Soy católico, apostólico y romano. Mido uno setenta. Soy un
morenazo de rompe y rasga, y suelo tener una cara de malas pulgas. Es decir que
entro dentro de la definición que hacia Victor de la Serna de un español de las
antiguas generaciones nacidas a raíz de la guerra civil. Y además cuando me
obsesiono con un tema suculento hago presa, muerdo y no suelto para nada, como
en el famoso caso del CRISTO DE MONTEAGUDO que trató mi primo José Luis Mazón, sugiriendo,
el hombre, que el Sagrado Corazón que está instalado en el Castillo fuera
trasladado a otro lugar.
Hubo algunos que propusieron que un lugar bellísimo sería Cresta del Gallo
porque domina bellamente las vegas del padre Segura.
La propuesta del afamado abogado y escritor a punto estuvo
de convertirse en un Auto de Fe, y una extensa campaña de insultos,
descalificaciones y putadas convertidas en amenazas, le puso en un brete hasta
tal punto que estuvo a punto de exiliarlo a Madrid, huyendo del fuego y la
quema.
Intervinieron las autoridades con una serie de anatemas en
busca del voto fácil, populista y agiotista. Durante un largo mes llovieron las
facas, las navajas y piedras lanzadas contra el impío Mazón que se atrevió a
ofrecer una propuesta cultural. El mismo alcalde de Murcia declaró, según
recogieron los medios "que el equipo de Gobierno del Ayuntamiento se opone
al intento de eliminar una seña de identidad emblemática de Murcia, considerada
por los murcianos como uno de los símbolos más VALORADOS de Murcia". El
alcalde Cámara terminó su acalorada filípica pidiendo a los murcianos que
"apoyen y protejan el Cristo que es patrimonio de todos". En socorro del
alcalde imputado en estos días, acudieron el entonces delegado del Gobierno el
invicto González Tovar, procesionista de primera, y lógicamente el señor obispo
Lorca que afirmó que a un pueblo "no se le puede tocar su identidad",
pero nada dijo de ayudar y sacar de la tragedia a los desahuciados.
Un servidor dedicó un par de artículos en Vega Media Press tronando contra los
hipócritas "que ahora se rasgan las vestiduras ante la temeridad del
letrado Mazón, que se ha atrevido a mover la silla a las autoridades de la
Murcia profunda, caciquil y prepotente que clama al cielo y al dios
Valcárcel", palabras que figuran en mi recién publicado libro MURCIA
INDIGNADA.
¿Y a qué viene todo este exordio después de pasar dos años y
medio, treinta meses o casi mil días, sin que aparentemente venga a cuento?
Pues sencillamente porque he leído en el periódico del Régimen , un pié de foto
en que se lee todo lo siguiente::"La Administración del Estado,
propietaria del cerro de Monteagudo, mantiene en un abandono doloroso este
importante enclave arqueológico, religioso y refugio de todas las culturas que
han poblado la Huerta del Segura. Cualquiera que se aventure a subir, se expone
a peligros y riesgos. Hay rampas sueltas, sin sujeción, y no hay barandillas en
todo el recinto. Y además las pintadas afean el castillo". Hasta aquí el
sustancioso comentario y hasta allí fui ayer. Pues lo que vi fue mucho peor, afeados
por preservativos, latas, botellas, papeles y basuras. Un triste espectáculo
que dice bien poco del fervor de los que utilizan las mentiras como arma
política. Las masas de fieles arengadas por los costaleros de nuestras procesiones.
Los medios de información echando gasolina a la hoguera social. Los clérigos
predicando ambigüedades.
Y en fin un pueblo empujado por la estimulada ira que después de tres años
sigue manteniendo a Monteagudo como un enorme basurero cuando debería ser un altar de principios
y de oración. O simplemente un lugar de encuentro cultural.
Sí, esta es la imagen de la región que genera estas
autoridades intoxicadoras, desinformadoras y saturadas de cinismo, en tanto el
pueblo, los fieles, son instrumentalizados despiadadamente para que corran
detrás de sus imágenes reales o inventadas. Con una dejadez que da grima como
ocurre con el soberbio edificio de la vieja cárcel, abandonada por ciertos
pájaros que no se agotan porque no vuelan. Podíamos añadir más ejemplos, pero
nos da vergüenza, como este caso del Sagrado Corazón de Monteagudo. Y es que la
Historia aquí la escribimos con minúsculas. Puaffff. El castillo sigue cayéndose
a trozos, trozos de esa historia que no sabemos rescatar en una Comunidad
Autónoma en la que despilfarra dinero pata construir aeropuertos inútiles o
túneles orientales bajo las quietas aguas de nuestro destrozado Mar Menor.
NOTA DEL AUTOR.-Puesto así y para distendernos, proponemos una multitudinaria peregrinación hasta el Cerro o el castillo de Monteagudo, para solicitar a la Divina Providencia una victoria de la selección española sobre la luterana Alemania Federal, y con objeto también, de hacer de sufrir a la puñetera ANGELA MERKEL que tanto nos está haciendo sufrir a los españolitos y españolitas, aunque todos estos deseos lo vemos de difícil cumplimiento a pesar de lo milagrosos que es el Sagrado Corazón vituperado por el masón Mazón, verdadero hereje al servicio de los teutones del reinado del leuro.