Andan gozosos en el palacio de la Moncloa.
Los palmeros del Gobierno aplauden con alegría la generosidad de la UE y
más concretamente de los fondos de la zona euro. A Mariano Rajoy le han
tranquilizado de inmediato. Enhorabuena, presidente, se trata de un
rescate blando, muy ajustado a su talante. No hay riesgo, por tanto, de
que pueda el líder conservador, hoy por hoy, salir trasquilado del
lance.¿Pero es o no un rescate? Depende. Rajoy dijo el pasado 28 de
mayo, en su primera rueda de prensa: “No va a haber ningún rescate de la
banca española”. He aquí, pues, otra exhibición de falsedad oratoria.
¿Tiene importancia que el jefe del Ejecutivo español sea un convulsivo
engañador? Al parecer, no. Había que oír además a algunos corifeos
mediáticos, tras conocerse la cifra de 100.000 millones de euros. Ni un
solo pero; ni una sola duda.
La consigna genovesa
La consigna genovesa funciona, en todo caso. La ambigüedad y la confusión son dos características populares.
“No ha habido ni un mínimo rescate”, proclamó Luis de Guindos en TVE,
preguntado por los periodistas. José Manuel García-Margallo, ministro de
Exteriores y perejil de todas las salsas, señaló que, si acaso,
estaremos ante una ayuda y no ante un rescate. El PP es refractario a la
realidad y tiende a manipularla.
Una mala noticia
El PSOE sostiene formalmente que el rescate es una mala noticia y exige
que Rajoy explique en el Parlamento el alcance de lo que ha sucedido.
Rubalcaba subraya que “los ciudadanos no deben pagar las condiciones del
rescate”. “No han de pagar justos por pecadores”, advierte el
secretario general de los socialistas. No obstante, lanza en paralelo un
mensaje de confianza y pide “unidad para defender que España es un país
serio”. Sea como fuere, Rubalcaba puntualiza que “el dinero dado a la
banca ha de volver a la sociedad”.
Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM