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José Juan Cano Vera.
Sábado, 13 de julio de 2019
josé juan cano vera.

Yeya Paca

[Img #18110]Es algo así como la hermana que nunca has tenido, no la hija porque casi tenemos los mismos almanaques, pero es mi consuegra, fortunera de rompe y rasga, llena de un vigor y una fuerza sobrenaturales. Y además inteligente, con la que puedo hablar sin descanso. Su perfil humano es el de esa mujer que en las antiguas familias y en las de hoy, es la jefa, la matriarca de las tribus, junto al padre, el varón tradicional que ahora las feministas tratan de desprestigiar llamándonos machistas, esos tios sin distinciones que se dedican a matar a sus compañeras, sean españoles o extranjeros intocables como los de otras etnias primitivas incapaces de integrarse en una sociedad abierta.
 
La Yeya Paca , además, tiene el mérito, como la Yeya Tere, mi esposa, señora, amiga y compañera, de llevarse bien con todo el mundo, salvo con esos lobos que nos atacan los flancos para penetrar en nuetro castillo familiar que hay que machacar, al estilo de un populismo buitre. Lobos a los que les importa un higo los cientos de miles de enfermos por las drogas, la bebida consumida en biberones malditos sin una mano amiga, los millones de mujeres humilladas con sueldos miserables que se queman en el campo cuando el sol nos achicharra para luego seguir su trabajo en  casa en la que vive con un marido en paro o un hijo con problemas síquicos.
 
Perra injusticia en una nación inundada por los telediarios y reportajes de sexo, cine de guerra, dramas atosigantes y malas noticias a chorros indecentes para llevar al ser vivo al pozo de la depresión.
 
La Yeya Paca ha trabajo duro, muy duro, con su esposo, un buen hombre que procuró trabajar con abnegación,  millones de españolas, como Maria, la señora de Jesús, las abuelas, el paño de lágrimas de los amados nietos,que nos embargan de alegría cuando llegan y se van, cuanto más pronto, mejor.
 
En su rostro de fenicia sabia,la señora Paca muestrs en su rostro los rasgos de miles de horas apencando en el hogar y en sus tierras y montes, y aún hoy lo mismo te ofrece un suculento arroz con conejo campero y serranas, mi plato favorito, que unas migas ruleras que quitan el hipo. Eso sí, siempre con sus hijas María José, guapa, Paqui, buena, y Manoli, la rubia de oro solo superada por la nieta Marina que me regala el oido con una frase redonda:" Yayo, tu eres bueno y guapo", algo que no oía desde que Tere enfermó. Claro, ni bueno ni guapo, soy de regulares y a veces legionario en el trabajo que jamas me ha rendido, ni mucho menos en esta prórroga de la vida.
 
En fin, homenaje a la Yeya Paca y a todas las abuelas colocadas en los altares, y si sobra algo, los abuelos varones que tampoco han sido machistas, salvo excepciones de majaretas que se dan en todas las naciones del mundo, y religiones de la selva.
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