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Gabriel García Sánchez
Domingo, 4 de agosto de 2019
Gloria al siguiente líder de Podemos. Muchos le esperamos como agua de mayo

El pacto imposible

[Img #18161]Durante la última semana, se han vertido ríos de tinta en relación al pacto entre el PSOE y Unidas Podemos. Muchos, desde el principio, vimos que era imposible una coalición entre ambos partidos y que el proyecto no llegaría a buen puerto. Otros, fundamentalmente gente de Podemos, que no de Unidas Podemos, probablemente por desconocimiento de la situación, o por seguidismo a ultranza a Pablo Iglesias, le apoyaban en esta especie de misión imposible, por eso, cuando ha sucedido lo esperado, han soltado por su boca las maldades de Pedro Sánchez y el PSOE. Me pregunto, ¿cómo es posible que durante unos días fuera posible, sin hablar de programa sólo de cargos, la formación de un gobierno de coalición entre Podemos con un partido, el PSOE, que, cuando se torció el proceso, era de derechas e hijo del IBEX35 y de la CEOE?, ¿cómo se pudo pasar del amor en odio en tan poco tiempo. Sigamos con el relato.

 

A favor de este gobierno de coalición se han dado, por parte de Podemos y gente más o menos afín, numerosos argumentos, entre ellos: Europa está llena de gobiernos de coalición. Cierto, pero todos son de centro-derecha-extrema derecha. Los dos gobiernos afines a nuestro caso, los de Dinamarca y Portugal, es el partido socialista el que está al frente con apoyo externo de otros grupos o coaliciones a su izquierda. Otro argumento ha sido que en la Comunidad Valenciana, Podemos ha entrado en el gobierno del Botanic, como está ocurriendo recientemente con los casos de Navarra y Aragón, en general en todos los lugares menos en La Rioja debido al voto en contra de la única diputada de Podemos, coleccionista de consejerías, que quiere colocarse en el gobierno acompañada de familiares y amigos. La excepción que confirma la regla.

 

Pero no, no es el caso, si no ha habido un gobierno de coalición en nuestro país, aunque parezca imposible, no ha sido por razones políticas. Si fuera así, ¿alguien piensa que es posible que no se llegara finalmente a un acuerdo, que estuvo tan cerca, que hasta Pablo Iglesias reconoció en la Tribuna del Congreso de los Diputados que aceptaban el pacto si se les daban las políticas activas de empleo?, ¿alguien entienda que esta competencia fuera la culpable del desacuerdo en algo tan importante? Estaríamos locos si aceptáramos estas razones.

 

No han sido razones políticas las responsables del desacuerdo, por lo que hay que buscar otro tipo de motivaciones que, si uno piensa y recuerda la trayectoria de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, se dará cuenta de inmediato, y es que, entre ellos, también entre Pedro Sánchez y Albert Rivera, existen unos desencuentros personales insalvables. Estos líderes de la nueva ola, con poca razón de estado, tienen como factor común la ambición, y todos ellos se creen que han sido los elegidos por el destino para hacer la gran España. Uno de ellos sobrevivirá y los otros dos se quedarán en el camino.

 

Pero volviendo al caso en cuestión, tenemos que admitir que entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias existe mucho más que rivalidad. Entre uno y otro hay una enemistad manifiesta, odio. Cada uno busca la destrucción del otro. Pedro sueña con ver a Pablo fuera de la política, y viceversa, por lo que con estos mimbres no hay canasto posible. La lucha es encarnizada, a muerte, hasta que uno de ellos sobreviva y se quede con el gobierno. Así de claro.

 

En estos momentos, la situación está que arde. En su particular duelo, descartando a Rivera que caerá solo por culpa de su desplazamiento político a límites con la extrema derecha, y a un discurso totalmente plano indigno de la Tribuna de un Parlamento, el que peor lo lleva es Pablo Iglesias. Ya lo tenía mal a partir del 26-M que empeoró su posición del 28-A. Sabía que su vida política llegaba a término después de que, tras estar en 2015 a 300.000 votos del PSOE, a punto del sorpasso, ha pasado a situarse a más 4 millones, con la coalición al borde de la ruptura y con muchos problemas internos, ¿qué pasará cuando en lugar de enviar papeles a su gente, dé la cara y comparezca ante ellos a dar cuentas de su trayectoria desde Vistalegre II?

 

Sabía que estaba en caída libre, se la jugó con el gobierno de coalición, y, como dice la popular ranchera, “fallaste corazón…..”. Gloria al siguiente líder de Podemos. Muchos le esperamos como agua de mayo.

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