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Elbia Alvarez.
Lunes, 30 de septiembre de 2019
Elbia Álvarez

Aviso urgente para camioneros: La triste historia de Dimitri 2

[Img #18388]El pasado abril escribí en este periódico lo que le había pasado a Dimitri en Francia. Una empresa española, un jefe español y un camión español conducido por un joven rumano, Dimitri. Llevaba mercancía desde mi país al norte de Francia.

 

Fue detenido en un control de la policía por tráfico de personas. Suceso del que él ni se había enterado. Si quieren saber más lean mi artículo anterior donde indico todos los detalles.

 

La “retención”, que es así como lo denominan, iba a durar un año. Si a los seis meses se había portado bien, tendría un juicio en el que se analizaría si es culpable o no.

 

Hago un paréntesis para reflexionar sobre cómo se expresan las condenas judiciales. Antes se decía “culpable” o “inocente”. Ahora se dice “culpable” o “no culpable” ¿Hay alguna diferencia? ¿Por qué se evita la palabra inocente? ¡Con lo bonita que es!

 

Retomando la tragedia de Dimitri, se cumplen ahora los seis meses de “retención”. En un centro en el que comparte habitación con otro compañero en su misma situación. Tienen televisión, talleres donde aprenden francés y algunos oficios muy útiles si quieres ser práctico en esto del oficio de vivir. Pero ha habido algunas variaciones en cuanto al centro con respecto a abril. Ahora el joven está solo en su habitación. Y con la llegada del verano, julio y agosto, los profesores de los talleres tienen vacaciones. Así que está en un centro de “retención” muy bonito, donde le dan muy bien de comer, y sin hacer nada, aparte de dar paseos por el patio, ver la televisión –no sé en qué idioma, supongo que el francés-, y, afortunadamente hablar más con su familia. Le dejan tener un móvil .Siempre que la familia ingrese 200€ al mes para sus gastos: móvil y necesidades extras.

 

El verano ha sido para Dimitri una pesadilla porque no tenía nada que hacer. Los días y las noches se hacían muy largos. Y sobre todo, al no estar ocupado, la pregunta de siempre, obsesiva: ¿Por qué me ha pasado esto a mí? ¿Qué he hecho mal? Estos pensamientos le llevaron a sentir una impotencia que él jamás había conocido, y a sufrir una enfermedad que jamás había tenido: la depresión.

 

Me dicen que la trabajadora social del centro le ayuda mucho, su novia va una vez al mes hasta el norte de Francia para hablar con él una hora o dos. Más no. Un viaje de1.500 km. de ida, 1.500 km.de vuelta. Le lleva ropa limpia. Le anima constantemente, pero también los viajes le cuestan un dinero que no tiene. Toda la familia está enviando dinero, los padres desde Rumanía –el progenitor ha dejado de hablar desde que comenzó el conflicto-, sus tíos y primos desde España, donde tienen sus papeles de residencia y contratos de trabajo. Como también los tiene Dimitri en España. Todo en regla. Todo legal.

 

Y ahora que se cumplen los seis meses de “retención”, la familia está pensando cuánto costará el abogado que le tiene que defender en el juicio. Porque a ninguno de ellos les sobra el dinero. Trabajan todos una media de doce horas al día.

 

Y lo más importante: cuál será el veredicto, si le considerarán culpable o no culpable. El juicio está a punto de empezar.

 

En el peor de los casos, en el que el tribunal decida que es culpable, de ¿qué se le puede acusar a Dimitri?

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