Diputados por voluntad propia y siguiendo órdenes del teniente general Miláns del Bosch, y otros golpistas en la  espesa  sombra del anonimato, me cogió viendo una película sobre la vida del guerrillero cubano CHE GUEVARA, en el cine Gran Vía sito en Ronda Norte !!quien me lo iba a decir una hora antes!! Dirigiendo entonces el DIARIO LINEA que sepultaron los socialistas, en mi ausencia. El busca- busca vibró insistentemente a las siete y cinco de la tarde. Me  dio un vuelco el corazón cuando el redactor-jefe Diego Vera, magnífico periodista, me informó que un grupo de guardias civiles, uniformados y armados, habían ocupado el hemiciclo del Parlamento de la NACIÓN ESPAÑOLA. El resto ya lo saben los lectores, fue un golpe de estado chapucero organizado por un grupo de militares, generales, jefes y oficiales que fueron incapaces de tomar los medios de comunicación social que luego retransmitieron el asalto, que es el primer paso que se lleva a efecto, como en Venezuela chavista o en el Chile de Pinochet.

 

A las doce de la noche, en  la Redacción del periódico, con Juan Ignacio Ibarra y Félix Alcaraz, el infiltrado del Psoe murciano (al resto de los diez redactores les  aconsejé que se fueran a casa ) intuimos que aquello tenía las horas contadas a la espera que el rey Juan Carlos se asomara a las pantallas de TVE y a los micrófonos de Radio Nacional. No es que lo supiéramos de antemano, sino  que era el puro olfato de un periodismo activo e informado sin Google o Internet por medio. Y deducciones políticas por el momento de debilidad nacional a costa de los muertos que hacían los pistoleros etarras, y el caos económico y social.

 

Si el monarca no daba la cara, cuajaría el golpe, pero dio la cara y el alma de un demócrata que se había jugado el pellejo en decenas de ocasiones, con Franco y después, cuando Carrillo los llamaba EL BREVE. Evitó así una guerra civil o la voladura de la DEMOCRACIA y la condena de Europa. A la seis y cuarto de la madrugada salía a la calle la primera edición de LINEA con una primera página a toda pastilla −sin saber aún el final  de la salida de los [email protected]−  con títulos del cuerpo sesenta. Titulamos: EL REY, EL MEJOR.

 

No nos equivocamos. Como fuimos comprobando días después, incluso semanas de cabildeos indecentes. Luego los reunió en la ZARZUELA, a los cuatro grandes de la agitada vida política. Unidos somos más para combatir al enemigos que conspiran contra el Estado de Derecho, pero parece que ha sido en vano el consejo del estadista.

 

El mundo entero lo proclamó, con reconocimiento leal a un rey que estuvo junto a su pueblo. Desde y  después del caudillo, hasta su abdicación, por un error de bulto que no fue perdonado. Fueron como fieras que sin embargo se respetan entre ellos cuando llevan al país al precipicio los extremistas, los radicales, los demagogos, los populistas e infinidad de corruptos que trincan o cambian de chaquetas ideológicas o quieren un trozo de pastel impulsados por los frailes de Montserrat, templo del separatismo sin alma que valoran con treinta monedas que ‘sonan’. Se hace la vista gorda, se pacta  sin escrúpulos y nos veden promesas falsas, ruinosas. Cobran millones y rompen y rasgan el país con plomo, aquí y fuera de España alentando la leyenda negra. Y se  despilfarra catorce mil millones de euros, las comunidades autónomas, en subvenciones misteriosas. Se perdonan o condonan, sin más.

 

Hoy se vislumbra otro objetivo coronado, se masca, cuando el país anda ahogado por las ambiciones personales, y pide sensatez, prudencia y un eficaz Estado de Bienestar como marca la Constitución. Una democracia sin élites que se refugian en paraísos del ladrillo, cínicas, con doblez patológica con apoyo de los nómadas del desierto periodístico, amachambrado con el poder económico de un capitalismo que hasta se viste de comunista en China.

 

Este es el monarca que ama a nuestra REGIÓN, MARGINADA, POTREADA Y OLVIDADA  por el bipartidismo ególatra de rosas marchitas y gaviotas heridas. No se entiende ni en Zarzuela, nos comentaron voces amigas, cuando Ernesto Andrés Vázquez, su profesor murciano seguía vivo entre tanto desastre humano, y Alberto Garre, ex presidente de la Comunidad Autónoma, pensaba en su aventura regionalista sin comprender, posiblemente, que el voto cautivo se hereda, no se gana limpiamente. Pero ha colocado la primera piedra. VALE.

 

Y no me callo. El silencio para las dictaduras. No soy monárquico sino un viejo español que opina honradamente que no es tiempo de mudanzas precipitadas que invitan al choque cuerpo a cuerpo entre demonios familiares. El mejor homenaje a don JUAN Carlos es la memoria. No olvidar lo que ha costado al pueblo español, a todos, liberarse de los fantasma guerracivilistas de los últimos dos siglos. Se llama convivencia en la paz social. También para el descanso del guerrero Juan Carlos.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress