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Juan Eladio Palmis.
Lunes, 8 de julio de 2019
Juan Eladio Palmis

La docencia pública en la Cortijá Murciana

[Img #18085]Porque existe otra “enseñanza” acentuada durante el franquismo, y devuelta hace años a primera línea social por el empuje pancista del opus y demás católicos apostólicos romanos, que lo son felizmente con el dinero de todos los demás españoles, queramos o no, que para eso los tenemos a ellos: tan iluminados, duchados, finos, cultos sobre el bien y el mal, y excelentes guías espirituales con presupuesto público.
 

Me viene a la memoria aquel venerado maestro nacional, que quiso y lo rescato de la usura católica el hermoso tiempo de la República Española, para, después, con la furia que caracteriza a los hábitos y los incultos que saltan y bailan en su alrededor, tratarlos en la llamada posguerra, con muchas más virulencia y maldad que en la guerra civil en sí, porque los curas estuvieron yendo al retrete por meses, por si la gente laica, los únicos que pueden dar cultura equitativa y verdadera, se posicionaban en lo que es suyo, y ellos, al final, tenían que ponerse a trabajar en algo positivo para la sociedad, dejando de lado la guitarra y la milonga en los mesones de los caminos rurales.

 

Los maestros rurales de escuela que evoco; que recuerdo mientras activo el teclado, los veo en mi imaginación siendo unos señores ejemplares, paseando tranquilamente por las largas tardes estivales por los campos de sus localidades saludando a sus paisanos, y recibiendo con agrado la devolución a sus saludos por parte de los que estaban en las necesarias faenas de aquellos campos que se explotaban para cubrir las necesidades, sin afanes de riqueza de ninguna clase.

 

De los curas recuerdo que paseaban solos, a lo más algún monaguillo pelota. Y en la regla general de la evocación, no solían pasear junto a los maestros ni junto al jefe de la Guardia Civil, porque los curas veían competencia por todos lados. Y del mismo que entendían que la enseñanza en modo alguno podía estar descansando en manos de gente laica, y por eso los maestros les solían caer muy mal a todos los curas, la autoridad local de orden que ostentaba la Guardia Civil, en su parecer les hacía perder filo a la espada vengadora que ellos exhibían en los sitios preferentes en las iglesias para que la gente supiera del miedo y del dolor de una espada clavada.

 

Aquellos maestros fueron devorados poco a poco, por el apoyo incondicional que los “bailadores” que no vestían, ni visten, sotanas ni hábito, pero les gustaría; y que, como mínimo, les encanta los tales privilegios de comer de la olla grande, y cantar virtudes de valía; de estar “concertados” porque en asunto de intentar buscar la palabra que despiste, son unos fieras, y en modo alguno podían adjetivarse como unos negocios que persisten gracias a que ellos están fomentando día noche la incultura y el fanatismo religioso, y saben en qué tipología de mentes crecen ambas cosas.

 

El tiempo republicano español, que le dio dignidad y fortaleció al magisterio española por muchos años, ahora va de capa caída porque la enseñanza laica es, y lo saben los curas, el basamento más fundamental para que las sociedades humanas se posicionen en sus justos lugares, y dejen todavía más al descubierto en su soledad de los caminos rurales en los pueblos a unos sectarios que llenaron de casa grandes, vacía, llenas de frío, todas las localidades españolas; pero, que ninguna de ellas tiene la enorme categoría de ser la casa del pueblo, o tener el recuerdo amable que en cada uno de los que nos criamos en las escuela rurales, guardamos de aquellas entrañables escuelas públicas regidas por maestros nacionales.

 

Por algo será.

 

Y el mal no les llega a los docentes interinos murcianos por los políticos. Porque está más que claro lo que son los políticos murcianos en manos del clero vaticano, y muy en especial del poderoso clero murciano cortijero.

 

Salud y Felicidad.

 

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