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Juan Sánchez.
Lunes, 21 de octubre de 2019
Nuestros mandatarios que hacen de su cargo público un mero trampolín para garantizarse la vida padre

Murcia y España, el caos

[Img #18463]Ante el panorama que nos presenta la realidad, solo puede surgir una impresión de corte y confección caótica. Nada parece estar en sus ‘casillas’ y todo nos produce una desazón, una quemazón social, una inquietud corta de miras en las alturas y por supuesto absolutamente descontrolada. No tanto por la reacción popular, sino y precisamente por la ausencia de esa reacción, la pasividad, la cachaza, la indolencia social ante esta sucesión de acontecimientos fuera de plano rayanos a la demencia colectiva. Mirad por unos instantes la portada que nos muestran los noticieros nacionales e internacionales, todo, absolutamente todo es demencia y caos.

 

Nuestros mandatarios que hacen de su cargo público un mero trampolín para garantizarse la vida padre. Sin decidir ni ejecutar las acciones demandadas por la realidad, contundentes, tajantes, extremas incluso, dentro del margen que garantiza nuestra carta magna aún con todos sus traspiés y carencias por resolver.

 

La sociedad, la realidad ha pasado de una zona de confort y convivencia civilizada, a convertirse en una trinchera de guerra de guerrillas que enfrentan los intereses personales de aquellos que ostentan el poder, dejando en la cuneta el interés general y obviando la ingente masa humana que va cayendo en el abismo de la desesperación y el caos personal. Nadie se hace eco del dolor generalizado, solo importan los réditos políticos y por supuesto económicos. La pasta ante todo, el personal es prescindible, ya procrearán más esclavos para alimentar a la bestia que devora el futuro grano a grano.

 

Una mirada de 360º sin las gafas de pasar de todo, y con la inteligencia fija en lo real y no mediatizado, deja al descubierto ese caos que va fagocitando lo poco que resta de nuestro país…

 

 

Cataluña y sus guerras independentistas.- Un invento de aquellos que pretenden tapar la porquería generada por sus antecesores en el cargo y ahora cargan las tintas con una reivindicación histórica de una histórica pantomima ya desgajada con toda rotundidad por el gobierno de la segunda república. Barcelona es un caos en manos de cuatro gatos descerebrados imbuidos de un espíritu seudo-separatista que ellos mismos saben nunca será una realidad. Pero entre tanta algarada y tanta comida de coco a los payeses, ellos se escabullen entre las sombras de sus desfalcos al sistema democrático ocultando la verdadera intención de su guerra de independencia. El caos cabalga por el condado del noreste y sus generales y su caudillo huido en Flandes, juegan con la vida de millones de paisanos en una reivindicación imposible, absolutamente caótica, y de alta traición al pueblo catalán presuntamente soberano.

 

 

Un impostor en la Moncloa.- Un usurpador del poder del pueblo español. Un trepa venido desde las hordas de la banca usurera, buitre y come patrias. Un oportunista con escasez de intelecto vestido para matar la esperanza de España. Un correturnos en espera del sucesor de acero y fuego, el heredero de la destrucción nacional que ha de llegar de manos del caos sembrado por él mismo. Pedrito pica sesos, Pedrito de las mil funciones representadas cada día en su teatrillo personal al margen de la urgencia social parida por su mente megalómana de promiscuidad evidente y decidida a cohabitar en el lecho que sea necesario mientras se mantenga en función de presidente. Ilegítimo, de-mente e irresponsable con carnet de sociolisto camino del eterno fracaso como presidente sin cargo reconocido por el pueblo. No tiene ni talla política, ni estadista, ni siquiera es el primer ministro que en estos momentos tan caóticos está demandando esta nación que se ha ido al garete o al retrete de los países sin rango democrático. Pedrito y el caos que va sembrando en cada decisión que atina a tartamudear, si le dejan sus jefes de alto rango económico, y se limita a poner cara de circunstancias ante unos medios de contaminación al servicio del vicio y la depravación institucionalizada.

