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José Juan Cano Vera.
Lunes, 21 de octubre de 2019
la opinión de cabecera/josé juan cano vera

Los culpables son todos, Alberto

[Img #18464]“Socializar el fracaso en la gestión del Mar Menor es una vía de escape para eludir responsabilidades, contraídas por acción u omisión. Eso no es hacer autocrítica, es parapetarse tras un burladero de una verdad incómoda. A otro perro con ese hueso” –Alberto Aguirre (Dtor Diario La Verdad)-

 

Reflexiones de José Juan Cano Vera, ex director del Diario Línea.- Buen análisis crítico de ALBERTO AGUIRRE, director, el más duradero, del colega LA VERDAD, en su habitual página de los domingos. Acertado en su larga diatriba titulada PISTOLAS HUMEANTES sobre los complotados para herir de extrema gravedad al MAR MENOR de nuestros amores y larga fama internacional, incluso sanitaria. Disparos, puñaladas traperas y veneno verde. Solo un pero, una reparo al maestro. O algunos más. Dispara a quemarropa, justamente, contra el célebre ANTONIO CERDÁ, ex consejero y amigo personal del MAYOR RESPONSABLE y presunto culpable del “Marmicidio”, don RAMÓN LUIS VALCÁRCEL SISO, al que no desenmascaras ni una jodida vez, estimado Alberto, en tu extensa PRIMERA PLANA, la DOS  del diario decano de este hermosa y gran REINO viejo, HOY VILEPENDIADO, OLVIDADO Y MALTRATADO pero resistiendo en sus trincheras del pueblo decente aunque desinformado  que sigue votando al bipartidismo cacique y a sus brazos cuasi mafiosos de cuello blanco, y a parte de los nuevos políticos contagiados en el Parlamento regional en base a pactos impresentables y engañosos por la desmedida ansia de poder de todo tipo.

 

Uno o unos cuantos, nos preguntamos o nos imaginamos, si el largo exordio del director del venerable periódico amigo, no trata de sacudirse los mosquitos tigres de sus propias responsabilidades ya antiguas, en unos hechos en los que demasiados se han lavado y se lavan las manos sucias cuando el apagón informativo de la dictadura se imponía implacablemente, y posteriormente, con la Democracia del Estado de las Autonomías visigodas, estalladas en Cataluña esta pasada semana y lo que sumará, se compraba, se compra, se alquila y se vende desde el sector privado y las administraciones corruptas, derrochando miles de millones de pesetillas y euros, cuyo derroche mayor y vacio de cultura se observa todos los días en las cadenas de tv, destacadamente.

 

Recuerdo, y termino, con dos anécdotas. Cuando dirigía aquella escuela de periodismo profesional que fue el DIARIO LINEA, cerrado por el PSOE, servidor ya no estaba, tuve el delirio juvenil o la ofuscación de levantar la tremenda mierda de la BAHÍA DE PORTMAN, año 1975 (sigue la porquería, 2019) . Me montaron, aquí y en Madrid, una guillotina, que no llegó a bajar por razones de salud, se moría el general Franco y el movimiento reformista interior ejercía de hada madrina de nosotros los descarriados.

 

La segunda anécdota. Otro día, nuevamente ofuscado, derivando a cabreo monumental, decidí  denunciar gráficamente la brutalidad urbanística del Mar Menor y La Manga, y sus peligros. Día negro de amenazas y palabrotas del gran amo del emporio turístico y su abogado democristiano y ascensorista del Reino, amenazando con querellas infernales. y arruinarme la vida profesional. En otra ocasión, unos pocos me tentaron con un solar de 500 metros cuadrados para terminar con la defensa de los chiringuitos en La Perdiguera, un paraíso popular hoy cerrado a cal y canto donde desembarcan incontrolados.

 

Nada nuevo en el periodismo  ayer y en el púnico de hoy, pero efectivamente existen profesionales honrados, como Alberto Aguirre de Cárcer que ya dura sus años en la camorra murciana, en su puente de mando que desde luego no debe ser el del Titanic. Hundir un medio de comunicación, como lo fue DIARIO LINEA es un grave atentado en una nación libre, como envenenar un trozo de nuestra mar más grande de alma y amor.

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