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Jesús Pons.
Martes, 20 de agosto de 2019
Jesús Pons/Carta del director

116 años proyectando aventuras y sueños: adiós al cine Rex

[Img #18240]El cine Rex, icono del séptimo arte cierra sus puertas tras 116 años trayendo a nuestros ojos miles de historias y aventuras. En el lugar del emblemático cine de Murcia no podrán edificarse viviendas en ningún caso, ya que el edificio está protegido por el Plan Especial del Ayuntamiento de Murcia. Sí se pueden realizar actuaciones en su interior, pero siempre manteniendo el aspecto actual de la fachada.

Pero la empresa propietaria han dejado caer que la histórica sala estará destinada posiblemente al uso deportivo, a la culto al cuerpo, tan de moda estos días.

 

De esta forma la ciudad de Murcia se queda prácticamente sin salas de cine, sobreviviendo, apenas, las dos también históricas de Centrofama, apuntando a la desaparición por la escasez de espectadores.

[Img #18241]Murcia tuvo su esplendor en los años 70, 80 y 90. Recordamos los cines Gran Vía, Coy, Iniesta, Floridablanca, Coliseum, el espectácular sonido surround de Salzillo, o las picarescas, vistas hoy, inocentes películas del cine Roxy, clasificadas S.

 

El invento mejorado por los hermanos Lumiére, nació en 1895. A Murcia llegó tres años después, a un pequeño local de la calle de la Rambla. Donde se proyectaban “cortos” de corridas de toros, marchas de tropas o escenas cómicas. Las sesiones duraban media hora al precio de 15 céntimos la entrada general y 25 la de preferencia.

En aquellas décadas donde teníamos solo dos cadenas de televisión, malas, (las de ahora son peores) ir un viernes, sábado o domingo al cine era algo esperado durante toda la semana. No existía la ansiedad o el estrés de hoy. Nos comunícábamos con un teléfono fijo para quedar y ser los primeros en estar en la taquilla del cine, porque las colas eran interminables. Despúes paseábamos por las calles de Murcia, y comentábamos la película entre cañas y alguna ensaladilla rusa, esperando con ilusión el próximo fin de semana.

Aquella era una época en donde los pases eran de sesión continua. Es decir, pagabas la entrada y podías ver todos los pases de la película.

El cine era la gran ilusión, y la gran excusa, a veces, para quedar con la chica que te gustaba y robarle un beso mientras Indiana Jones corría mil aventuras.

[Img #18242]Las mañanas del domingo, dos cines, Gran Vía y Coy, hacían sesiones dobles para los niños y los jóvenes. Eran salas algunas con 1.500 butacas.

Hoy todo se ha desplazado a los centros comerciales, con precios inalcanzables para una familia, caos de gente, y todo pensado para que consumas en las cientos de tiendas que hay junto a estos cines.

Hasta los pueblos, la mayoría, por pequeños que fuesen, tenían sus cines. El video no mató a la estrella de la radio, ni siquiera al cine, que se recuperó rápidamente, pero las nuevas tecnologías han sentenciado a muerte a todas estas míticas salas. Netflix, HBO, FlixOlé y otras aplicaciones de streaming, más una gran pantalla de televisión han dado el finiquito.

La bella, acogedora Murcia, se queda sin cines. No faltan bares. Adiós al Rex, donde vimos grandes estrenos, como Tiburón, La Guerra de la Galaxias, o Indiana Jones y el templo maldito, entre tantas miles, o decenas de miles de títulos que han pasado por su pantalla.

Lo echaremos de menos. Con nostalgia. Y mucha. Acción, la vida sigue.

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