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Juan Mariano Pérez Abad.
Viernes, 13 de septiembre de 2019
juan mariano pérez abad

Ningún niño está a salvo de ser tutelado

[Img #18342]En España, decenas de miles de niños se encuentran bajo la tutela del Estado, a menudo en contra de la voluntad de sus padres, a los que Servicios Sociales les arrebatan su patria potestad por una simple resolución administrativa. Lo primero que piensa todo el mundo es que “algo muy gordo habrán hecho para que les quiten a sus hijos”. Sin embargo, cuando entramos a analizar casos concretos, la arbitrariedad y ligereza con la que frecuentemente encontramos en este tipo de medidas, nos sugiere más bien la existencia de una auténtica “Red del Tráfico de Menores” infiltrada en las Instituciones Públicas.

 

Ésta es una más de esas historias, la de Paloma Álvarez Linares. Ella es funcionaria pública con rango de jefa de negociado (grado 18) que hoy cuenta ya con 40 años de antigüedad al servicio de la Administración. Además, es madre de tres hijos, dos de los cuales le han sido injustamente tutelados.

 

El hijo mayor lo es por adopción, pues se trata de su sobrino biológico que sufre una minusvalía congénita del 78%.Debido a la grave enfermedad de su ya fallecida hermana, fue Paloma quien se ha hecho cargo de él, adoptándolo legalmente al alcanzar la mayoría de edad, a petición de él mismo. Para amigos y conocidos, le labor de Paloma como madre y como persona siempre ha sido considerada ejemplar y, de hecho, la tutela de este menor no le fue retirada en ningún momento.

 

Los otros dos son sus hijos biológicos. Son mellizos y los tuvo con 41 años después de que, tras catorce años de duras pruebas y tratamientos de fertilidad, finalmente logró quedarse embarazada en octubre de 2001. Para ella, después del día de su nacimiento, el más feliz de su vida fue cuando le llamaron por teléfono de la Clínica para comunicarle que “estaba embarazadísima”. Desgraciadamente, esa felicidad se vio ensombrecida porque, debido probablemente a tantos tratamientos hormonales durante el embarazo, se le desarrolló un cáncer de mama. A pesar de eso, ella decidió seguir adelante con el embarazo y no someterse a ningún tratamiento, porque eso le hubiera hecho abortar.

 

Paloma tiene otra hermana, la mayor, con la que,debido a su carácter celotípico, siempre tuvo una relación negativa.Hacia el final del embarazo, cuando la enfermedad la estaba deteriorando, aparentó un cambio de actitud y se entrometió en su casa con la excusa de ayudar al padre a cuidar de ella y de los hijos que iban a venir. El matrimonio de esta hermana era una auténtica pantomima, así que, durante la larga estancia de Paloma en la UCI tras el parto, ella ocupó su lugar en todos los aspectos, modificó a su gusto el nombre con el que ella quería inscribir a sus hijos en el Registro y usurpó su papel de madre, mostrándose especialmente obsesionada con apropiarse de la niña.

 

Cuando Paloma pudo empezar a hacer vida normal, le fue imposible recuperar su lugar. La hermana había establecido una relación de íntima amistad y complicidad con el padre, actuaban como si fueran ellos los dos padres, como si la verdadera madre no existiera. Según ella misma dice: “Supongo que les defraudé al no morirme…”. Esta situación de “invasión” se prolongó durante años y llevó a la madre a caer en una profunda depresión reactiva, por lo que estuvo ingresada en enero y desde agosto hasta octubre del año 2009. Al darle al alta y volver a casa se encontró con que su hija entraba en pánico con sólo intentar acercarse a ella y le rechazaba cualquier tipo de contacto, cuando antes la adoraba. Decía que la odiaba y que su madre era su tía… la estaban haciendo víctima de Alienación Parental (SAP)

 

El matrimonio fue empeorando hasta que se hizo absolutamente insalvable y ella le planteó el divorcio a su marido. Eso lo dejaba a él en una situación muy difícil, pues no trabajaba ytan solo contaba con una pensión de minusvalía por trastorno psiquiátrico, por lo que dependía económicamente de ella. Se negaba a divorciarse, le amenazó diciéndole que se arrepentiría y, a pesar de estar tomándose la medicación, justificaba con su enfermedad el comportamiento cada vez más agresivo que tenía.

