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José Juan Cano Vera.
Lunes, 26 de agosto de 2019
josé juan cano vera.

La crisis política es la crisis de la cultura…

[Img #18275]El panorama no puede ser más preocupante en el extenso y vital segmento de la vida política española y por ende en el día a dia del pueblo español que observa amargamente que nuevamente la Democracia se tambalea con el riesgo de que la nación caiga en manos de unos desalmados aventureros que pelean no por nuestro futuro sino por el futuro de ellos, sus partidos y sus multitudinarios pesebres. El bochornoso espectáculo que se mantiene desde la expulsión de Rajoy entre Pablo Iglesias pidiendo ministerios y una vicepresidencia, y el otro, Pedro Sánchez, agarrándose a las paredes de la Moncloa, es denigrante porque han caído, todos ellos, dentro y fuera del Parlamento y las instituciones, en luchas de tribus que se devoran por el poder, el vicio del poder, en francotiradores y traidores a un pueblo machacado, intoxicado y desarmado por la incultura. Para los más competentes expertos la situación, ya de siglos, es que España es una finca de mediocres mantenidos en la ignorancia, la desinformación y el veneno del populismo.

 

El fracaso escolar español es deprimente, la enseñanza, la educación y la cultura están bajo mínimos y las universidades españolas, fábricas de parados, se han necrosado, no aparecen ni siquiera entre las seiscientas mejores del mundo, y aqui y ahora, ningún desprestigiado gobierno o estadistas, han sido capaces de poner remedio con una Ley o leyes, consensuadas ampliamente, capaces de fortalecer, vitalizar y modernizar la enseñanza, la cultura y la  educación, porque todos ellos son unos estúpidos sectarios, unos demagogos o sicarios de un mundo vacio de ideas constructivas que no tienen  interés en ordenar un programa de prioridades. El desastre de las Universidades españolas, públicas y privadas es tan bárbaro que hasta la investigación se ha convertido en un juguete experimental con buenos profesionales que huyen a otras naciones, son mal pagados y se politiza sus actividades.

 

Recientemente un grupo de talentos españoles han publicado un largo artículo en un diario madrileño poniendo el dedo en la herida abierta, una vieja herida que no se trata de cerrar, simplemente la han olvidado aunque supure. Su portavoz J.A. DE  AZCARRAGA, catedrático emérito valenciano lo ha dejado claro.

 

“NUESTRO PUNTO DE PARTIDA ES, o debería de ser, una obviedad: el Sistema Universitario constituye el servicio público de educación superior, al que llega el conjunto de las otras enseñanzas en precario. Y el público al que se deben las universidades lo forman los estudiantes, un millón largo de jóvenes, sus familias y el conjunto de laq sociedad que financia, a cuyo progreso intelectual, bienestar económico y social debemos contribuir”.

 

Muchas disfunciones de las universidades, corruptelas enmascaradas, tienen su origen en una errónea identificación del público al que deben servir, que no es su PDI, ni su personal administrativo ni, tampoco, los sindicatos de enseñanza con olores políticos. Ignorar algo tan elemental, confundiendo democracia con corporativismo, conduce a tratar a las universidades como mera agencia de colocación haciendo un mal uso de su autonomía, así como el problema creciente de una financiación adecuada bien gestionada, más el envejecimiento de sus plantillas, estancadas. La exigua financiación de las universidades es un grave problema que se trata de justificar por la prolongada crisis económica que se abre de nuevo, sin embargo se despilfarra en virtud de la megalomanía de la clase dirigente. Tener una única universidad de un nivel aceptable, un aprobado alto, es  un fracaso para la decimosegunda potencia mundial, como es España, teóricamente. Bélgica tiene cuatro universidades entre las doscientas más notables porque funciona su sistema de autogobierno.

 

Lamentablemente las universidades de la Región no están al nivel de alegría, simplemente están casi vegetando a pesar de contar con un profesorado idóneo sin que la privada que funciona como negocio, no vaya más lejos que las públicas. Claro, el nivel cultural se resiente, y tenemos, que es una de las autonomías que menos leen, prensa y libros. Hay que hace reformas y gastar más, desde los ayuntamientos hasta el mundo empresarial, pero evidentemente el cambio debe nacer desde dentro, un cambio que se debe fundamentar en la enseñanza primaria y secundaria, hoy a la altura de la  mediocridad crónica. Un problema de Estado, pero tristemente este Estado nuestro hace aguas, y lo pagamos nosotros, las consecuencias, aunque nos frían a impuestos y nos acosen medios de comunicación televisivos y de radios de un perfil vulgar, mediocres y moralmente tóxicos. Se dijo que la 2 de TVE iba a liderar la cultura y el saber, entretener e informar. Es otra mentira, como es hoy el total de la política profesional y sus inductores, los del dinero, hedonismo y un relativismo que se ha colocado en el tejido social español.

 

EPÍLOGO.- Hasta hace bien poco, cinco años, la reina catalana y del resto de España,  Barcelona, era el foco luminoso de la cultura estelar española y de parte de Europa, y su universidad autónoma, de las mejores de la Unión Europea. HAN TERMINANDO ENVENENÁNDOLA sus políticos y del resto de España, gente inculta y simia. Escribe un Breve , Rodrigo TERRASA, duro pero real descubriendo las vísceras del hampa: “Que hasta los norteamericanos se escandalicen con el nivel de delincuencia de la capital catalana habla de la imparable degradación de lo que para la alcalde ADA COLAU  son solos HECHOS PUNTUALES, es como los políticos se sacuden los problemas, una pila de cosas aisladas. Hasta un diario alemán ha bautizado a BARCELONA COMO LA CIUDAD DE LOS LADRONES. Podría parecer un homenaje póstumo a los PUJOL, pero no antes te robaban en Andorra y ahora en un vagón del metro”.
 
O en Flandes, sede nacional del separatismo donde reposa Puigdemont, a costa del erario público, apunto yo… Otro tipo de cultura, la de una democracia sin valores humanos y sociales.
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