 

 

Corrupción para todos.- Querían decir pasta para todos, pero cambiaron el término por aquello del agua para todos, porque no se viera la evidencia de una partida de bandoleros robando a cara descubierta. La corrupción se hizo moda y tradición en esta región olvidada de la nación que ya tenía bastante con sus propias bandas de delincuentes de altos vuelos. Y bueno, este terruño del sureste atufado de negociazos al margen de la ley de los hombres buenos, bajo palios de togados bien sembrados en los sitios necesarios, fue dejando entrar hasta la recámara de San Esteban lo mas versado en porquería y ansias de robar a manos llenas. Y la corrupción se hizo nombres y apellidos, y corrieron los millones de bolsillo en bolsillo, y los murcianos y los no murcianos, vieron y sufrieron las consecuencias de una DANA política tras otra hasta llegar al caos actual con los cuatro vientos desatados por los cuatro jinetes de este apocalipsis llamado Región de Murcia. Murió el mar pequeño, entre todos los mataron pero el solo se murió. Y nadie sabe nada de nada del burrito muerto, y ahora le echan puerca cebada de disculpa en el rabo. Mata a Rey y vete a Murcia, dicen que decían los ilustrados, y parece ser tan cierto como los pleitos por depravación política que van directos a la basura judicial porque se pasan de fecha como los danones, no te jode. Pero si que nos jode, sobre todo a los más jodidos por tanto y tanto cabrón con cargo para jodernos de por vida. Amén.

 

 

El progresismo bastardo en Cartagena.-

 

 

Lo de la alcaldesa de Cartagena, Ana Belén ‘Caostejón’ −Por lo que hablamos de España y el caos− y sus cinco concejales intergalácticos −No pertenecen a este mundo ni representan a ningún habitante del mismo, por tanto… son notas sueltas de una política en el vacío interestelar, y tal−, solo tiene un nombre: “ESPERPENTO” (En su segunda acepción de la RAE: Absurdo, desatino, barbaridad, disparate, pifia, herejía, insensatez, despropósito, patochada o desvarío). Se aferran al cargo como parásitos sin Dios, ni patria ni Rey. Sin afiliación política –se autoproclaman progresistas, y tal. Cojonudo- Han sido expulsados tantas veces del Psoe, que ya no representan a ningún votante, a ningún vecino de Cartagena, ya no se representan ni a ellos mismos, o mismas, van de por libre sin grupo municipal, sin hoja de ruta política, sin programa oficial ni extraoficial, que no sea mantenerse en el cargo contra viento y marea ciudadana. Y según rezan los mentideros portuarios, solo les mueve un interés oscuro, secreto, oculto, prohibido para el profano no iniciado en los versos torcidos de la política.

 

Entonces, [email protected] lector, [email protected] de pleno derecho de Cartagena y sus comarcas, sé que te estarás preguntando: ¿qué pijo hacen esos esperpentos gobernando nuestra ciudad? Y sé también que esta pregunta está generando mucha expectativa social, y también sé que la amorosa respuesta de la primera dama municipal no cuela ni con calzador de botas de agua para la tormenta política que se avecina.

 

Y no gasto más tiempo ni teclado en comentar lo evidente al frente del consistorio de Cartagena, el tiempo, que sentencia con férrea ferocidad popular, habrá de dejar clara la intención oculta, que no la eficacia ni eficiencia ni la entrega social que pretenden esgrimir para justificar lo injustificable. El tiempo pondrá a cada cual en su lugar. Un lugar que atufa a contaminación radiactiva, química, nociva por peligrosidad social. Un recinto techado de asbesto y residuos de corrupciones pasadas, un destino sin andén de partida ni de llegada, un viaje sin billete ni permiso del pueblo cartagenero que sufraga su incompetencia y, de momento, traga y traga y traga, hasta que gritando aún mucho más, les diga: ¡¡A LA PUTA CALLE, YA BASTA!!

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