 

Su marido y su hermana lo maquinaron lenta y sigilosamente. Mientras ella trabajaba, a sus espaldas, empezaron una campaña de difamación contra Paloma en el colegio, con la familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo… y lo que es más importante, en los Servicios Sociales y el Juzgado. Cuando vino a darse cuenta, ya se habían ganado todos los apoyos, excepto el de su madre, que era testigo directo de todo lo que ocurría. Entonces, el colegio, sin molestarse en ponerse en contacto con ella para contrastar su versión, intervino en medio de toda esta guerra, lanzando acusaciones falsas en su contra ante Servicios Sociales con todo lo que el padre (y hasta la propia hija, totalmente manipulada por él y por la tía) les iban contando.En octubre de 2010 falleció la madre de Paloma y ya fueron a por todas.

 

Entonces empezó el auténtico calvario. Los Servicios Sociales empezaron un seguimiento y la madre, ignorante de lo que ocurre en España con el tema de menores y tutelas en este país, les confió todo el sufrimiento que estaba viviendo. Empezaron a tergiversarlo todo, utilizando sólo lo que querían y como querían, manipularon la información y no dudaron en inventarse cosas que no eran verdad. No existían agresiones, abusos sexuales, drogas, abandono, absentismo escolar… Tan solo tomaban nota de todos los “chismes” lo que la hija les contaba contra su madre (pensando ella que así “ella viviría con papá”) pero ignoraban todo lo que los dos hijos varones pudieran contar.

 

El divorcio se precipitó a raíz de una denuncia que ella le presentó a su marido por maltrato físico sin lesiones al hijo mayor. El juicio se celebró en el tristemente célebre juzgado de familia 28 de Madrid, tantas veces denunciado por graves irregularidades. Ella confiaba en la legalidad de las Instituciones y esperaba con ansiedad que la juez hubiera querido ver la verdad y rechazara definitivamente tantas falsedades, pero se encontró con un informe falso del equipo psicosocial y un juicio pantomima donde no se admitió ninguna prueba ni testigo presentado por ella, negándose incluso a escuchar su propio testimonio. La juez, no solo le negó a ella la custodia de sus hijos, sino que, sin motivos objetivos que lo justificara,les quitó a los dos la patria potestad y envió a sus hijos pequeños a un centro de menores al que solo la“hermana maquinadora”de Paloma tenía libre acceso. Los “secuestraron” en su colegio el día 06/06/2013 y estuvieron en el centro hasta el día 06/05/2015. Eso supuso una “muerte en vida”, tanto para los niños como para el hermano mayor y la madre.

 

Todo lo relacionado con ese juicio (tanto la magistrada como la psicóloga del equipo psicosocial) fue denunciado ante Fiscalía General y ante el CGPJ por los presuntos delitos de falsedad en documento público, cohecho y prevaricación y, aunque fue admitido a trámite, la Fiscalía Provincial comunicó a la madre “no encontrar irregularidades”. Transcribimos sus afirmaciones cuando sostiene: “Yo me pregunto si en este país existe algún juez capaz de hacer Justicia, sobre todo cuando se denuncian delitos ‘presuntamente’ cometidos por otro juez…”

 

Luchó con todos los medios a su alcance, pero le fue imposible recuperarlos. Su hijo pequeño no paraba de llorar y repetir que quería volver con ella y que rechazaba el acogimiento familiar que había solicitado la tía. Llegó a hacer una huelga de hambre en el centro de acogida, pero lejos de escucharlo, lo llevaron al IMMF (Menores de la Comunidad de Madrid), para presionarlo y amenazarlo con “pudrirse en la residencia” si no admitía irse a vivir con su influyente tía, a la que había sido concedido derecho a visitas y salidas desde el primer día.

