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Juan Sánchez.
Lunes, 26 de agosto de 2019
No necesitamos gente tan rastrera al frente de nuestras instituciones, para nada, para nada

El Watergate de la alcaldesa de Cartagena

[Img #18268]Vergüenza ajena. Vergüenza ajena es lo que sentimos al ser sufridos testigos de los últimos acontecimientos en política nacional y regional, pero sobre todo de la política barriobajera en esta trimilenaria Cartagena. Las semanas pasadas, desde la investidura del equipo de gobierno local, quedarán en lugar destacado en la crónica marrón de nuestra ciudad. Son tantos y tantos los disparates que hemos contemplado estupefactos, tantas la tonterías con formato oficial, tanta la insensatez consistorial que, indefectiblemente, han remarcado esa huella de asco hacia nuestros mandatarios, esa sensación de indefensión y desamparo que viene siendo el sentir general en tanto a políticos y sus felonías ya normalizadas en esta patria de Caín y su encumbrada descendencia.

 

Da igual, y para nada da lo mismo, el hecho de que se hayan grabado −así a lo James Bond de “tocatelpijo”; algún día explicaré la procedencia de este título nobiliario sin desperdicio−, las conversaciones internas de un partido en exceso cuestionado por sus métodos, si es que existe algún método, de hacer política. En realidad, no solo hablamos del Psoe y sus maniobras orquestales para el oscurantismo social, la realidad es que todos los partidos utilizan similares tácticas de desconcierto y engaño hacia los ciudadanos, siempre buscando igual resultado: montar la burra durante cuatro años y luego Dios dirá. No, no solo hablamos de tomadura de pelo a los votantes, ciudadanos, personas que viven al borde del abismo porque a los políticos les importan una real mierda de vellón; y eso queda muy claro precisamente a la vista de sus tejemanejes de gobierno que excluyen y sacrifican taxativamente el interés general en beneficio personal, o del partido, o de su prima la del manojo de rosas.

 

La lectura primordial de esas grabaciones es la puñalada trapera que esconden en sí mismas. No se fían ni de su sombra –Nos importa una deposición perruna de esas que van quedando abandonadas al acecho del incauto viandante en las aceras de esta urbe donde gobierna la irresponsabilidad y la sinrazón −. Nos importa justo ese mojón canino, la autoría de las mismas y quien sea el/la “Garganta Profunda” en este Thriller a la cartagenera; ya sabrá el interfecto/a, y el medio que ha tenido acceso para  su publicación, quien y con qué intención puso la grabadora en acción de guerra sucia y busca al autor/a. ¿Ande andará?. Entre ellos, entre ellas, dejan claro que no son de fiar. Al grabar a sus propios compañeros de partido, de forma sibilina y calculada, intencionadamente traseras, con previsión ‘chantajista’ de usos futuros y cual justificante de felonías perpetradas en bien de Cartagena y comarca, y en beneficio de sus gentes, −Según intentan justificar lo injustificable− por el bien común y el futuro de una población que no sabe gobernarse a sí misma y necesita de todas esas porquerías para asegurarse la normalidad social. De pena, pijo, de pena.

 

Mirad lo que os digo, y creo que es el sentir de la mayoría vecinal: No necesitamos gente tan rastrera al frente de nuestras instituciones, para nada, para nada, lo que nos sorprende es la arrogancia y chulería de aquellos que dicen defender al ciudadano y justifican sus marranadas al amparo de un juramento de servicio social violentado precisamente por su comportamiento rastrojero, y nulo desde el mismo momento que dejan en evidencia su carencia de altura de miras (SIC, Ana Belén Castejón), honestidad, honradez y humildad para servir al pueblo de Cartagena.

 

Y ahora ¿qué de qué?. Se han producido unos hechos tan graves y alarmantes y excluyentes en política como obligados de tomar decisiones contundentes a esos “actores-autores” de esta asquerosa tragicomedia con aderezo de salsa rosa, o amarilla del nº 5. Una sesión continua más propia de un gran hermano que del gobierno de una ciudad con más de 200.000 habitantes, expectantes del desenlace de esta telenovela, sus peligrosos cambios de dirección y las consecuencias de tanto maquillaje y sobreactuación de sus intérpretes. Porque, amigos míos, si entre los propios de un partido no se fían ni un pelo, ¿Qué pijo va a pasar entre las tres formaciones políticas que decidieron por la bravas organizar ese pacto a tres bandas, según cacarean, por y para el bien de Cartagena y su gentes?¿Qué estarán tramando para salvar sus ilustres, no ilustrados, traseros?

 

En fin, lo propio sería exigir la dimisión de cuantos han participado en esta trama de grabaciones, entrevistas, declaraciones y puñaladas trapaceras sin partido registrado ni cuartel reconocido –Tránsfugas les llaman y [email protected] así se auto-proclaman−. Pero servidor y el equipo de redacción de este modesto grupo de comunicación y libre opinión, Sureste Press y Vega Media Press, tenemos muy claro que la única intención de los concurrentes es la liturgia del culto a la pasta y la traición a todo lo demás, y jamás de los jamases tendrán la suficiente y necesaria responsabilidad social para poner sus cargos a disposición del pueblo de Cartagena… Y eso es todo, de momento, [email protected]

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