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Juan Mariano Pérez Abad.
Viernes, 5 de julio de 2019
En un único y magistral movimiento, le endosa la condena a la Manada y le asesta una estocada mortal a Vox

El Supremo viola a la Justicia

[Img #18074]A menudo, los que hemos estudiado Ciencias e vez de Letras, nos vemos incapaces de descifrar ese enrevesado jeroglífico con el que se expresa la Justicia, en el que uno más uno nunca son dos, porque, caprichosamente, “el primer uno” puede tratarse de una persona jurídica y no ser uno, sino un montón de accionistas y “el otro uno” corresponder a un ente público interterritorial con un valor numérico equivalente al infinito o más allá. Por eso, en vez de intentar traducir lo que viene escrito en las sentencias de casos como el de “La Manada”, intentamos hacernos una opinión del veredicto con los datos contrastados a los que conseguimos tener acceso.

 

Y no se trata de que nos importe ni mucho ni poco lo que les pueda suceder a una chica lujuriosa y a un grupo de sinvergüenzas, sino de que nuestros grandes medios de comunicación,martilleándonos machaconamente los cerebros,nos han obligado a tomar cartas en una historia sórdida que solo hubiera merecido servir de relleno en alguna sección de sucesos macabros de algún diario local.

 

Al final, de tanto machacarnos, hemos terminado enterándonos hasta de lo que no nos teníamos que enterar: que si los ósculos obscuros, que si le entraba o no “p´adentro y hasta el fondo”, que si se resbaló y se la meneó, que si le robaron el móvil y entonces lloró y dijo que no…

 

Para ser sinceros, a muchos nos resulta sorprendente que la Prensa haya venido a elegir este caso, teniendo montones de violaciones auténticas en las que venirse a fijar: algunas con menores de edad, como las del caso Kote Cabezudo, otras grupales, como las de la Manada de Alá y tantos otros casos que vagan errantes, buscando frustrados alguna asociación feminista subvencionada que las quiera reivindicar.Algún motivo habrá para semejante elección, de seguro tan obscuro como aquel beso negro.

 

El rápido avance de las ciencias periodísticas patrocinadas por el Estado ha conseguido que, además de informar de un suceso, la Gran Prensa de nuestro País haya alcanzado por fin el elevado nivel tecnológico que tenía la Iglesia del Siglo XVI y ya sea capaz de definir e imponer como dogma una“única verdad verdadera”sobre todos los acontecimientos de nuestro País y sus alrededores, de celebrar juicios inquisitoriales, así como de imponer sentencias y condena social a su libre albedrío. Pero no contentos con ponérsela los encausados (al caso los miembros de la Manada)también nos condenan a todos los que no aceptamos sin rechistar todo lo que nos digan que tenemos que opinar, incluyendo al juez disidente al que se le atragantó la“versión oficial”, cuando le tocó celebrar el juicio civil del caso que nos ocupa.

 

Como siempre hay gente honrada (incluso entre los jueces) y la Justicia de a pie disiente frecuentemente de los designios que el Poder le transmite a través de las riendas de la Prensa, los sucesivos Ejecutivos Democráticos que han venido ocupando la Moncloa se han visto forzados a buscar soluciones. Por eso han convertido al Tribunal Supremo en “la voz de su amo”, para que solucionen los entuertos que les provocan los excesos de celo delos juzgadores de a pie.

 

Patrocinado también por el Estado, el Supremo también ha alcanzado una tecnología de nivel divino, semejante a la que convierte a la Prensa en Oráculo de la verdad absoluta. El Alto Tribunal es ahora capaz de alzarse por encima de los Ejes del Diagrama Temporo-Espacial en el que está atrapado este Universo en el que nos desenvolvemos los demás mortales. Así han conseguido dar por válido el “NO ES NO” que aquella afectuosa víctima pronunció“DESPUÉS” del consentido acto, una vez percatada de que aquellos chicos tan cariñosos, que habían tenido la amabilidad de grabarlo todo como recuerdo del cordial encuentro, también habían sido capaces de sustraerle el teléfono móvil.