 

Paloma siempre fue respetuosa con las normas porque confiaba en el “Sistema”, pero poco a poco ha ido descubriendo que Protección de Menores se ha convertido en una institución monstruosa dominada por la corrupción y la mafia de “las influencias”, que administra cifras multimillonarias para atender a las decenas de miles de niños de los que asume la tutela, pero que no muestra el menor interés en protegerlos.

 

La pésima calidad del cuidado que recibieron en aquella casa de acogida se puso de manifiesto una noche de octubre a las 20:00, cuando atropellaron a su hijo en la calle. El niño, que por entonces tenía 8 años, estaba solo y llamó por teléfono a su madre desde el móvil del señor que le atropelló. Al ser un menor tutelado, no se hizo ningún atestado ni ofrecieron ninguna información a la madre sobre su estado, se negaron a darle ningún informe médico y no permitieron siquiera que su hijo durmiera esa noche con ella, a pesar de sus súplicas y de que estaba todo magullado. En lo que no escatimaron ningún esfuerzo fue en mentir y presionar al niño hasta conseguir alienarlo también en contra de su madre, para que aceptase irse a vivir con su tía.

 

El 06/05/2015, tras sentencia de la Audiencia Provincial, le dieron sus hijos a su hermana mayor en acogimiento familiar, basándose en un nuevo informe falso que el mismo equipo psicosocial elaboró para volver a manipular la resolución de esta disputa familiar en favor de la Tía. Y de nuevo sentenciaron sin tener en cuenta para nada la oposición materna, sin aceptarle ninguna prueba ni permitirle siquiera que fuese escuchado su testimonio. A partir de entonces el padre gozó de completa libertad para relacionarse con ellos, mientras que a la madre le concedieron visitas de 2 horas cada quince días en un punto de encuentro, que nunca se cumplieron. Desde entonces, a pesar de todos sus esfuerzos y tal y como ocurre en la abrumadora mayoría de casos, una vez que Menores pone a un niño en la diana de su negocio de tutelas, no hay quien lo evite ni lo recupere, pues todas las Instituciones contribuyen a hacerlo posible.

 

En febrero de 2017 inició junto con otras dos afectadas una huelga de hambre en la puerta de la Fiscalía General del Estado para exigir la revisión de su caso y la devolución de sus hijos. El Fiscal General que ocupaba el cargo en ese momento las recibió al tercer día, las escuchó, recogió la documentación que le entregaron y les dio su palabra de estudiar su caso y darles una respuesta en un plazo máximo de tres meses. Aún están esperando.

 

A día de hoy, sus esperanzas de que se haga Justicia son nulas. Sólo le queda el deseo de que sus hijos, cuando cumplan 18 años y acepten reencontrarse con ella para recuperar el vínculo afectivo y conocer la verdad. Su gran preocupación es el futuro de estos hijos porque es un hecho que “una vez que tutelan a un niño en este país, lo atrapan y no lo dejan escapar ni cuando llega a adulto, porque continúan haciéndole seguimientos a la espera de que tenga hijos para arrebatárselos también.”

 

Desde aquí, y a quien corresponda, Paloma quiere dejar claro que no permitirá que sus futuros nietos tengan que pasar por este mismo calvario. Quiere conseguir que su caso sea un testimonio de cómo se están quitando los hijos a sus familias en este país para tutelarlos. Junto con otros afectados y profesionales que apoyan esta causa, lucha para que se termine con esta aberración.Las subvenciones millonarias que establecen las políticas europeas han convertido a “niños desamparados” en una auténtica mina de oro. Pero viendo lo que hacen con ellos, es necesario plantear un debate público serio sobre… ¿dónde va ese dinero?

 

Consciente de que en la mayor parte de las “presas” de los Servicios Sociales son los progenitores con dificultades económicas, Paloma nos pide que reflejemos su advertencia para todos los que quieran plantearse ser padres algún día: “Si no eres una persona poderosa o un personaje televisivo, ten cuidado, el siguiente niño tutelado podría ser el tuyo.” Nosotros queremos añadir que lleven cuidado aunque lo sean, porque conocemos a pilotos de avión, militares en activo y hasta una ex-Miss-Galicia a los que también les han tutelado injustamente a los hijos.

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