Vamos a hacer un
soberbio esfuerzo de imaginación, y supongamos que servidor es un tío de esos
de los que llaman de los mercados; es decir los que ponen las perras,
procedentes vaya usted a saber de dónde, y como ponen las perras mandan más que
los tontainas de los políticos que nos ha tocado soportar de un largo tiempo
para esta parte.
Si yo soy el dicho tío
de los mercados y me veo en qué manos esta la justica de España, en que manos
está la capacidad de legislar, y en qué manos esta la oposición, y la posición
social y de poder que ocupa la iglesia…. Pues eso, le digo a mi secretaria (que
estará más buena que el arroz con leche de un día para otro) que si le
prestamos perras a España tendrá que pagar unos intereses de judío converso, y
avalarme con los bienes que yo le diga.
Por tanto, vamos a
dejarnos ya de hacer pijicos de barro, que la cosa no está para que acabe en un
final de beso e hipoteca pagada, y la única solución puede pasar porque, un
hombre un voto, dejando de lado tonterías y chanchullos políticos, se celebren
elecciones libres, sin ataduras de ninguna clase, que todo aquel grupo que se
constituya y quiera, pueda presentarse a ellas. Y si el pueblo español elige
por mayoría que quiere que los Marianos o los Rubalcabas, o los de cualquier
otro partido nos llevan a la ruina; ni media palabra más, se cierra el pico y
cada uno que se ponga contra la pared a esperar su turno guardando la
virginidad.
En ese mismo necesario
plebiscito, otro punto a tratar será si queremos seguir con la peseta o con el
euro; si queremos ser Europa o ser lo que siempre fuimos, supuesto que nada
tenemos en común ni nunca lo vamos a tener con un alemán, o con un escandinavo,
que no quiero decir que sea mejor o peor, sino que cada cual amasa su pan, y se
lo come a su manera y estilo. Y ni ellos tienen por qué ser españoles, ni
nosotros, por mucho que digan los bancos, tenemos que ser como ellos, porque ni
nos nace ni nos gusta.
Y como está más que
comprobado que existe más corrupción en los países cristianos vaticanos que en
los luteranos o protestantes, que de una vez por todas el que quiera religioso
que se lo pague. Que ya bastante tenemos con pagarle los viajes, estancias y
velicas a salvadores del sistema del estilo del primer juez español.
Sin olvidar el gastazo de primeras piedras que llevamos aquí en la cortijá. Donde, según me han dicho, junto a la primera piedra de los caballitos de Alhama se ha enterrado un libro de los de Consejero que le publicamos todos los empleados de la cortijá de su tito. Salud y Felicidad.