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José Juan Cano Vera.
Viernes, 19 de julio de 2019
josé juan cano vera.

Franco, Juan Carlos y Pablo Iglesias

[Img #18119]Este lunes próximo, día 22 de Julio, se hará la redonda cifra de 50 años bajo el amparo de la LEY DE SUCESIÓN que otorgaba todo el poder de decisión a Franco para sucederle como Jefe del Estado, a su muerte, al que iba a ser rey, don Juan Carlos, al que se le otorgaba el título de Príncipe de España. Ahora, tantos años después, no parece plato de gusto recordar quién fue el que restauró la monarquía en España y quién posteriormente levantó el enorme tinglado de una DEMOCRACIA al mismo nivel que otras repúblicas coronadas europeas, y un desarrollo económico de prestigio y abierto al Estado de Bienestar después de los PACTOS DE LA MONCLOA, modelo universal de diálogo, negociaciones abiertas a las necesidades del pueblo y no de sus representantes, cesiones nobles y respetuosas y pasos gigantes de convivencia y estabilidad. Todo un cúmulo de orden, convivencia y espíritu de sacrificio nunca soñado en siglos y sobre todos ellos, en el diecinueve y veinte con una guerra civil cruel.

 

Años de gobiernos fuertes, oposiciones duras y respeto mutuo pactados sobre temas de Estado, dando una imagen ejemplar  los partidos, y hasta de los sindicatos de izquierdas que daban a la cara a los gobiernos del PSOE de siempre, el histórico, sin adjetivos personalistas.

 

Llegaron momentos complicados, cargados de errores y decisiones torpes que tenían salidas, pero la llegada al poder y a las calles del populismo insensato  e instruido desde plataformas extrañas, y financiados, nos condujeron a tensiones, crispaciones y violencias en las comunidades autónomas llamadas históricas manipuladas por las  confluencias al estilo de la kale-borroka de inspiración etarra y por un periodismo amarillo, sensacionalista y mercenario, que aún perdura, terminó explosionando con la corrupción a la que no se ha puesto freno (aquí en la Región  es el espejo de todo este caos político, ideológico y ético).

 

Es historia personal, real como la vida misma. Fui testigo, en un desayuno en el palacio de la  Isla, Burgos, de cómo el general FRANCO, frecuentemente poco locuaz, dijo metafóricamente, que no creía en los partidos pero que “SU ARTEZA −SE REFERÍA A JUAN CARLOS−  TENDRÁ QUE MARCAR  UN NUEVO RUMBO, DISTINTO AL MIO. ES MISION HISTORICA DE LAS NUEVAS Y JOVENES GENERACIONES ESPAÑOLAS”.

 

Cuando hoy miércoles observamos el escenario conflictivo de una nación sumida en la violencia verbal, sexual de todos los géneros, de las traiciones de regiones mimadas desde el franquismo hasta nuestros dias, la creciente corrupción sin que la Justicia impongan el Estado del Derecho y el diálogo sea dinamitado frecuentemente y se ponga sobre la mesa de la palabra honesta la repugnante propuesta de los ministerios a repartir, a mi, en mi criterio, empiezo a creer que vivimos en una Democracia en estado de sitio o rodeada por las llamas prendidas por pirómanos y pirómanas, estas enloquecidas como la muñeca vicepresidenta al manifestar con cara de mala uva que solo existe el feminismo nacido a las ubres del socialismo sanchista, tara mental del pensamiento único.

 

Este es el peligro que ya asoma.LA DERIVA RADICAL QUE NOS PUEDE LLEVAR A UNA DICTADURA, entre la frase demencial de Iglesias de YO O EL CAOS DE LA IZQUIERDA, y las maniobras sibilinas de un Pedro Sánchez, capaz de vender su alma al diablo para mantenerse a toca costa en La Moncloa. El problema no es solo nacido del Gobierno sino con toda seguridad de una Oposición ultramontana como Ciudadanos, y la falta de inteligencia de un PP que no acepta una catarsis de urgencia, desde la cúspide de Génova 13 a los territorios, embarrados en el nepotismo y los cacicatos, como ocurrió en la Restauración en siglo XIX. Luego llegó la riada de los mediocres y la violencia desatada, y el castigo a las clases menos favorecidas. Finalmente la Transición salvó a los españoles de una tragedia con sangre, la misma que tratan de volar por los aires los canallas filibusteros desde dentro y fuera del país, utilizando argucias sin escrúpulos envueltas en promesas imposibles, cambios de régimen a las bravas y echando pestes de nuestra raíces e historia. La paradoja es que sin gobierno, el país se mantiene por el empuje de la gente honrada y el resto de unas administraciones de buenos profesionales, pero el camino que se otea en el horizonte es alarmante a medio plazo.

 

EPÍLOGO.- No recuerdo qué personaje político especialista en estrategias recomendaba que “si no logras vencer o derrotar a tu enemigo, súmate a él y actúa según tus deseos”. Es lo que lleva a efecto desde hace meses Pablo Iglesias y sus aliados amigos, como los separatistas, que han entrado en la  conocida dinámica de romper desde dentro, desde la Revolución francesa hasta la soviética. La llamada a la unidad es una mentira porque esa unidad no existe desde que los diputados de Podemos votaron contra Pedro Sánchez en un momento clave. Ahora tienden la mano  para que el PSOE los saque del pozo de su hundimiento electoral  e interno.

 

Ayudarles en estos momentos sería salvarles de la caída vertical. Pablo y ellos, no lo harían en situación inversa.

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