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Redacción
Domingo, 4 de agosto de 2019
editorial

López Miras, un gobierno tecnócrata, una quimera

[Img #18159]La noticia de primera página, ayer, no apareció destacada en los medios informativos de la Región aducida por poderosas fuerzas del régimen que lleva gobernando 23 años. Se trata de una bofetada en pleno rostro de una comunidad autónoma en decadencia vertical que nadie frena, ni siquiera la Justicia, dando fallos, errores y comentarios jocosos. Se trata del oscuro procedimiento judicial, policial y político, presuntamente delictivo, que se ha dado en denominar el  CASO DE LA SAL, −O más comúnmente de la DESALADORA DE ESCOMBRERAS−. Un proceso interminable que puede costarnos unos 800 millones de euros, cortado de raíz porque el tribunal correspondiente se ha PASADO DE TIEMPO, no ha tenido el tiempo suficiente para llegar hasta el final. Los recursos de la Fiscalía y del letrado José Luis MAZON no han sido atendidos, finalmente por la Audiencia Provincial, sección tercera, esgrimiendo unos argumentos opinables, discutibles y ahora ya polémicos.

 

Esta es una de las herencias recibidas por él desde ayer nuevo Gobierno regional integrado por una coalición bilateral, PP-Cs con el apoyo escabroso de VOX o al menos de un sector. Un Ejecutivo presidido por un político sin la talla suficiente como para sacar a la Región, siempre en el furgón de cola del tren autonómico español que en su conjunto hace aguas. López Miras, alumno político de Valcárcel  con el resto de una tropa severamente criticada por su ineficacia, errores y escándalos, aún dando vueltas en los tribunales, al menos cuatro muy fuertes éticamente estudiados, ha sido colocado en el trono del palacio de San Esteban no se sabe muy bien con qué intenciones aceptables, dado   el talante  tecnócrata del equipo, con varios Consejeros que arrastran un pasado polémico que presagia tormentas secas a muy secas.

 

Seguimos implicados en el valcarcismo mediocre y fugitivo con el consentimiento egocéntrico de Ciudadanos, que ha situado en la vicepresidencia a una figura femenina que no nos merece mucha confianza, salvo para un puesto de alcaldesa. Tampoco el consejero de SANIDAD, dando tumbos entre los números rojos de un presupuesto vacío de contenido profesional. Y no se diga nada del talento del nuevo consejero que encendió la terminal del AVE. O ETC. ETC.ETC. Como director de orquesta, totalmente político, el jefe supremo, López Miras, el del verbo encendido y derrotado en su pueblo y en su región, un genio que nos hará recordar que vivimos en una comunidad autónoma asfixiada, atolondrada electoralmente y potreada por Madrid. En el bando contrario, el de la Oposición, pues no le vemos futuro, salvo que Diego Conesa no se olvide a qué partido pertenece en la escala social  que va más allá del feminismo de las calvas, porque el problema más grave lo tenemos en los cientos de miles de seres humanos que viven en los límites de la pobreza, el paro, la enseñanza del fracaso escolar, la marginación de ancianos olvidados en su soledad y esa juventud que  emigra, como en el franquismo. De VOX solo recordarles que han perdido la memoria y sus promesas, aunque anuncien que se van a tirar al monte, incendiado por  pirómanos conocidos. Que dios salve al pueblo soberano.

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