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Juan Eladio Palmis.
Miércoles, 26 de junio de 2019

El partido socialista español ni es de izquierdas, ni le gustaría serlo

[Img #18014]Y nada más; porque cualquier adjetivo calificativo le cabe perfectamente; pero eso no quiere decir que refleje las interioridades de un partido, de un grupo humano, para los que primero de todo son sus siglas, su poder, su permanencia, y después, si sobra algo, que no suele sobrar nada, se saca a venderlo a la calle.

 

El partido socialista español ni es de izquierdas, ni le gustaría serlo. Y es probable que al igual que los clanes o las sectas religiosas, como esbozan en fachada algo que la gente entiende como necesaria: en su caso la izquierda social en política, y el miedo a la muerte en el caso de las sectas religiosas, el partido, la secta socialista, perdurará por siglos porque hasta que se decanta una generación y caen en la cuenta del engaño, ellos, ambos clanes, han hecho sus agostos respectivos y han recogido sus cosechas de novatos, porque solo se mantienen de cosecha a cosecha, los que comen del pesebre.

 

A lo largo y ancho de la historia contemporánea de esta España de más mentiras que verdades, siempre aparece alguien de izquierdas empujando, intentando llevarle al país equidad y justicia, y, al final, llega el Partido Socialista Obrero Español y los despanzurra o lo entrega a sus aliados naturales: la derechona clerical española, lugar político donde el partido socialista le gusta ubicarse, aunque en su jaula de reclamo donde se sitúa para atraer hombrías, pregona en un canto de necesidad social la mentira de que ellos son la izquierda española.

 

Si uno anota que tanto al doctor don Juan Negrín como al intelectual don Manuel Azaña lo despanzurraron primeros de todos los socialistas, no estoy aportando nada novedoso para la crónica real de una España que, desde aquel hermoso tiempo republicano hasta este minuto en el estoy dándole al teclado, cualquier soplo progresista de izquierdas que ha intentando levantar la cometa de la justicia social, de una manera o de otra, una manada enterita de partidos de derechas, y de la derechona que se escapó de pasar por los tribunales y pagar sus culpas con la tremenda ayuda del pesoe, se posicionaron enfrente armados de una afilada navaja barbera y le cortaron el hilo a la birlocha para que no vuele y airee la verdad; la realidad, de que España solo ha tenido segundos de políticas de izquierdas.

 

El partido socialista español es monárquico y es republicano; es ateo y es fundamentalista católico y romano; y es de lo que sea con tal que la flauta siga soplando, y ellos sigan agrupados en su agrupación de tipología y corte clerical, que va a durar lo que dure la vida en este planeta hasta que los ahoguemos con nuestra sabiduría cotidiana.

 

La risa abierta, la risión que le produce en la cortijá murciana al pesoe el saber que hay gente que vive en la creencia, que vota en la creencia, de que el socialismo murciano es de izquierdas, es un activo recogido solo de parva en parva sin sembrar que tiene en su cuenta y era una formación que lo único que le preocupa es llegar a fin de mes para festejar el día del cobro; y, a continuación, expresar su diferencia con todos los demás; cosa que es cierta: ni son lo que dicen ser, ni les duran los socialista de verdad media hora, salvo los que cobran en especies.

Nota: cita inscrita en la parte posterior de los carnés de militancia del Partido Socialista Obrero Español.

 

En Cartagena, en Murcia, no existe un socialismo con un programa socialista, porque toda distribución de recursos que no pase por las manos de ellos, no tiene razón de existir. Y ya se cuidan desde otros estamentos de la derecha y la derechona bancaria para que el Pesoe no desaparezca porque en ese caso se quedarían descabezados de su mejor escoba barredora de las impurezas sociales que para ellos son los débiles de la tierra: Aparente cuña de mentira de la misma madera.

 

Salud y Felicidad.

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