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Juan Eladio Palmis.
Lunes, 26 de agosto de 2019
JUAN ELADIO PALMIS

La Pasta è Cosa Nostra di Cartagena

[Img #18269]Al perfecto nivel navajero, quizá porque la cosa no da para más, están los sociatas modernos; (mejor): algunas abundantes manzanas podridas que militan y se dieron de alta en el partido socialista actual porque cuando iban a apuntarse en la sede de la Nostra Casa, el traje cruzado a rayas, la brillantina, el sombrero de paño fuerte, los zapatos de punta fina, y el peso de la “sobaquera”, con estos calores no era el bagaje al uso muy apropiado, y obstaron por la política; en concreto por partidos políticos del nivelazo de los que hay actualmente en Cartagena de Levante, teledirigidos desde la ciudad del asfalto caliente: Murcia.

 

Mientras que la verdadera actividad de nuestros amados políticos, receptores de unos sueldos de escándalo, es la de propinarse navajazos, en muchos casos mortales de necesidad para no poder seguir en política, caso a donde han llegado los sociatas municipales cartageneros al empuje interesado de asesores y bailaguas que no se resignaban a perder sus más que bien remunerados cargos en segunda fila y saliendo a bailar solamente cuando les interesa; y nos le ha importado lanzar al vació político a sus “amados” jefes con tal de seguir ellos en el escalón subidos, adheridos al dicho y al hecho de: “Mama que me llevan… Y yo que me quiero ir”.

 

Pero antes esta borrachera de estupideces políticas que no están intentado solucionar nada de provecho para el vecindario como es su obligación básica, intentan y consiguen contaminarnos a los escribientes que llenamos renglones, y, como si fuera un asunto de importancia los mencionamos cuando deberíamos pasar olímpicamente de todos ellos, porque no se merecen el gasto de un solo renglón.

 

Y siguiendo en la línea de intentar aplicar la lógica a nuestros tiempos modernos, donde se ha comprobado que disfrutamos por completo de una incultura de aulario con antojeras celestiales, realmente a un servidor lo que le preocupa es, que, parafraseando a don Emilio Castelar, el excelente político y orador gaditano que vino a morir a San Pedro del Pinatar, barrunto (esto ya es mío) que estamos viviendo tiempos que, precisamente por la confianza de los actores políticos, aquello que decía Castelar de que con don Fernando VII se había ido al carajo la monarquía española tradicional;  que con doña Isabel II le había pasado lo mismo a la monarquía parlamentaria, y con la abdicación de Amadeo de Saboya a la monarquía democrática, los políticos actuales, con sus bajezas y navajeos, antes nos harán pasar por el caos total, arrasando con todo.

 

En Cartagena, en el escalón o escenario donde actúan los que viven de la política, se disfruta (ellos) y se padece (nosotros), de un nivel tan navajero y grosero, que sin necesidad de pregón alguno, despacico, pero basada en un hecho elemental sanitario social, poco a poco, visto lo visto, las gentes, en una especie de combustión espontanea porque hay oxigeno suficiente para ello, pedirán a gritos que vuelva la república como forma de gobierno en España, porque hay una ley natural y lógica, que afecta al hombre gregario, y la citada ley aconseja que gobiernen los mejores; y ese no es precisamente el caso actual de Cartagena.

 

Al margen de que existe todavía un porcentaje elevadísimo de analfabetos parciales y totales en nuestro país; mucho peor que la inocencia con la que actúa en ocasiones el analfabetismo, aquí en la cortijá está acentuado, probablemente más que en otra Comunidad, el hecho de que abundan los instruidos con orejeras religiosas, que se han constituido en Comunidad Autónoma dentro de la Comunidad. Y no hay que extenderse mucho indicando que no puede haber una Comunidad Autonómica, cuando en la triste realidad existen dos: La civil y la borracha de agua bendita.

 

Y más pronto que tarde, tendrá que quedar una sola.

 

Salud y Felicidad

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