 

Debido probablemente a su posición tan elevada, el Alto Tribunal podría no haber percibido con la suficiente claridad que semejante disrupción de las leyes lógicas de nuestro frágil Universo podía provocarla aparición de un Agujero Negro en nuestra bien amada Justicia y que tan íntima oquedad podía estar sufriendo la penetración forzada de su suprema sentencia de apelación,contrariando así su naturaleza y voluntad intrínsecas. Quizás no cayó en la cuenta de que, desde el punto de vista de la victimizada Justicia, su acción podía estar siendo interpretada como una violación cuántica en toda regla, ante la que se vio obligada a permanecer callada por pura corrección política. Tal vez sus ilustres magistrados no acertasen a entender que así, convertían al Tribunal en Supremo en “Picha Violadora del Estado” y cruel afrentador de la honra del Derecho y la Justicia.

 

Pero tal vez sea yo el que yerre mi apreciación y tan solo se trate de que la Prensa, agotada por el grandioso esfuerzo invertido en informarnos durante tantos meses seguidos de las manifestaciones de protesta feminista subvencionadas por las Instituciones del Estado,no tenía ya energía suficiente como para machacarnos una nueva explicación oficial, esta vez sobre la susodicha sentencia, ni prepararla con una lógica explicativa al alcance de las mentes infelices (como la que suscribe) para que no caigamos víctimas de paranoicas percepciones,interpretando incongruencias violadoras donde solo existe política corrección.

 

Aun así, tendrán que dar por seguro que los desconfiados más obtusos seguiremos desconfiando de cualquier“verdad verdadera” que nos trajera la Prensa, agarrándonos al principio lógico de que “si para imponerse no viene sola, será que no es la verdad”. Pero aunque no aceptemos su irrefutable argumento de “porque yo lo digo”, quizás nos toque doblegarnos a un Poder Judicial que lo que utiliza para imponerse hoy día a los españoles no se llama respeto, sino miedo.

 

Para fin de fiesta y guinda de pastel, ahora nos coge la baja Serrano el exjuez, presidente andaluz de Vox, después de ser acosado por hablar, incluso desde su propio Partido. Después de las últimas elecciones autonómicas en Andalucía, algunos ilusos pensamos que en las desoladas praderas de la política nacional había florecido una variedad nueva de hierba, cuyo color verde esperanza podría aliviar el negro fétido y corrupto que ahora las tapiza. Estuviéramos o no de acuerdo con lo que decían, era un Partido capaz de expresar sin rubor opiniones herejes que, aunque contrarias a la corrección política impuesta por la Prensa del Poder, resultaron acordes con las de muchos votantes.

 

El nombramiento de Serrano (destacado activista opositor a las políticas de Género del Estado) como Presidente local de Vox en Andalucía, nos da una idea del protagonismo que adquirió este tema en su campaña electoral autonómica. El éxito que obtuvieron en Andalucía hizo que nos resultara inexplicable el virtual abandono del tema “Género” que hizo el Partido en su campaña nacional. Probablemente sea esa una de las principales causas de su inesperado “patinazo” en segunda convocatoria. Y para dejárnoslo claro clarinete, ahora entregan a Serrano a los pies de los caballos por sus declaraciones sobre la sentencia de Marras.

 

El diagnóstico que destapa el Supremo no deja dudas: Vox era flor de un día y su esperanza verde pronto se tendrá que marchitar. Enfilada su autodisolución, ya ni el líder Abascal se molesta en disimular su pública amistad con un escritor pederasta que, como Sánchez Dragó, presumía de lo que gozó en Singapur con “lolitas” prostitutas menores de edad. Quitándose está la careta sin rubor ni pudor, dejándonos a entender que tan solo se trataban del último “paseo de cabestros de la Disidencia Controlada” para conseguir recoger a los bravos que no acudimos al engaño del capote del Poder que se esconde detrás del Estado.

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