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José Juan Cano Vera.
Domingo, 4 de agosto de 2019
josé juan cano vera.

Daños colaterales, televisiones

[Img #18160]Pasado sábado, cuarenta  grados de temperatura en el exterior. Tres de una tarde sofocante. ANTENA 3 abre sus telediario echando chispas. Durante 25 minutos no para de ofrecernos malas noticias relacionadas con nuestro país, desde la crueldad de Beniaján −cuando se ocupan de la Región, todas las emisoras nos maltratan dando el lado peor, imágenes amargas, dolorosas y retorcidas− a noticias encadenadas de lo peor del ser humano, un rosario machacón que se hace interminable. No  uso el mando, espero a ver hasta dónde llegan, sí, con un comentario sobre una exposición de pederastia en un templo cordobés.

 

En  otro televisor la 5 tv, que promovió hace siete años espacios extensos dando pelos y señales sobre sucesos terribles nuevo periodismo de la mano del Piqueras, que tuvo imitadores porque aumentaba la audiencia entretenida en ver correr la sangre, la violencia y las malas noticia sobre cuestiones de sexo, compitiendo con otras cadenas pasando imágenes de catástrofes y guerras, criminales, niños destrozados, el éxodo africano hacia la vieja Europa embarcados cientos de miles de seres humanos por oenegés decentes, mafias criminales y estados tiranos que expulsan de sus territorios a parados, al personal sobrante y camuflados algún grupo terrorista o delincuentes.

 

La diarrea por este tipo de noticias , informativos y películas a veinte muertos por cada episodio, se han sumado en los últimos meses otros medios institucionales como TVE y la episcopal 13 TV que en sus horas de emisión te encaja como mínimo cuatro filmes del salvaje Oeste o de mafias criminales en los horarios que sean.

 

El chorro televisivo de al menos cuatro cadenas, con sus horas de horror, hay que sumar la basura, salvo pocas excepciones, de tertulias políticas, ideológicas, bragas, braguetas y tóxico político que logra envenenar a una audiencia que en un 54,8 por ciento es de bajo perfil cultural, un perfil que es ignorado para ser instruido desde la objetividad. Por cierto, a la vista están, las tertulias feministas de la  Cuatro, Cinco y Sexta, es de alta vulgaridad, con una proporción de asuntos feos que mezclan con informaciones, análisis, reportajes y comentarios que en el caso de los espacios políticos, la SEXTA supera los índices de una objetividad sectaria, próxima a la tropa podemita, nada más que ver la cara de Ferreras y sus caballos, en los debates de investidura de Pedro Sánchez, con los ojos encendidos como carbones.

 

No crean los amables lectores que este despliegue informativo tan retorcido se basa en afanes justicieros, proletarios, ideológicos o puramente profesionales. No es no. Tras esta multitud de hombres y mujeres, mercenarios o no, existen consejos de administraciones de empresarios multimillonarios que hacen negocio con los más bajos instintos del ser humano, y sin son de nacionalidad española, tanto mejor. Somos el talón  de Aquiles de la vieja Unión Europea, junto a la fraterna Italia televisiva que montó Berlusconi para ganar cinco elecciones generales, montar burdeles, orgias, robar, estafar al fisco y pasar por los tribunales de justicia.

 

Su cadena Mediaset ha abonado el populismo, hasta en España a cara descubierta, en compañía de la otra gran empresa de capital extraño y misterios que mantiene el propósito de manejar la vida política nacional que posteriormente se capta en los resultados electorales. Acabo de leer un largo documento redactado por tres prestigiosos economistas  que apuntan la fuerte influencia que tuvo la TV italiana privada, incluyendo la de entretenimiento, el auge espectacular del líder, muy similar a los apoyos que Pablo Iglesias recibió en sus tres primeros años de milagros y cielos, que se mantiene pero a la baja ya que los espectáculos políticos han terminando asqueando a los telespectadores, desde los platós y en las campañas electorales verdaderamente infames, así como contenidos polémico instrumentalizados desde los despachos politizados feministas que cuentan con medios económicos generosos, un feminismo estrella en el gobierno sanchista que desde luego no ha demostrado fehacientemente la calidad del conjunto femenino, donde la vicepresidenta Calvo ha llevado el peso de las negociaciones con Pablo Iglesias y Echenique, en un clima de histerismo. Ahora cada día somos más los opinadores que creemos que este exceso vomitivo de noticias de sangre, violencia, odio y sexo, están estimulando los bajos sentimientos e instintos de una población inmadura, joven y salvaje, que con la facilidad de acceder  a las redes, teles, emisoras, prensa y al porno fácil hasta para chicos de doce o trece años, ha terminado explosionando, porque desde luego la Leyes no se cumplen en una nación atormentada por unos partidos que siguen con el reloj parado desde hace más de un siglo.

 

Desde luego  no está en juego el futuro de Sánchez o de Iglesias o de Casado o de Rivera o de Abascal siempre tendrán abierta las puertas giratorias del capitalismo o del otro sistema totalitario a lomos de las redes sociales calvinistas donde entablan sus guerras de religión y hogueras. Todos ellos nos apedrean, y pagamos los cristales rotos.

 

Pero todo ellos se irán, y con suerte se quedaran los pájaros  cantores. La política no opera en el vacío, y ustedes, los cuatro mosqueteros sin floretes ni ideas, lo han ocupado todo al servicio de intereses extraños. No tienen no tendrán un lugar en la historia, si es que no terminan con ella. Ya en el socialismo real crece la protesta contra Sánchez y se habla de Chimo Puig, el valenciano moderado y dialogante. En Podemos, nadie se atreve a discutirle el puesto al caudillo Pablo Iglesias, el cambia apoyos por sillones ministeriales, submarinos en la Moncloa, para destruir España, ahora un pantano sin agua.

 

EPÍLOGO.- Pensaba, ya de madrugada, escribir, solo una historia que llevaría el título de COCO EL PERRO QUE SE SUBIÓ A UNA AMBULANCIA. Solo hechos reales, pura humanidad, abrir el alma de Cocó mi perra que me alivia las horas de soledad y a veces de angustia, desde que detectó que mi alter ego, la reina de casa, sufría una durísima enfermedad. Desde que enfermó Tere no deja de estar atenta, pegada a la cama, a donde le llevo agua y comida o sale buscando una caricia que le doy emocionado, le beso los belfos y me mira a los ojos para calibrar mi grado de tristeza. Yo la abrazo, diez kilos de un ser vivo que siente amargura. El pasado martes, cuando nos íbamos al hospital de Molina –excelente− en un salto se subió a la ambulancia y del sillón no se bajó, hasta que acariciándole la cabeza pude volverla a casa, entre algunas lágrimas.

 

A estas alturas ya uno apenas cree en cuatro cosas, pero pido que cuando dé el salto a la eternidad difusa y nada clara, sería muy, muy, muy feliz, que en un gran prado verde y fuentes de agua, reunirme con mis doce perros que me han mimado llenándome de felicidad  y tocado el alma. Eskubi, Yuka, Chiqui, Bruno, Luna, Solo, Luz, Gallo, Guay, Pepe, Cocó y otros, una procesión que te aleja de la barbarie del humano lobo y de la manada política que te aplica la eutanasia en cualquier instante de tu vida herida por el dolor.

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