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Juan Sánchez.
Lunes, 7 de octubre de 2019
hay mucho chuleta y algún marqués de tocatelpijo con el cargo subido a su cabecica hueca

Váyase, señora alcaldesa de Cartagena, ¡Vá-ya-se!

[Img #18416]Se lo han dicho por activa y por pasiva, en negrita y en cursiva, con mayúsculas bajo las históricas balconadas, con abucheos y pitadas. Se lo han dicho desde el comité de ética y garantías del Psoe, ahora su ex…partido. Lo claman las encuestas con rotunda mayoría de [email protected] deseando verla lejos de esta ciudad. Se lo recuerda cada columna de opinión que no está ‘intervenida’ por su red clientelar, cada mirada demandante de cordura en las alturas, cada grito evidente de los vecinos, cada grillo que rabia en la oscuridad que usted sembró en esos campos ahogados por la DANA con la indiferencia de una noche de farra. Por el bien de esta Trimilenaria que usted dice querer tanto, ¡demuéstrelo! y VÁYASE, SEÑORA CASTEJÓN, VÁ-YA-SE.

 

Se nota en su gesto cansado, de contenido ausente, de rabia casi, casi presente, de futuro ahogado por circunstancias adversas que muelen como tormenta bajo unos pasos erráticos, con rayos y truenos sin norte ni horizonte. Se nota en cada declaración, en cada soflama vacía de ideología con palabras gastadas que ya no cree ni usted misma. Se nota en la ausencia de resultados, en la derrota política y la derrota de rumbo, en cada maniobra diferida que se retuerce sobre usted misma, en cada gota de ira que deja entrever tras una mueca de fingida corrección política.

 

Había planes dentro de otros planes, -y siguen estando ahí, pero no son como usted esperaba- todo salió abochornado, a gusto del amo del juego, evidenciando lo inconfesable, lo resabido. La gente no es tonta del todo, sabe usted, la gente sabe más que “lepe le pijo”, otra cosa es que los dejen expresarse en libertad, que no callen sus bocas con amenazas, represión y miedo negro a mansalva. Que hay mucho chuleta y algún marqués de tocatelpijo con el cargo subido a su cabecica hueca, y tarde o temprano la dura lex de la justicia universal, no la terrenal, no, les echará el guante y equilibrará las cosas. Pero la gente no es tonta, no, no los trate como si lo fueran, que al político que así obrase le lloverán las hostias como panes del tío Benito y no las tiernecicas brevas sanjuaneras. Nunca llueven higos anisados, ni arroz de Calasparra en casa del pobre, ¿por qué habría de ser tan fácil robar sus entrañas dejando un mar de lágrimas y desesperanza? Que la gente no es tan tonta, hágame caso y VÁYASE, SEÑORA CASTEJÓN, VÁ-YA-SE.

 

No solo se aventura usted en esa singladura de los necios, sino que enrola a sus cinco compañeros de viaje hacia el abismo político e incluso personal, los tripulantes de esta nao con capitana sin compás, ni sextante, ni carta de navegación propia de un popular gobernante . No del Partido Popular –eso está por ver−, el PePe, no, un gobernante aclamado y querido por sus gobernados, una autoridad que se ha ganado el privilegio de dirigir los destinos del pueblo a base de currar muy duro por ellos, luchar sin tregua ni cuartel, partirse el pecho donde haga falta, defender a capa y espada los derechos y el futuro de sus gentes, un gobernante que cuando va por la calles de su ciudad, a pie −y no en coche oficial blindado contra las críticas de la plebe−, paseando su honorabilidad, honestidad, humildad y cercanía a pesar del cargo o precisamente por él, cuando pasea por el barrio más humilde de todos los barrios nota en sus adentros el afectuoso calor y admiración de los vecinos, el agradecimiento inmenso de los desfavorecidos, un gobernante, en fin, que se siente la persona más feliz del mundo con una mirada abierta que sin palabras le dice: gracias!. Y eso es gobernar, o debiera serlo señora Castejón, y usted no siente ni sentirá jamás ese dulce calor del pueblo. Señora Ana Belén Castejón, en serio, VÁYASE… y algún día me lo agradecerá, o no…

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