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Juan Eladio Palmis.
Miércoles, 2 de octubre de 2019
Murcia, qué corrupta eres

Legisladores murcianos, homicidas imprudentes

[Img #18399]Si algún “pirao” entiende que un camino es suyo, y pone un cable imperceptible a simple vista para que los que circulen por él se estrangulen, con seguridad que cuando tal acción homicida llegue a conocimiento de la autoridad competente lo castigará, y la sociedad del entorno del “pirao” lo señalará como persona no apta para vivir en medio de una sociedad comunal.

 

Si el “pirao” del dicho anterior consigue su objetivo de que se despanzurre alguno gracias al cable, ya procurará la sociedad no darle muchas facilidades para que vuelva a hacer de las suyas en el camino que considera de su propiedad, o en aquel otro que tenga el carácter de público.

 

Por el contrario, dar permiso, otorgar licencia de obras, o cerrar los ojos y facilitar la trampa para que se edifique en zona que está calificada, no solamente a nivel de planos sino de experiencia que más tarde o más temprano seguro que se va a inundar, es cosa de un conjunto de “piraos” de la mismica calaña que el otro del cable del camino; pero que, en el caso de los piraos legisladores y los sujetadores de los cables, técnicos y políticos, que están escondidos esperando pacientemente que las gentes se ahoguen, están bien pagados, mimados, condecorados, aunque sean todos una misma cosa que los del cable.

 

Y es tal la desfachatez, que semejante aberración homicida ni les llega como tal, anotada a sus actos siempre en pos del agrado a los poderosos, y aplaudida por todos nosotros, que la condolencia más poderosa nos puede durar unas décimas de segundo.

 

Las gentes, el conjunto de todos nosotros, respecto a que al finalizar todos los siglos o todos los ciclos meteorológicos, enterrados, ahogados, o desaparecidos siempre desaparecen de la lista de los vivos un número de gentes, generalmente inocentes, que incluso, mucho de ellos tuvieron que abonar en dinero negro el “permiso” de poder darle a los pedales de la bicicleta con energía; elevar su casa con toda la ilusión del mundo, cuando en realidad estaba construyendo su panteón para él y su familia.

 

Es tan sumamente brutal, ilógico, y de mentes en pleno estado de descomposición lo que está ocurriendo en la cortijá murciana respecto a las autoridades y a los suelos inundables, los peligrosos contaminados, y demás asuntos gravísimos, que deberían de intervenir de otro país sus fuerzas de orden para protegernos, visto que lo que tenemos no vale absolutamente para otra cosa que no sea para vivir sacando la barriga y, poco a poco, sin exageraciones de ningún tipo, dándole fin a un país que después de las horribles hambrunas e injusticias franquista, había conseguido ir levantado cabeza, y han llegado estos políticos de caca seca, que los llevamos entre todos de la mano, les cambiamos los pañales y uno solo de ellos cobra y gasta por veinte de nosotros, y muchos por miles, y todavía la inmensa mayoría aspiran a ser millonarios de dinero fácil.

 

El permitir edificar en las zonas inundables y en aquellas con un grado de toxicidad de conocida insalubridad, circunstancia que no se suele dar en monasterios, abadías, catedrales y palacios tanto eclesiales como civiles, entra en la categoría de homicidio calificado, bien como del tipificado de homicidio en busca de la recompensa, o de precio, o de ensañamiento hacia los menos poderosos. Y, en todos, absolutamente en todos los tipos de homicidio que se le quiera clasificar, en todos y cada uno de ellos existe el agravante de alevosía, que se da exactamente igual en el “pirao” del cable y el camino, y entre nuestros legisladores y nosotros sus sustentadores, porque todos sabemos PERFECTAMENTE, que el agua, y cada vez más en estas tierras de aluvión de arrastre cuando llegan las grandes lluvias torrenciales, va a producir, como ya la ha hecho, una serie segura de muertos, al tiempo que unos desastres económicos y medioambientales tremendos.

 

Si el “poder legislativo” murciano dictamina que edificar en las ramblas y en zonas inundables es bueno para que no sufran más de colesterol los que, tarde o temprano van a morir ahogados en sus propiedades, que los dioses salven al puñadico de gilipollas, densos y cretinos, que constituimos los murcianos de sillón y los de zapatilla de los chinos o de los moros.

 

Salud y Felicidad.

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