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José Juan Cano Vera.
Sábado, 7 de septiembre de 2019
TENGO DOS OPCIONES, el silencio que mantiene la gente española o acusar a los cobardes que están acabando con la nación

Prostituto silencio, Pueblo

[Img #18322]Hay otra vía, para romper el puto silencio, sumarme a la minoría de los analistas de los medios de comunicación que gozan del privilegio de tener en sus filas plumas capaces de no rendirse o esconderse en la duda de si este pueblo sirve para servir a la Democracia o rendirse a las dictaduras, como serviles gilipollas que van de un extremo a otro, y matan, se matan, finalmente.

 

Decía el eminente ORTEGA Y GASSET,  destacando entre la ineptitud de los gobernantes y el desbarajuste de una nación en permanente crisis que “España entera es una aldea carcomida por la lepra política”. Casi un siglo después rondamos una situación inimaginable tras una guerra civil, una dictadura y ahora un fracaso, no un fracaso de un régimen, sino de nuestra propia democracia.

 

No lo he escrito pero me sumo a la tesis realista del colega Raúl del Pozo, un escritor y comentarista de virguerías, y es de esa izquierda pura que se sustenta en la ideología humanista, no esa basura que casi toca las fronteras de una derecha corrupta que conocemos perfectamente en la Región murciana. Es asombrosa, comenta, la determinación de Pedro Sánchez para no interrumpir su impresionante campaña electoral, cuando solo da la cara cuando toca hacerse la foto o chupar cámara de las teles mierdosas. Hay gente que le detesta, sobrevive a la vituperación y hasta un camarero santanderino lo llama hijo de puta, momentos después de reunirse con otro cómico, Revilla, espejo perfecto de las martingalas de tipo municipal cartagenero o en el Parlamento de la Comunidad Autónoma, casi igual en el resto de las diecisiete taifas visigodas.

 

Pero en el Reino de España no funciona la democracia plena, sin déficit, la de los derechos humanos, pero el pueblo maltratado vota, se va de vacaciones, sufre, come carne mechada contaminada y la igualdad social es solo un esperpento, un castigo camino de ser bíblico o se monta el cirio padre mediático y policial cuando aparece un cadáver en extrañas circunstancias, que esta vez no es una víctima del varón maldito, sino una  estrategia calculada que nos asfixia en nuestras penas. Morbo en cantidades industriales, pan y circo sentimental.

 

En el otro bando, en el de la Oposición, las manadas de los ineptos buscando un sillón en el juego de la gallinita ciega de nuestros abuelos. Vacío de poder y vacío de reacción popular. Ni pulso, ni vergüenza, fuegos fatuos en un cementerio de muertos vivientes que somos los contribuyentes, los parados, los pobres de solemnidad, los jubilados, los estafados, los pobres de espíritu, los bloqueados mentales y el resto hasta 46 millones de vecinos. Puafff!!

 

Y todo este complot de intereses bastardos ¿por qué? Porque un tipo cegado de egolatría y soberbia antepone sus intereses personales por encima de los de la nación española, y un sujeto  de ideas y principios totalitarios pretende convertir a España en un feudo del comunismo universal al modo venezolano. Pura lógica que nos muerde el alma. Una desastre moral, social y cultural.

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